Casa Club Roshell, refugio y trinchera de la población trans en México

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Por Ana Karen Alvarado

México, 29 Abr (Notimex).- Desde hace 15 años Roshell Terranova, actriz, activista y empresaria mexicana, trabaja para apoyar a las poblaciones trans (transgénero, travesti y transexual) en la ciudad de México desde la Casa Club Roshell, desde donde arropa y brinda apoyo a las personas, además de ofrecer servicios de transformación, cursos, talleres, conversatorios y shows.

Su trabajo en los derechos humanos inició al ver la problemática de discriminación que existí­a hace más de una década, donde no existí­a el manto jurí­dico actual. Convocada por la activista Gloria Hazel Davenport, Roshell se sumó a la lucha desde 2006 para la aprobación de la Ley de Sociedades de Convivencia, donde se establece que dos personas fí­sicas de diferente o del mismo sexo, mayores de edad y con capacidad jurí­dica plena, establecen un hogar común, con voluntad de permanencia y de ayuda mutua.

“Ha sido difí­cil sobre todo por las historias que he conocido de estas mujeres trans tan violentadas desde su seno familiar, porque a los 8 años los echan a la calle y tienen que sobrevivir”, señaló Roshell luego de afirmar que México es el segundo lugar en crí­menes de transfobia a nivel mundial.

“Imaginate la violencia que hemos sufrido, acá en México el acoso por vestirte de mujer y salir a la calle. Anteriormente era una falta administrativa o éramos violentadas por algún policí­a, servidores públicos; las mujeres trans que se dedicaban al trabajo sexual eran extorsionadas por la policí­a y también por la gente que las regenteaba”.

Para Terranova lo más importante que ofrece el Club es la seguridad y privacidad sobre todo a las personas travestis, que son quienes más los visitan, “esto es un refugio, una trinchera donde pueden desarrollarlo, porque en su vida cotidiana no hicieron una transición. Mucha gente es travesti de closet y que acá pueden realizarlo, es una válvula de escape”.

Una de las principales problemáticas dentro de las poblaciones trans es la discriminación laboral, limitándose a ser estilistas, dar shows o ser trabajadoras sexuales, por ello desde Casa Club Roshell trabajan para llevar insumos de prevención, “nos sumamos al fondo mundial de salud donde nos proveen de condones, les damos talleres para que conozcan sus derechos y que ya no se dejen extorsionar aunque todaví­a pretendan hacerlo”.

Para Roshell no fue difí­cil darse cuenta que su identidad de género no correspondí­a a la de un varón. Desde los cinco años comenzó a jugar con muñecas y a pedir ropa de niña, “cuando ya empecé a hacer mi transición ya siendo un adulto joven, me mantení­a y pude hacerlo de esa manera, porque yo empecé a trabajar desde los 8 años, entonces ya podí­a yo decir ‘esta es mi vida, la que yo elijo, la que yo necesito’ y me empezaron a comprender”.

Tras años de percibirse como un chico gay, fue hasta sus 18 años que debutó en el show travesti cuando se dio cuenta que esa era su identidad, en un tiempo que ni siquiera estaba acuñado el término trans.

“Yo soy una mujer muy afortunada porque mi familia me arropó. Siempre me gustaron las artes, cantar, bailar, me hací­an hacerlo en las fiestas, desde ahí­ empezaron a arroparme y a hacerme el consentido, porque además soy el menor de 7 hermanos, y todos eran como mis papás, entonces siempre estuve bien cuidada.”

Su historia no es distinta del resto de las poblaciones trans en México, al Club Roshell han llegado personas ví­ctimas de violencia y discriminación. Además de la actuación, Roshell imparte conferencias en universidades donde busca informar a la sociedad para que conozcan más de cerca la cultura de la diversidad.

“Hablar con esta gente joven es ir regando la semilla del respeto a la diversidad porque van a ser los nuevos padres, los nuevos educadores, eso es bien importante, que nos conozcan de cerca y que vean que somos tan normales y corrientes como todos”, puntualizó.

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