I/II
Aunque es temporada de fiesta en la “tierra de los muertos” que preside Mictlantecuhtli, y sale a relucir la “calavera garbancera” de Posadas, llamada Catrina por Diego Rivera por el lujoso sombrero orlado con plumas de avestruz que luce, no olvidemos a los vivos y, sobre todo, los más vivillos.
Obligado por el aviso de exceso en el cementerio de mi correo electrónico decidÍ depurarlo hurgándolo y hallé vieja edición de la columna “Acento” del colega periodista Salvador Flores Llamas (QEPD en paz en el Mictlan), que relata información que le aportó el general Miguel Ángel Godínez, quien fuera jefe del estado mayor presidencial en el régimen de josé lópez portillo, la que me confirma que ese ex Presidente buscaba reelegirse o ser el poder tras el trono. En otra entrega la leerán.
No cabe duda que carlos salinas hizo obras como buen taumaturgo, pues su trasfondo: conseguir la reelección, pasaba inadvertido para todos. Desistió por dos razones: Colosio le dio la espalda manifestando su propósito de democratizar a su partido y hacer efectiva la tan cantada justicia social, y temor a lo que le sucedió a álvaro obregón. Enfrentó la alternativa el poder político o vivir gastando la fabulosa fortuna que amasó mediante su perverso gobierno. Optó esto último
Como ya he dicho, ya avanzado su régimen salinas lanzó el buscapiés de la reelección para ponderar las reacciones y posibilidades de lograrla. Incluso sucedió que en una fiesta de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión un charro con arrastre popular contratado para animarla, al terminar su espectáculo le pidió gritando “¡Reelíjase, señor presidente!”. Entusiastas aplausos rubricaron el desaforado grito
En ese entonces yo era director ejecutivo de Siglo XXI, semanario editado por Guillermo Ayala Ortiz. En él critiqué el grito del farandulero y publiqué caricatura de salinas arrojando tomates a estatua de Madero. Al rato afirmó que no se reelegiría y ordené la misma caricatura de salinas limpiando a Madero. Además recordé que designó a Colosio para sucederlo a pesar de su pacto con Camacho Solís y el padre del corrupto comprado por Odebrecht.
Brotaron especulaciones: que si Camacho, que si Lozoya. y de allí la famosa “No se hagan bolas, el bueno es Colosio” de salinas Por eso me vino a la idea de que eligió a Colosio para imitar a Porfirio Díaz, quien designó a su compadre para que modificara la Constitución del 57 y poder reelegirse, como luego hizo obregón con calles. Éste le frustró la idea de perpetuarse en el poder y la adoptó. Pero Lázaro Cárdenas le salió al paso.
Me llamaba la atención el que siempre en los actos públicos durante toda su campaña y al principio de su gobierno, salinas vestía chamarras o camisas con hombreras, como las prendas militares. Desistió de esa costumbre, quizá porque alguien le hizo ver que ese hábito desnudaba su afición al poder y su tendencia al autoritarismo.
Adelanto algo de la entrega II de la columna, donde queda claro que el ejército zapatista fue creación de Carlos salinas, pues antes de 1994 fuerzas del ejército ubicados a alzados del Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN), su presunto “comandante” obispo Samuel Ruiz García (lo dice Godínez) y su subcomandante “Marcos”. Parte de la hueste iba armada con rifles de madera y algunas escopetas “güiloteras”. Los podían capturar en cualquier momento; pero salinas ordenó que no lo hicieran. Por eso murieron tantos de ellos el primero de enero de 1994 en Ocosingo, Chiapas.
Al ocuparse del tema, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), creada opr el propio salinas como parte de la demagogia de su régimen, asienta que “Los orígenes político-militares del EZNL se encuentran en las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), una organización clandestina formada a finales de los años 60 en el norte de México (…)
“A principios de los setenta, las FLN dieron fin a sus actividades de manera abrupta cuando su estructura en la ciudad de México fue descubierta por las fuerzas de seguridad del Estado y muchos de sus militantes, tanto en Chiapas como en la Ciudad de México, fueron brutalmente asesinados. Sin embargo, sus sobrevivientes no se dieron por vencidos y lograron reorganizarse e instalarse en 1983 en Chiapas, persiguiendo los mismos objetivos, para finalmente formar el EZLN.”
“A c e n t o
“ Miguel Ángel Godínez
“SALVADOR FLORES LLAMAS
“El general Miguel Ángel Godínez Bravo, jefe de Estado Mayor del presidente López Portillo (JLP), falleció en Acapulco, a los 84 años. Sus funerales fueron un homenaje al “más querido de los generales”, porque ganó la estimación de cuantos tuvimos la oportunidad de tratarlo y de varias generaciones de militares de todos los grados.
