Formas de robar una elección

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En tiempos modernos es muy variada la historia y ejemplos de fraude electoral. Los  “mapaches” han modernizado sus métodos.

El robo y “embarazo” de urnas, “ratón loco” y otros burdos procedimientos quedaron atrás. Los “mapaches” le meten creatividad.

Para hacer un fraude exitoso –el día de la elección- se requiere de una acción bien planeada, organizada en equipo y con suficiente dinero. Haga usted de cuenta una operación quirúrgica de algo riesgo en que son importantes hasta los más pequeños detalles.

Solo se puede lograr mediante una “elección de estado” en que aparato de gobierno y órganos encargados están de acuerdo, sean cómplices por ideología o por dinero.

Famosos en la historia del mundo los fraudes que se cometieron en México para impedir que llegaran al poder: En 1929  José Vasconcelos; 1940 el general Juan Andrew Almazán; 1952 Miguel Enríquez Guzmán; 1988 Cuauhtémoc Cárdenas y 2006 y 2012 Manuel López Obrador.

Siguen fraudes famosos en otros Estados en que la autoridad local intervino para orquestarlos, como en Nuevo León en la época de Alfonso Martínez Domínguez, y en Colima cuando los comicios fueron anulados en 2016.

Con motivo de la elección en puerta, en Tamaulipas  salen a relucir temores de fraude, aparte del “mapachismo” ordinario de compra del voto por dádivas y programas sociales, acarreo de votantes y la “operación desayuno” que se convirtieron en algo común desde la época priísta.

Podemos hablar de métodos operados en diversas entidades en los últimos años, pero es famoso el “invento” de Raúl Moreno Valle, en Puebla: Casillas clonadas que le funcionaron muy bien en los municipios pequeños (de los cuales en nuestra entidad hay alrededor de 27).

Son comunidades pobres en que los responsables del proceso se conforman con unos cuantos pesos.

Según investigaciones periodísticas, además de corromper a toda la estructura los operadores bajan recursos a las casillas a “según el sapo es la pedrada”.

El método ganó tres gubernaturas, la del propio Valle, uno de sus cómplices y el de su esposa Erika Alonso. Votó más gente que los mismos padrones, como se acreditó en El Mante, en Tamaulipas, en la federal del 2018.

Después de los primeros éxitos, el proyecto se extendió por otras regiones con patente exclusiva.

Consiste en clonar todo, desde la urna que se rellena a discreción, boletas y actas de casilla donde el partido que “compra” no fue favorecido por el respetable. Van de cómplices los funcionarios.

Esto se descubrió cuando, en un conteo, los opositores encontraron que la numeración de papeletas no coincidía con las que traían los partidos, e incluso había más boletas que lista nominal.

Otra forma es la clonación de actas y su captura por el PREP, como se acusó ocurrió en Tamaulipas el mismo año. Los “mapaches” elaboran y capturan las falsas, cuidando no generar motivos para reabrir paquetes.

¿Cuales son esos motivos? La causas para contar voto por voto son: Que la diferencia entre el primero y segundo lugar sea de un punto porcentual, o menor; que todos los votos sean para un candidato o que los nulos signifiquen cifra mayor que la diferencia entre los  primeros dos competidores.

Si los “ingenieros” observan lo anterior, su chamba será exitosa.

Esto se complementa con algo que parece insignificante: Evitar asistan representantes de partidos opositores, lo cual hay formas de lograrlo. La principal es a billetazos, profiriendo amenazas a él (o ella) y su familia, o de plano el secuestro.

Investigaciones de la FEPADE han encontrado que los poderes locales –Gobernadores y alcaldes- llegaron a  “comprar” a todos los funcionarios de casilla y representantes partidistas con pagos de hasta 30 mil pesos por cráneo.

La operación comienza con la visita a los presidentes, secretarios y escrutadores para que no asistan el día “D” con variados argumentos. Para ello los “ingenieros” ya tendrán a los suyos haciendo “cola” –desde temprano- por aquello de cubrir a los faltistas con la gente disponible.

Esto ocurre también en zonas urbanas con bastante éxito.

A últimas fechas la denuncia más común es por compra de la credencial de elector y el uso de programas sociales, amenazas, coerción por los funcionarios públicos y jefes de la iniciativa privada, lo cual piden se refleje en una fotografía tomada con celular para enviar al que ordena y paga.

Una acusación más de la ruta del fraude es la cadena de custodia de los paquetes después del  escrutinio. En el camino pueden suceder muchas cosas, como el “relleno” y la sustitución de actas por parte de elementos policiacos “arreglados”.

Muy difícil que pudiera suceder una “caída del sistema” como en los tiempos del salinismo. En cambio no sería raro que, en la temporada,  revivir el robo de urnas como forma de generar escándalo y caos. Con problemas en el 15 por ciento de las casillas una elección puede ser anulada.

Son algunas de las formas sofisticadas que solo se pueden lograr con la complicidad del aparato electoral y funcionarios de los tres niveles. Lo demás es cosa de cada elección: Dádivas para votar por determinado partido, la coacción o de plano las amenazas.

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