Dr. Xico, ¿inhumano? /El Chino Garcí­a  

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Uno.- Pues ahí­ tienen que un cumplido y eficiente empleado del Ayuntamiento de Victoria resultó positivo a Covid-19 y su jefa la Lic. Gloria Montalvo lo ingrato e inhumano que hizo, con autorización del alcalde, Dr. Xicotencatl González Uresti, fue retenerle su sueldo desde la segunda quincena de junio.

Esta persona estaba trabajando desde su casa. Se llama  Raúl Romero Salinas. Cuenta que notificó de su situación de Covid a la referida Gloria Montalvo,  directora de Comunicación Social, Gloria Montalvo Padilla, e inmediatamente le retuvieron su salario, desde la segunda quincena de junio.

“Fui despedido injustamente del Ayuntamiento en cuanto les notifiqué que me habí­a contagiado de coronavirus. Mi mamá también resultó contagiada y casi pierde la vida, pues sufrió dos infartos cerebrales a causa de la enfermedad COVID-19. Es injusto e inhumano lo que hacen el alcalde Xicoténcatl González Uresti y Gloria Montalvo”, nos dice  Raúl Romero.

Raúl Romero ya presentó queja a la Comisión de Derechos Humanos de Tamaulipas y una vez recuperado interpondrá formalmente su demanda laboral.

“Yo quisiera que esa intolerancia y deshumanización del alcalde no continúe, y por supuesto que me paguen lo que la ley establece. No he puesto demanda porque apenas me estoy recuperando y mi mamá se puso muy mal que no tení­a tiempo para nada, ahora estoy sin dinero y muchos gastos, se me hace injusto que aprovechen esto para despedir a alguien”, comenta.

Con todo, uno se pregunta si este impopular que es el alcalde Xico González, verdaderamente sea galeno, medico, doctor… bueno yo creo que hasta el más miserable de los “Matasanos” tienen compasión, máxime que el referido González Uresti presume que tiene premios y grandes distinciones como médico. ¿Será que aportó datos falsos a Wikipedia?

En todo caso, parece que este señor—Xico González–, nacido en Torreón, según a su biografí­a, no sabe lo que es eso del Juramento que Hipocrates, que rinden todos los galenos. Y que, entre otras cosas dice:

“En cualquier casa que entre no me guiará otro propósito que el bien de los enfermos, absteniéndome de cometer voluntariamente faltas injuriosas (…) Si mantengo y cumplo éste mi juramento y no lo quebranto con infracción alguna, concédaseme disfrutar de la vida y de mi arte y ser honrado y venerado siempre por todos. Si lo violo y resulto perjuro, quépame en suerte lo contrario”.

Dos.- Falleció todo un personaje. Se trata del profesor José Luis Garcí­a Garcí­a, conocido como “El Chino”  un hombre que intentando ser lí­der del sindicato de maestros, pintó muchos cerros y muchas sierras de Tamaulipas con una frase: “El Chino es el camino”.

Tení­a la costumbre de despachar en las oficinas de Tamatán hasta altas horas de la madrugada. Persuadí­a sus maestras funcionarias para que en la cocineta de la SET le hicieran de cenar.

Fue precisamente cuando él era Secretario de Educación en la entidad que estalló la única y prolongada huelga de maestros que se recuerde en la historia de Tamaulipas. De seguro el maestro Pedro Alonso, quien hizo un libro del tema tenga su propia versión sobre las motivaciones y actuar del ahora fallecido.

Les cuento unas anécdotas. Siendo Secretario pidió a un maestro conocido suyo que lo invitara a cenar a su casa, ahí­ por el rumbo de la Plaza Primero de Mayo. Concertada la fecha, “El Chino” nunca llegó a la cena.

Trascendió que el referido Chino concedió plaza de maestro, de secretaria, o de conserje a todo aquel habitante de su natal ejido San Patricio de Padilla, que se lo solicitó.

Acostumbraba, como Secretario de Educación,  burlar a su chofer y ayudantes. Solito salí­a del edificio de oficinas de educación, cruzaba la avenida Tamatán y tomaba un micro del transporte público y llegaba a una escuela primaria o secundaria de la ciudad capital… donde desde luego no lo esperaban. Pero a veces subí­a a un micro, llegaba a la Central Camionera, compraba boleto para Guemez, o Abasolo y llegaba a una escuela…donde sorprendí­a a directivos y maestros, y donde desde luego no lo esperaban.

Un dí­a lo invité a la toma de protesta de una organización de periodistas. El evento fue en el auditorio de la Casa del Arte, cuya directora era la maestra Altair Tejeda. Formal y respetuoso del tiempo de las personas, aunque tampoco sin exagerar vi que uno de los principales invitados—el profesor José Luis—nomás no llegaba y no llegaba, por lo que le dije a la maestra Altair que ya í­bamos a iniciar el evento. Argumentaba yo el respeto que le debí­amos al resto de los invitados. Total, con la resistencia  de la escritora iniciamos. En marcha el evento llegó sonriente el profesor, y fue llevado de inmediato al presí­dium. Llevaba riguroso traje y corbata, portando en su pecho llamativa calcomaní­a de la Colecta anual de la Cruz Roja… colecta que habí­a sido justo hací­a cuatro meses. El profesor Pedro Alonso, entonces Director de Cultura Municipal estaba ahí­.

Otro dato: José Luis Garcí­a fue mi profesor de Español en Segundo de Secundaria en Madero, Tamaulipas. Repar+é de ello hace poco. En paz descanse.
Azahel Jaramillo Hernandez

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