Xico, el peor alcalde de México

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El comité ejecutivo nacional del PRI entronizó ayer en Tamaulipas a su nuevo delegado general Ricardo López Pescador, pero además decidió atraer el proceso de renovación de la directiva estatal, lo que se interpreta como un nuevo candado para impedir que Egidio Torre Cantú lo siga mangoneando.

El emisario de Alejandro Moreno Cárdenas, Alito, reveló que Yahleel Abdalá Carmona presentó en dos ocasiones su renuncia como presidenta interina o encargada del despacho, cargo que recibió en octubre de 2018, sustituyendo a Sergio Guajardo Maldonado.

López Pescador informó en rueda de prensa, que sus instrucciones son las de emprender negociaciones con los grupos priistas, para mantener la unidad e ir juntos en la búsqueda de una nueva mesa directiva, preferentemente con candidato único.

También consideró importante aclarar que si bien el CEN manejará directamente el proceso de renovación de la directiva estatal, será la militancia tamaulipeca la que resuelva el método que se empleará para el caso.

La próximo semana encabezará el nuevo delegado general, una reunión de consejo político estatal, donde se sentarán las bases de la operación política que se emprenderá para conseguir la resurrección del PRI.

Adelantó el joven político duranguense, que habrá nuevo presidente del partido tricolor antes de 24 de diciembre.

Edgar Melhem Salinas es el aspirante con la más alta probabilidad de conseguir ser electo como nuevo presidente, porque se trata de un político que ha demostrado capacidad de gestión, liderazgo y además, es concertador y está decidido a dar todas las batallas que sean necesarias, para recuperar los espacios perdidos.

El riobravense sabe que hay que empezar de ceros, porque su partido ha tenido los peores tiempos de la época moderna. Porque además de la pérdida de las dos senadurías, los nueve distritos federales electorales, 22 distritos locales electorales, y 38 presidencias municipales, el PRI perdió credibilidad, respetabilidad, seriedad.

El PRI de Yahleel Abdalá Carmona, y antes de Sergio Guajardo Maldonado, extravió la fortaleza política y por añadidura, la fortaleza económica. Es un partido que cayó hasta el tercer lugar de votación, en las más recientes elecciones, federales y locales.

Melhem Salinas tiene tomado el pulso a su partido pero no lo asusta su postración, porque ha madurado un proyecto y creado un equipo, para emprender la tarea de rescatarlo, revitalizarlo, y ponerlo otra vez sobre el ring, con potencia de dinamita en los puños.

“Sólo pido una oportunidad”, parece decir Edgar y otros aspirantes parecen estar dispuestos a hacerle caso y declinar a su favor, lo que redundaría en una candidatura de unidad, para sacarle la vuelta a un proceso que dejaría un regadero de víctimas en el campo de batalla.

El PAN les llevo un paso adelante a los otros partidos, no porque ya tenga nuevo presidente en la persona de René Cantú Galván, sino porque posee toda la fuerza del gobierno al que pertenece, y que le ha permitido manejar a modo las recientes elecciones para ganar.

El Cachorro no es propiamente un operador político de excelencia, como tampoco lo fue el Kiko Elizondo Salazar, pero ni falta que hace puesto que tienen otras poderosas armas para fabricar triunfos como lo hizo el PRI en su tiempo, dinero, mucho dinero.

MORENA no ha podido consolidarse en Tamaulipas como la segunda fuerza electoral, debido a que se crearon grupos o tribus del tipo del PRD de Los Chuchos, que atomizaron su reciedumbre.

Cada quien jala por su lado y en esa frenética actividad de enfrentamiento de todos contra todos, el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador se difuminó en Tamaulipas, porque además se convirtió en presa fácil del poder corruptor del PAN-gobierno.

Más de la mitad de la bancada parlamentaria de MORENA, obedece la línea de la bancada del PAN y de su pastor Gerardo Peña Flores, y no representa ningún problema identificarlos por sus nombres, pues votan en el pleno, con singular alegría, a favor de las propuestas del partido oficial.

