El poder

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El título de hoy debe entenderse como la facultad para hacer, omitir o permitir, un acto determinado.

El poder, bien puede ser sinónimo de utoridad o permiso de una persona y que incluso pudiera autorizar o rechazar se delegue a otro.

La simple palabra, ‘poder’, está presente, implícita y/o explícitamente en el marco legal de un país, de una empresa u organización, y es reconocida su influencia en cualquier contexto. Como el legal, cuando decimos que el Poder en México se divide en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Desde la teoría esto es viable, en la práctica es muy diferente.

Muchas protestas a nivel mundial se dieron por el poder masculino sobre el femenino, dejando no muy claro la superioridad de los varones en terrenos incluso prohibitivos para las mujeres, pero… la reflexión propia tiene una óptica muy diferente.

Por ejemplo, tradicionalmente se habla de la autoridad paterna en la familia mexicana y el padre machista es quien ‘somete a sus caprichos, a su ‘ley a la familia entera’, infiero que desde la esposa o concubina y desde luego a los hijos. “…un dedo no se mueve si no lo autoriza papá.”

He preguntado a las personas sobre la primera autoridad en la casa y, de entrada, la mayoría asegura es el papá, pero a medida que se van dando las reflexiones nos percatamos de que la autoridad final es la madre, en ocasiones encubierta por la figura paterna.

El empoderamiento feminista ha progresado tan aceleradamente que en este siglo ya se puede hablar del peligro feminista y no exagero, pues vemos las protestas -el tema es lo de menos- donde participan mujeres, porque con la política sexenal de los abrazos, hasta los policías resultan agredidos por la ¿bravura? del otrora sexo débil.

La Pandemia mundial del COVID-19 ha obligado al uso del cubreboca. Sin embargo, los grupos de choque urbano, lo usan más que para protegerse de algún virus, como máscara para no ser identificadas y no siempre es para ocultarse de la policía, sino inclusive de la misma prensa que las pudiera asociar a grupos del gobierno, como en otras épocas.

La ‘indefensa mujer… la mujer débil… la romántica y soñadora dama… la tierna señorita, la señora…’ ahora se disfraza, preferentemente de colores oscuros, sudadera con capucha, gorra y cubreboca para atacar dentro de alguna marcha o protesta, lo mismo a la fuerza pública y hasta a otros grupos civiles contratados precisamente para contra-atacar.

Es muy lamentable ver que mujeres de todas estaturas y complexiones, tengan el enojo, el coraje y la rabia con la que se observa actúan, lo mismo atacando uniformados que rompiendo cristales, lámparas, anuncios, etc., ya sean de la iniciativa privada o del mismo estado mexicano.

En épocas del Priísmo, se habló, porque existieron grupos de choque, todos compuestos de jóvenes varones sin máscara, que incluso iban armados con palos, armas blancas, una que otra arma de fuego y con puños y piedras atacaban a su objetivo.

Hubo una época que hasta las bombas molotov fueron de uso común y fabricadas por los mismos varones que terminaban arrojando contra muros, puertas y hasta en el piso para evitar ser apresados.

Las bravas mujeres ‘defensoras’ de situaciones diversas, ahora no solo traen sus bombas molotov, sino que han aprendido a dar otro uso a la pintura que lanzan lo mismo a la policía que a las personas que osan verles, amén de que la pintura en aerosol la usan como lanzallamas.

Lamentablemente la política de complacencias ha provocado pérdidas millonarias a los particulares y a la misma ciudadanía porque con los impuestos se paga al personal y los materiales con los que finalmente limpian y borran las tropelías que hacen las ‘delicadas damas’ que buscan igualdad, las ‘luchonas, guerreras’.

Finalmente, relacionado con el tema de la ferocidad femenina. Muchos mexicanos han aplaudido el cierre de la residencia oficial de los Pinos, habitáculo de los presidentes mexicanos en otras épocas.

¿No es preferible que haya un domicilio para el residir presidencial? Es un despilfarro financiero el mantener la Residencia Oficial de Los Pinos.

Me parece contradictorio que se esté celebrando los 700 y 500 años de sometimiento y el Ejecutivo de la 4ª T, vive en el Palacio que mandó construir el conquistador, convertido en Palacio Nacional y para colmo, cierran áreas públicas y comerciales con vallas para impedir que las feministas invadan la privacidad hasta familiar del presidente.

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