Justicia para los patrones

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Cada vez está más cerca el momento para que las Juntas de Conciliación y Arbitraje dejen de operar como ejecutoras de las resoluciones en los conflictos obrero patronales que se presentan en la entidad. Llegar a este punto implicó esfuerzos extras en áreas tanto de la administración federal como de las estatales, porque la modalidad producida tras la Reforma Laboral requirió tiempo para armonizar y alinear todos los elementos para la existencia de los Tribunales Laborales, que sustituyen alas referidas Juntas.

En palabras claras, ya no será un grupo colegiado en el que la generalidad de los actores están canteados hacia el trabajador, porque es el favorecido absoluto de las Leyes Laborales y además, es quien paga las resoluciones, en una acción que se consideraba de ganar ganar para los que no sólo tomaban los casos de demandas de los trabajadores, sino de quienes los inventaban para sacar jugo al patrón en tanto que éste era el gran perdedor.

Las resoluciones de los conflictos obrero patronales ahora vendrán directo de un Juez, del cual se espera imparcialidad, rectitud y que en el desarrollo del proceso, pruebas y razones que sean presentadas por los empresarios o dueños de los negocios, al menos sean consideradas en el expediente, ya que, desde hace muchos años sus alegatos y sus pruebas no contaban y terminaba por pagar, pagar y pagar hasta el último centavo que con procesos amañados perdía.

Quizá sea difícil aceptarlo, pero, a través del ejercicio periodístico jamás algún reportero pudo dar cuenta de casos cuyas resoluciones de la Juntas de Conciliación y Arbitraje favorecieran a los patrones, incluso, en alguna ocasión allá cuándo estaban muy de modo las demandas contra los propietarios de Desfibradoras de Henequén desaparecidas por la preferencia del os consumidores se canteó a materiales plásticos, uno de los dirigentes dijo que nada era más tortuoso y denigrante que acudir a una reunión de conciliación por un pleito laboral en la cual todos estaban en contra del empresario y de ahí salía despelucado.

Esto es que, con la resolución que en unos días más se daba por escrito tenía que andar en la calle para vender los activos que sus empresas tenían por eso, las explotación de henequén y la infraestructura que había dejó de formar parte del panorama campirano de la región centro de Tamaulipas, los patrones vendieron sus máquinas como fierro viejo y sus tierras plantadas de ese producto, para saldar las cuentononas que tenían que pagar quienes fueron sus trabajadores y cayeron en manos de abogados y funcionarios voraces.

El Poder Legislativo de la entidad acaba de hacer la parte que le corresponde en este asunto del cambio de Juntas de Conciliación a Tribunales Laborales, porque sacó el dictamen mediante el cual se armonizó la reglamentación local para que los ´órganos de impartición de justicia laboral puedan llevar a cabo sus funciones en un futuro casi inmediato.

De manera elemental el dictamen establece reformar y adicionar la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado, para plasmar las disposiciones que dan forma a la implementación del Sistema de Justicia Laboral que existen en el país desde hace años y que de forma paulatina se aterrizarán en las entidades del país. Los Jueces de los Tribunales Laborales, serán Jueces de Primera Instancia, es decir, al mismo nivel de aquellos que existen para otras materia de impartición de justicia desde el Supremo Tribunal que maneja el Magistrado Horacio Ortiz Renán.

La acción Legislativa incluyó actualizar el Fondo Auxiliar para la Administración de Justicia, que es una instancia financiera para crear la infraestructura necesaria a fin de que operen las dependencias que trabajan para los ciudadanos en materia de Justicia y se entiende con recursos del Fondo se habilitarán los espacios para que operen los Juzgados Laborales en la entidad.

El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Diputado Félix Fernando García Aguiar, se apuntó un diez con esta acción, misma que ya no alcanzó a sacar su antecesor, el ahora diputado federal Gerardo Peña Flores, aunque, dejó encaminada la acción con el trabajo que se llevó a cabo desde las Comisiones Legislativas. Es decir, su espíritu todavía anda allí entre las iniciativas y los dictámenes.

Los otros.

Allá en Nuevo Laredo, el alcalde Arturo Sanmiguel Cantú dio cuenta del estado que guarda la administración municipal y que a él le toca concluir luego de que el alcalde titular, se fue del cargo para ganar una diputación local, intención en la que fracasó al perder las votaciones del pasado seis de junio y ser derrotado por la candidata del Partido Movimiento de Regeneración Nacional, PMRN, Gabriela Regalado Fuentes quien sacó casi el 47.5 por ciento de la votación contra un 30 de Enrique Rivas Cuéllar, es decir, más de 17 puntos porcentuales de diferencia.

El alcalde sustituto hizo de forma correcta su trabajo, trabajó todos los días y logró significarse por sus resultados en obras, servicios actividades y compromisos que el municipio debe atender para responder a las necesidades de la población. Incluso, hay quienes piensan que la reelección en aquel Ayuntamiento no debió de ser y que Sanmiguel Cantú debido ser el alcalde del último trienio.

Por extraño que parezca, la gente de Nuevo Laredo se olvidó muy rápido de su exalcalde, pese a que estuvo siempre en la agenda de los medios de comunicación.

Por cierto, todavía son los tiempos de los Informes de presidentes municipales de Tamaulipas y el eco de los mismos no se alcanza a escuchar, por tanto hay claridad en el sentid de que, habrá quienes informan por tercera ocasión si son los que ganaron las elecciones y van. Les quedan 20 días en el cargo y peor que el de Nuevo Laredo, considere que solos e volverá a saber de algunos de ellos, por el llamado que haga la Auditoría Superior del Estado para que aclaren las cuentas públicas que presentaron y subsanen las observaciones que les sean entregadas por el Auditor Jorge Espino Ascanio.

 

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