Leticia Sánchez Guillermo, de Matamoros, Carmen Lilia Cantúrosas Villarreal, de Nuevo Laredo, y Rigoberto Ramos Ordóñez, de Reynosa, tienen bien puesta la camisa con las siglas de MORENA.

El profesor Enrique Torres Mendoza es parte del problema debido a que no ha desplegado una actividad dinámica y permanente como presidente estatal del partido, sino todo lo contrario.

Dejar hacer, dejar pasar, es su consigna, desde que El Guasón lo instaló allí hace varios años, cuando MORENA era del montón, chatarra, pedacería, morralla. Torres debió haber sido sustituido con cualquier pretexto, con cualquier razón, cuando el partido aplastó fulminantemente a su competencia, en 2018.

Lo peor es que con la crisis cupular que padece MORENA y que obligó a cancelar su proceso de renovación de la directiva nacional, abre la posibilidad de que Enrique Torres permanezca ooootro año en el cargo.

En otros temas, Ciudad Victoria, conocida también como la capital del crimen, sumó otro miserable galardón nacional gracias a Xicoténcatl González Uresti, pues una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica la enlistó como una de las peores ciudades de México para vivir.

La empresa de Liévano Sáenz hizo un estudio de carácter nacional, para conocer las mejores ciudades de México para vivir, y cuáles las peores, con el añadido de que la investigación descubrió así mismo, a los mejores gobernantes… y a los peores.

Bueno, pues Ciudad Victoria es de las peorcitas, en un universo de las 78 ciudades más pobladas de México, pero además, el presidente municipal González Uresti fue el peor calificado, con apenas 12 puntos porcentuales.

Esto significa que de cada cien victorenses entrevistados, ochenta y ocho le echaron rayos y centellas al edil (para no decir que madres, porque suena feo).

Tampico no está mejor, pues el presidente municipal Jesús Nader (¡quiere ser Gobernador!) se dedica a recoger basura en la laguna del Carpintero y otros lugares de mucha concurrencia de personas, para que lo vean trabajar.

Las finanzas oficiales del puerto jaibo están tronadas por la impericia, ambición o descuido de su manejo, al grado de que los funcionarios renuncian y los empleados son despedidos, y la obra pública se redujo a cero.

Para llenar sus ratos de ocio (las ocho horas laborables), Chucho Nader se va a la calle para que lo vea la gente recogiendo basura, cambiando una luminaria fundida o simplemente saludando y charlando con quienes también quiera perder el tiempo con él.

En tanto que las escuelas de Tamaulipas también tienen problemas por el abandono y la falta de vigilancia. En Nuevo Laredo, una niña de primer año fue atacada en los sanitarios por sus propios compañeros de sexto grado, escuela Luis Donaldo Colosio.

En Ciudad Madero, dos alumnas del CBTIS 164 se enfrascaron en un pleito en su propio salón, y la más débil perdió hasta el cuero cabelludo y fue necesario internarla en un hospital. Los padres pusieron una demanda penal.

El titular oficial de Educación Mario Gómez Monroy anda muy ocupado confirmando que sus subalternos ya no cobren las compensaciones para nivelar el salario quincenal, porque la austeridad es la prioridad.

Otro tema que tampoco le interesa a este cuestionado funcionario, es la denuncia de un gigantesco escamoteo de equipos de computación, que debieron repartirse entre docentes, pero que tuvieron un destino misterioso.

José Enrique Yáñez Cisneros, docente y vocero de un Movimiento Magisterial Tamaulipas, envió ayer una carta al Gobernador Cabeza de Vaca, solicitándole información sobre el manejo del fideicomiso encargado de repartir las computadoras.

El profesor Yáñez nos hizo el favor de compartirnos una copia del documento, del que mañana daremos cuenta, porque involucra a dirigentes sindicales de la Sección 30.

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