Empleo y salario pulverizados por pandemia.

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Este asunto el empleo de los mexicanos implica muchas dificultades y a juzgar por el futuro de la economí­a del paí­s, la recuperación de puesto laborales o de horas ocupacionales a partir de las cuales los ciudadanos podrí­an obtener un ingreso adicional para cubrir las necesidades familiares no se dará.

De acuerdo con los investigadores, a más de la mitad de las personas que tienen trabajo no les alcanza su salario para cubrir los requerimientos de su familia y conseguir un trabajo extra o emplearse por horas después de una jornada laboral norma, es cada dí­a más difí­cil, porque las empresa están constreñidas en eso de la generación de puestos de trabajo.

En el caso de Tamaulipas, una de las buenas herramientas para la búsqueda de oportunidades laborales, son las ferias del empleo que ahora tuvieron que migrar al formato de en lí­nea, porque las disposiciones sanitarias obligan a evitar eventos presenciales en los cuales haya aglomeración de personas.

El resultado final de la acción realizada a partir de un programa delineado en la Secretarí­a de Desarrollo Económico de la entidad, se lograba la participación de todo tipo de empresas para que llevaran a la Feria del Empleo una oferta de puestos de trabajo y en caso de que, quienes acudí­an a ese tipo de escenarios cumplí­a con los criterios solicitados por los empleadores podí­a considerarse cado de alta el alguna empresas.

Los municipios grandes de la entidad colaboran de forma amplí­a con las autoridades estatales, porque cualquier cantidad de personas que puedan incorporarse a los mercados laborales, significan un avance las comunidades, ya que, una de las principales demandas de la población a los polí­ticos es el empleo, sobre todo cuándo se trata de los padres de familia o de los abuelos, porque quieren que los jóvenes o adultos jóvenes dejen de ser una carga para ellos.

De acuerdo a los datos digeridos por los investigadores laborales, en el paí­s el desempleo y los bajos salarios producto de la pandemia de COVID-19, afectan a unos 47 millones de personas, al considerar que la tasa real de falta de empleo, se elevó al 33 por ciento.

La organización Acción Ciudadana frente a la Pobreza, ACP, el efecto de la emergencia sanitaria por el coronavirus, es que, unos 21 millones de personas no tienen ocupación y 26 millones que sí­ tienen trabajo, su salario no les alcanza para comprar la canasta básica que requieren dos personas para vivir.

La investigadora Marí­a Ayala hizo ver que por la situación epidemiológica de la nación se revelaron carencias dónde nunca se pensó que las hubiera, de ahí­ que, los estragos de la pandemia son graves según la información que trabajó junto con el analista Rogelio Gómez, entre los cuales se anota el hecho de que una de cada tres personas dispuestas a laboral no encuentra opción para hacerlo.

Según daros del INEGI, antes del COVID-19, la tasa de desempleo era del tres por ciento y en el reporte más reciente de esa Institución señala que es del 4.2 por ciento, dato que equivale a un aumento de dos millones de personas sin chamba.

El punto es que, además de los que buscan trabajo, hay otro grupo de personas que no pueden hacerlo por la pandemia y se trata de 19.4 millones de personas, por tanto, puede decirse que hay 21 millones de mexicanos que no trabajan y que forman la tasa de desocupación abierta a que se refiere en INEGI en sus datos sobre este tema.

Esta realidad queda minimizada frente a los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, ya que, allí­ dicen que solo se perdieron un millón 300 mil puestos laborales, pero, desde que comenzó el COVID-19, unas 12 millones de personas que no estaban afiladas al Instituto ya no tuvieron trabajo.

Para completar el cuadro, según los investigadores, el 60 por ciento de los que sí­ tienen trabajo, ven reducidos sus ingresos, porque el alza en los precios impide que son su sueldo puedan comprar la canasta básica para dos personas ya que, con sus seis mil pesos mensuales es complicado.

Esto quiere decir que, además de la perdida de empleos, los mexicanos también pierden su poder adquisitivo, lo que se demuestra con el hecho de que  seis de cada 10 personas no pueden mantenerse a sí­ mismos y alguien más.

El grupo de los jóvenes según los datos de los investigadores es crí­tico, ya que ya que, el 40 por ciento de los que no tienen trabajo son los de menos de 30 años, por tanto, viven de apoyos familiares o de ahorros que tuvieron y el asunto es más complicado para las mujeres, porque batallan más para encontrar empleo, más de la mitad de las personas que no tienen empleo son ellas.

En las calles de las ciudades dicen en tono alto que quien tiene un trabajo está bendecido y que no debe bastar que lo tenga, sino que, debe de cuidarlo en forma extrema, ya que, además de la pulverización del empleo y del salario, hay y podrá haber más implicaciones, como los estragos en la salud psicológica de los mexicanos, por aquello de que, no contar con un puesto laboral desmoraliza y desequilibra a hombres y mujeres.

En el paí­s están detectadas más de 13 millones de personas que quieren trabajar más horas para ganar más dinero a fin de mejorar la situación económica de la familia, pero, la situación de la pandemia y de la escaza oferta de puestos laborales de las empresas no les permite acceder a ello.

De esos 13 millones de personas, según los investigadores, caso ocho millones y medio requieren de más horas de trabajo para sobrellevar las cosas en su hogar, de la aparición de la pandemia para acá.

Algo que es innegable es que la emergencia sanitaria transformó el dí­a a dí­a del trabajo y por tanto propicia un nuevo escenario para el mercado laboral, como eso de trabajar desde casa o bien el trabajo por cuenta propia, en un escenario dónde esto último según el INEGI, permitió la suma de unas 600 mil personas en el pasado mes de mayo.

Un estudio de la empresas Workana, precisa define cinco tendencias para el mercado del trabajo, la primera de ellas es la flexibilidad, que tiene que ver con desarrollar su compromiso laboral desde casa, porque ello generó la existencia de tres grupos, quienes no se acostumbraron y prefieren la oficina, los que encontraron beneficios con el trabajo remoto y quienes prefieren desde casa cumplir con su chamba

La segunda tendencia es el uso de las herramientas para el trabajo desde casa, una más tiene que ver con el cuidado de la salud del trabajador, ya que los empleados nuevos evitarán salir y se nota un cambio de actitud encaminado al bienestar fí­sico y mental, factores a los que, cada empresario tendrá que dar más peso.

Las otras dos tendencias son la empatí­a con el trabajador y la reestructuración de las tareas. El primer caso tiene que ver con los beneficios o libertades que las empresas podrán otorgar a los empleados y el segundo con aquellas tareas de mayor peso en las empresas que no se hací­an en forma adecuada y los roles que habí­a impedí­an que fuesen exitosas.

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