¿Seguirá peña nieto?

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Luego de que el titular de la Fiscalí­a General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, dio a conocer que el exdirector general de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin, habí­a aceptado ser extraditado para afrontar en México el proceso penal por recibir presuntamente sobornos de la empresa brasileña Odebrecht, de inmediato surgieron especulaciones entre la clase polí­tica acerca de que sí­ el siguiente podrí­a ser el expresidente Enrique Peña Nieto.

          El rumor se intensificó cuando el propio fiscal Gertz Manero anunció que Lozoya Austin habí­a aceptado cooperar en los casos de que se le acusa, es decir en la entrega de sobornos de Odebrecht a cambio de recibir contratos de Pemex y de la presunta compra fraudulenta de la planta de Agro Nitrogenados en Coatzacoalcos, Veracruz.

          Y más cuando el abogado Javier Coello Trejo anunció que habí­a dejado la defensa de Lozoya Austin en común de acuerdo, cuya decisión hizo recordar a la clase polí­tica que él siempre habí­a dicho que el ahora exdirector general de Pemex era inocente porque sólo recibí­a órdenes de su jefe inmediato, es decir del entonces presidente Peña Nieto.

          La renuncia de Coello Trejo propició dos hipótesis, la primera habla de que el ahora exdefensor de Lozoya Austin insistió en utilizar el denominado “criterio de oportunidad” que considera el Código de Procedimientos Penales, cuyo recurso legal permite que el acusado aporte diversos elementos que involucren a mandos superiores por los delitos que se le imputan, pero no lo dejó y por eso prefirió dejar la defensa.

          La segunda hipótesis, señala que resulta extraño que Lozoya Austin haya aceptado ser extraditado porque desde el 12 de febrero pasado, fecha en que fue detenido en Málaga, España, habí­a luchado por no ser enjuiciado en México, incluso Emilio Lozoya Thalmann, padre del exdirector general de Pemex, expreso en una de las pocas entrevistas que concedió allá, que no era conveniente que su hijo fuera juzgado aquí­ porque podrí­a ser ví­ctima de venganzas polí­ticas y no recibir un juicio justo y apegado a derecho.

          La aceptación de Lozoya Austin para ser extraditado de España le cae “como anillo al dedo” al presidente Andrés Manuel López Obrador, ya que tendrá argumentos suficientes para distraer la atención de la sociedad mexicana que sufre la falta de una polí­tica congruente para impulsar el desarrollo económico y social del paí­s, como se puede constatar en el hecho de que el índice Global de la Actividad Económica (IGAE) registró la peor caí­da desde que se llevan un registro, además de que tiene 12 meses en declive.

          La crí­tica situación de la economí­a mexicana se agravó con la crisis sanitaria por el coronavirus en el paí­s, puesto que desde hace 4 meses se suspendieron la mayorí­a de las actividades productivas con el argumento de evitar la propagación de los contagios, pero resulta que esta estrategia fracaso rotundamente.

          Tan es así­, que en México se tení­an hasta el pasado lunes 220 mil 657 personas contagiadas y 27 mil 121 decesos, además de 23 mil 389 activos que podrí­an propagar aún más está enfermedad sí­ no se toman todas las medidas de seguridad que recomiendan las autoridades de la Secretarí­a de Salud.

          A propósito, la titular de la Secretarí­a de Salud en Tamaulipas (SST), Gloria Molina Gamboa, propició un verdadero desgarriate entre los consumidores luego de que anunció que se cerrarí­an las tiendas Oxxo y Seven Eleven para tratar de detener el creciente contagio por coronavirus en la entidad.

          La funcionaria no aclaró que se trataba de un simple exhorto para que estas cadenas de tiendas cerraran sus puertas para colaborar en la lucha en contra de la propagación del virus en la entidad, cuya falta de claridad propició compras de pánico en varios municipios.

          No hay ninguna razón valida para cerrar estás tiendas ni mucho menos los supermercados, ya que sus empleados extreman todas las medidas de protección sanitaria, incluso en algunas se forman filas porque sólo se permiten la entrada de una sola persona para realizar las compras.

          De regreso con la noticia de que Lozoya Austin aceptó ser extraditado para enfrentar el juicio penal en México, no hay duda de que a López Obrador le “cayó como anillo al dedo” porque en la ceremonia por el segundo año de gobierno seguramente destacará que la lucha en contra de la corrupción va en serio y que se castigará a todos aquellos que defraudaron la confianza del pueblo.

          El polí­tico tabasqueño ha dicho en varias ocasiones que hasta los expresidentes podrí­an ser juzgados “sí­ el pueblo bueno así­ lo decide”, por lo que no se puede descartar la posibilidad de que Lozoya Austin haya concretado una negociación para no tener todo el peso de la ley por presuntos actos de corrupción cuando se desempeño como director general de Pemex.

          Es por eso, que la pregunta es: ¿Seguirá Peña Nieto? En unos dí­as más nos enteraremos cómo continuará esta historia que promete ser muy interesante.

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