Por años, una de las preguntas más polémicas de la política mexicana ha sido si Estados Unidos intervino para respaldar al gobierno de Felipe Calderón después de la cerrada elección presidencial de 2006.
Documentos diplomáticos filtrados por WikiLeaks y difundidos por diversos medios internacionales revelaron que la Embajada de Estados Unidos en México observaba con preocupación la fragilidad política del entonces presidente electo, debido al reducido margen de victoria y al conflicto poselectoral que se vivió en el país.
Los cables enviados por el entonces embajador Tony Garza describían a Calderón enfrentando una complicada situación de legitimidad política antes de asumir la Presidencia de la República.
De acuerdo con estos documentos, funcionarios estadounidenses comenzaron a coordinarse con integrantes del equipo de transición para dar seguimiento a temas considerados estratégicos para la relación bilateral, incluyendo asuntos de seguridad, economía y energía.
Los reportes también muestran el interés de Washington en impulsar reformas económicas y fortalecer la cooperación en materia de seguridad nacional.
Analistas que revisaron los documentos sostienen que el respaldo diplomático estadounidense contribuyó a fortalecer la estabilidad política del nuevo gobierno, aunque no existe evidencia de un “rescate” militar o una intervención directa para imponer resultados electorales.
Años después, la relación bilateral se consolidó mediante la Iniciativa Mérida, programa mediante el cual Estados Unidos destinó recursos para fortalecer la estrategia de combate al crimen organizado implementada durante el sexenio calderonista.
Aunque las interpretaciones sobre el alcance de ese respaldo continúan generando debate, los documentos filtrados por WikiLeaks siguen siendo una de las revelaciones más controvertidas sobre la relación entre México y Estados Unidos en el siglo XXI.
Informó La Región Tamaulipas.















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