La reforma electoral, impulsada por el Ejecutivo Federal, busca desaparecer al Instituto Nacional Electoral y de paso, a los organismos público electorales, como el Ietam.
La embestida en contra del INE así lo refleja.
Todo el tema está enfocado en eso y dejando en segundo término, o tercero, temas que en otras ocasiones también se han abordado pero no concretado.
La reforma debería ir enfocada en incrementar el porcentaje de votación que deben reunir los partidos políticos para conservar su registro, a sabiendas de que, quienes logran ese porcentaje, sobreviven más del financiamiento público que del trabajo político.
Así vivieron o viven partidos políticos, que si bien participan en una elección, para la siguiente ya no, al haber perdido su registro por falta de votos.
Hubo algunos como el Partido Demócrata Mexicano – PDM o el del “gallito” como en su momento se identificó – que al menos en Tamaulipas lo manejaba una familia.
Es decir, el presidente era el papá, la secretaria general la esposa de éste y la hija de ambos, la tesorera o secretaria de finanzas. Que tal.
Así se han generado ejemplos al menos en los últimos 25 años en Tamaulipas.
Y si bien todo cambio es para mejorar, lo que se pretende hacer con el INE no es precisamente eso.
Sin embargo, si es necesario definir nuevos mecanismos para el proceso de selección de quienes los integran.
Un ejemplo de lo anterior, se observa en la Junta Local Ejecutiva del INE en Tamaulipas, donde hay consejeros que de plano, están para el arrastre y sólo acuden a las sesiones a comer galletas con café.
Carentes de conocimiento, sin experiencia ni capacidad, ajenos al tema político electoral y en el peor de los casos, elegidos mediante recomendaciones.
A diferencia del INE, en el Instituto Electoral de Tamaulipas algunos de los consejeros cuentan con mejor perfil profesional y por ende, presiden las comisiones ordinarias o especiales.
Se nota la diferencia entre los consejeros del INE e Ietam.
Una reforma electoral debería contemplar esos y otros aspectos, pero con el ánimo de disponer de organismos profesionales, autónomos e independientes.
Sin embargo, la reforma va con un enfoque diferente. Un ejemplo de ello, es elegir a los consejeros mediante consulta popular.
Por la presión de que son objeto en cada elección, tanto el INE como el Ietam necesitan de consejeros con perfil profesional, capacidad y experiencia.
A lo largo de las últimas décadas, los dos han dado paso a la transición en las esferas del gobierno.
Si realmente estuvieran del lado de un partido político en especial, todavía se mantendría en el poder y eso, si sería cuestionable. Lo demás, es más de lo mismo. En fin.
















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