Siempre hay una primera vez… Y una última

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Francisco Garcí­a Cabeza de Vaca solicitó licencia al Senado para venir como candidato al Gobierno del Estado, y ganó. Más atrás lo hicieron otros.

Américo Villarreal Guerra y Enrique Cárdenas González (licencia para ocupar una Subsecretarí­a de Hacienda) salieron de ahí­. Manuel Cavazos Lerma también pasó por dicha antesala.

La pregunta es ¿cuál será el origen de los candidatos que vienen? ¿cuál del siguiente Gobernador? ¿otro senador?.

Falta tiempo pero las precampañas son un hecho, están en marcha. Aunque no lo digan los aspirantes –por temor a recibir sanciones de autoridades electorales- son una realidad que no se puede soslayar. Digamos que hay “madrugadores” en los dos principales partidos, PAN y MORENA, que serán los protagonistas de la gran batalla.

Pero como dice el ranchero, “no por mucho madrugar amanece más temprano”.

Cada vez se fortalece la idea que, en el 2022, el encontronazo será entre dos senadores: Ismael, el hermano del actual Gobernador, y Américo Villarreal, hijo de otro ex Gobernador. El primero accedió a la Cámara Alta por la ví­a de primera minorí­a, el segundo de mayorí­a.

Acción Nacional no tendrá problema, la decisión será local como lo fue en 1998 con Tomás Yarrington Ruvalcaba; 2004 con Eugenio Hernández Flores y en el 2010 con el asesinado Rodolfo Torre Cantú y su hermano Egidio, hablando del Partido Revolucionario Institucional.

Para 2016 la decisión tricolor vino otra vez de la Ciudad de los Palacios, Baltazar Hinojosa Ochoa, y el PAN conquistó Tamaulipas.

Está casi garantizado que el partido azul se “estrenará” con un candidato seleccionado por los grupos polí­ticos locales. No hay otra corriente de contrapeso.

Claro, en polí­tica no  hay nada escrito no es obligatorio que un senador tenga que llegar al Gobierno. No es una regla porque hubo elementos de mucha valí­a que no pudieron ser candidatos, como Antonio Garcí­a Rojas, senador petrolero de Reynosa, y Morelos Jaime Canseco González, de los herederos de la hacienda “El Cojo” en el municipio de González. Son un ejemplo.

Antes los candidatos “vení­an de México”, allá se generaban, se “dedeaban” desde la gran metrópoli. La voluntad presidencial se imponí­a.

Pero siempre hay una primera vez… Y una última.

Veamos.

En el dominio prií­sta (partido único ganador) nunca un secretario de Salud estatal habí­a sido candidato y Rodolfo Torre Cantú lo fue. En la práctica, ya muerto ganó la elección.

Muy pocos pensaban que Eugenio Hernández Flores, en el 2004 brincarí­a del Palacio Municipal del 17 Hidalgo al Palacio del 15 Hidalgo y Morelos. Fue la primera vez y podrí­a no ser la última.

En el mismo orden, Yarrington era secretario de Hacienda (estatal) cuando el PRI lo hizo su abanderado al gobierno. Fue el primero.

En 1950, en la sucesión de Raúl Gárate Legleu, este no pudo imponer a su Tesorero Norberto Uriegas pese a su aparente popularidad. De México enviaron a “La Grandota” Horacio Terán.

Américo, decí­amos, salió del Senado. Le “ganó” la candidatura a Manuel “El Meme” Garza González, incrustado en el PRI nacional.

Manuel A. Ravizé habí­a sido jefe de la Junta de Mejoras Materiales de Tampico luego de su paso por la presidencia municipal.

Praxedis Balboa arribó del centro del paí­s. Trabajaba como Subdirector de Pemex. Emilio Martí­nez Manautou procedí­a de la secretarí­a de Salud federal, en tanto que Treviño Zapata –luego de presidir la Cámara Baja-, era el “médico de cabecera” del Presidente Ruiz Cortines.

Hoy,  si hablamos del partido en el poder, por primera vez en la lí­nea de sucesión hablamos que el candidato podrí­a ser un hermano del Gobernador en turno, inédito en Tamaulipas pero no en otras regiones como en la hermana región de Coahuila, en el dominio prií­sta.

Una posible opción “B” serí­a el coordinador parlamentario del Congreso del Estado, Gerardo Peña Flores, y hasta el alcalde de Nuevo Laredo, Enrique Rivas Cuéllar.

Los externos al grupo en el poder andan muy lejos. Aquella secretaria de Salud, Lydia Madero Garcí­a, que vino a “curar el sistema” y no los males fí­sicos de los tamaulipecos, regresó a su tierra, Nuevo León.

La de Reynosa, Maki Ortiz Domí­nguez, con aparentes problemas de salud,  no tiene ya las agarraderas nacionales del calderonato, y Carlos Canturosas y Leticia Salazar, más bien tienen un pie en el estribo del caballo morenista.

Otro ingrediente de la sucesión local es que no habrá candidato externo. Saldrá de entre la militancia.

Así­ pues, siempre hay una primera vez… Y una última. En polí­tica nada está escrito.

Por lo que hace a la sucesión municipal en Victoria, en el PAN, el sí­ndico Luis Torre Aliyán recorre colonias para poyar con despensas a familias necesitadas. Destina el ingreso –sueldo y compe- que le pagan en el ayuntamiento.

Ya comentaremos de precandidatos de otros partidos, donde Morena podrí­a echar mano de un externo.

Larga, larguí­sima la sesión del Congreso del Estado efectuada este miércoles, alrededor de horas en que se presentaron 16 iniciativas, diez dictámenes y bastante tiempo dedicado a la polí­tica, o sea asuntos generales.

La legisladora Guillermina Medina Reyes aceptó desde tribuna que la CFE le cortó el suministro en su domicilio, y “me pusieron” un Diablito.

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