“Forjador de la serie de sus sucesores en el EMP: generales Arturo Cardona, Roberto Miranda Sánchez, Armando Tamayo Casillas, Jesús Castillo Cabrera y Roberto Miranda Moreno y de subalternos: Francisco Arellano Noblecía, Agustín Valladares y Adrián Félix. Su sepelio lo encabezó el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos.
“Godínez rompió el hielo que existía entre el EMP y periodistas de la fuente presidencial: su afabilidad tendió puentes de contacto con ellos, mediante sus subordinados y directamente; Memo Meza, mensajero inicial, sirvió de eslabón importante.
“Su cortesía no demeritó el cumplimiento de su deber. Cuando fue necesario frenó hasta a sus propios jefes, como durante la campaña electoral, cuando JLP empezó a brincar de capacete en capacete de automóviles, en la nueva Terminal de Autobuses de Guadalajara, que lo invitaron a visitar; el general le indicó: ‘señor candidato, bájese por favor’. El futuro presidente no tuvo sino agradecerle:
“Muchas gracias, general, entiendo su celo por mi seguridad.’
“Otra vez: JLP ya Presidente, recorría en autobús una carretera de Veracruz y un grupo de campesinos le atravesó un autobús en el camino, Godínez saltó el primero, les ordenó hacerse al lado. Como persistían, el propio JLP salió y les preguntó qué deseaban. ‘Quisimos hablar con Ud., señor, en el pueblo anterior; pero los organizadores del mitin nos lo impidieron, y de aquí no nos vamos, si no….’.
“Miren muchachos, nos vemos en el poblado próximo, denle dos nombres a mi secretario, los anotará). Adelántense y digan al organizador del acto que ordeno que les permitan acercarse al tablado, y allí los llamaré’. Así fue.
“ el sexenio, y tras de que Godínez fue jefe de la Región Militar de Chiapas, llegó a diputado federal. Un día que fue al Senado, tuve el gusto de saludarlo; me recordó de ex reportero de ‘la fuente’ de JLP; empezamos a platicar y le pregunté:
‘General, sé que cuando Ud. estuvo en Chapas, merodeaban ‘Marcos’ y sus guerrilleros, antes de declararse en guerra, y los persiguió. ¿Cómo fue?
Sonrió maliciosamente. ‘Y Ud., periodista ¿qué dijo, ya le saqué la nota a éste?’.
“–No, General, no trato de inmortalizarlo, le dije a mi vez en idéntico tono. Sólo quiero saber su versión para estar bien enterado; le prometo no publicar una palabra.
“En una muestra de confianza, respondió: ‘sólo porque lo conozco muy bien, le platicaré. Allá Ud. si cumple o no su promesa.’
Y narró (lo que ahora considero que puedo revelar, tras su muerte):
“Se supo que una gavilla de alzados había surgió junto al obispo Samuel Ruiz, y seguía agitando por ranchos y pueblos, y el Gral. Antonio Rivielo Bazán, secretario de la Defensa, ordenó que diera con ellos y le informara de inmediato.
“Seguí sus instrucciones. Pero pasaban los días, pues era muy difícil dar con ellos en la sierra, y Rivielo me insistió varias veces que los localizara.
‘Al fin un día dimos con ellos en Ocosingo: Eran unos 30, traían carabinas guiloteras, fusiles de madera, hondas y palos.
‘Reporté de inmediato a mi Superior y le pregunté ¿qué hacía con ellos, ya los teníamos copados? El general me dijo que respondería en 15 minutos.
“Pasó casi una hora; al no recibir respuesta, llamé a Rivielo. ¿Qué pasó?, mi gente está impaciente por saber cómo proceder.
‘Déjalos ir’, me espetó. Sentí aquello como una bofetada.
“¿Cómo? No entiendo para eso tanta premura? “Qué quieres, lo ordenó el jefe supremo, el Presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari“.
“Después de esto fácilmente se confirma que el EZLM fue una treta urdida por Salinas y su cuatacho Camacho Solís, aliados con el obispo Samuel Ruiz, quien era en realidad ‘el comandante’, mientras Marcos siempre fue ‘el Sub’, y cuando aquél se retiró, al llegar a la edad de renunciar, el EZLN se desinfló.
“Se colige: ¿Se trató de crear un conflicto artificial, que Salinas pretextara una situación de emergencia y, conforme a la Constitución, poder prolongar su mandato para resolverla?
“¿Salinas no se atrevió, porque ya había destapado al candidato para sucederlo…, o los primos del norte (no) se lo permitieron?
“Cada quien saque su conclusión.”
















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