¿La sorpresa…?

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El mes de octubre de este pandémico 2021 señaló el inicio de nuevas administraciones públicas en ayuntamientos y entidades federativas como los vecinos de Nuevo León, donde el gobernador electo resultó ser el más joven de la historia de los Regios.

Lo malo de muchos jóvenes y no es la excepción Samuel Alejandro García Sepúlveda (Monterrey, 1987) ahora con 34 años de edad, es que menosprecian a los ¿viejos?, y desde luego, cada quien tiene su propia concepción de vejes. Según se puede apreciar en las expresiones hacia algunas políticas vecinales.

En Tamaulipas fueron 43 Alcaldías las que inician una nueva gestión, aunque repiten algunas con ciertos cambios en algunas áreas, pero la presidencia municipal, queda la que fue reelecta.

El título de hoy se refiere a ¿la sorpresa? Que se anunció a nombre del Moreno, Eduardo Gattas Báez, pues en un video que se hizo viral en muy poco tiempo, fue la negación del nuevo Alcalde para firmar las actas de entrega recepción por irregularidades encontradas.

El anuncio fue una sorpresa mayúscula para algunos periodistas e invitados a la ceremonia de Toma de Posesión; para otros, solo se adelantó o retrasó la noticia, porque la administración municipal que concluyó fue muy opaca para buena parte de la población.

Por lo pronto anticipo que en el cuarto día de gestión, el sitio oficial del municipio en Internet solo aparece la leyenda “sitio en desarrollo” y desde luego el escudo de armas local, el nombre de victoria, todo diseñado con los colores del partido del presidente López.

La población en general, residente y visitante a la capital del estado tamaulipeco, espera un cambio de imagen urbana, pero el día cuarto avanza y hasta el momento no se perfila absolutamente nada, los montones de basura siguen incrementando su tamaño y, por lo tanto, el peligro de infecciones y la proliferación de roedores, porque el problema de la recolección de desechos, sigue. Y parece seguirá.

El cuarto día avanza y el problema del suministro de agua potable continúa en las mismas áreas de siempre, sectores populares y muy populares, donde están dispuestos a pagar al precio que sea a los ‘piperos’, con tal de que acudan.

No así en ciertos sectores donde residen familias nada populares y que desconocen la molestia que causa la ausencia de agua potable, ya que una llamada telefónica soluciona su desabasto.

Hace unos meses un empleado, chofer de una pipa que transporta agua potable, recibió la orden para ir a un fraccionamiento privado para llenar una cisterna y al concluir su tarea, fue interrogado por un residente por el precio del llenado de un tambo de 200 litros, pero el empleado se negó a venderlo, discutiendo solo iba a cumplir una orden, por lo que los vecinos, molestos, se puede decir que obligaron al humilde chofer a ‘vaciar la pipa’ entre los enfurecidos victorenses.

Leo que la paciencia es la capacidad que posee el individuo para poder consentir o tolerar, comprender y sobrellevar una determinada situación sin tener la necesidad de experimentar nerviosismo ni perder la calma.

Se entiende bien en consecuencia que el pueblo de México, de Tamaulipas y de Victoria, hemos sido muy pacientes con la actitud ¿importamadrista? de muchos políticos en varias administraciones, no solo en la Cuatro T.

El temor personal es llegar a un ¡Ya basta!, real, genuino, no impuesto por alguna corriente partidista que solo se preocupe porque los dueños del poder volteen a mirarle y creerle en su espíritu de ‘arrastre popular’

Convento que Eduardo Gattás Báez ganó las elecciones de junio pasado. Su aspiración de servir a Victoria le ha llevado a la Silla Mayor del Municipio. Ahora le corresponde que, como victorense, haga valer el voto ciudadano.

Son muchos los pendientes, pero el principal es la confianza ciudadana. No solo México, empecemos por los victorenses que buscamos ese despertar de labios que adorna la sonrisa con el sentimiento de saberse retribuido.

El que Gattás se haya negado a firmar el acta de entrega recepción como señal de haber desenterrado el hacha de la guerra entre dos administraciones (la que se fue y la nueva), que no sea la esperanza del desquite, con eso no se llenan los tinacos de agua, o desaparece la basura, ni se cubren los baches -casi socavones- que hay por donde quiera.

Por favor que no salgan como el gobierno federal que instala su comisión de la verdad ahora para conocer de los crímenes de Estado cometidos entre 1965 y 1990 en el país, así como el tema Ayotzinapa.

Que la autoridad busque los delitos de ayer es importante, pero no prioritario, lo urgente para Gattás es: La recolección de basura; el suministro agua; el bacheo y señalización de tránsito, como primeros pasos, siguen mucho más.

 

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