Dicen que la esperanza muere al último, pero en el caso del PRI de Nuevo Laredo pareciera que ya hasta le rezaron el novenario y todavía insisten en ponerlo de pie para la foto.
Este fin de semana el tricolor estrenó nueva dirigencia municipal con la toma de protesta de Fernando Rodríguez Garza “La Gallina”, acompañado por Marcela Valdez Ritcher como secretaria general. El acto contó con la bendición del dirigente estatal, Bruno Díaz, quien habló de organización, cercanía con la ciudadanía y de construir un partido sólido y competitivo.
Bonitas palabras. El problema es que la realidad suele ser una señora bastante grosera.
El primer gran logro de la nueva dirigencia fue reunir un par de cientos de militantes y simpatizantes. Y aunque seguramente en el boletín oficial aquello se presentó como una demostración de fuerza, la verdad es que terminó siendo una radiografía bastante cruel del estado actual del priismo neolaredense.
Porque si en otros tiempos el PRI llenaba auditorios, cerraba avenidas y movilizaba ejércitos enteros de operadores, hoy apenas puede presumir una pequeña tropa de sobrevivientes políticos, muchos de ellos más movidos por la nostalgia que por una auténtica expectativa de regresar al poder.
Ahí estuvieron personajes de viejo cuño como Ramiro Ramos, Benjamín García Marín, Gabriela Ortega, Arnulfo Tejada Lara, Miguel Rivera, Saúl Gutiérrez Soto, Emilio Girón “El Torito”, Enrique Mendoza Barrientos, Jesús Ramos y Baudelia Juárez. Un desfile de veteranos que conocen perfectamente el oficio político, pero que también representan una época que difícilmente volverá.
Y es que el problema del PRI no es quién encabece el comité municipal.
El problema es que su ejército está diezmado.
Sus coroneles se retiraron hace años, sus capitanes cambiaron de uniforme y la mayoría de sus generales ahora despachan cómodamente en el PAN o en Morena, donde encontraron mejores trincheras, más reflectores y, sobre todo, mayores posibilidades de seguir respirando políticamente.
Pensar que el PRI puede convertirse en una fuerza competitiva rumbo al 2027 es tan optimista como creer que una banda de músicos jubilados puede encabezar un festival de rock para veinteañeros.
La cruda realidad es que al tricolor apenas le alcanzaría para pelear una regiduría (aunque lo dudamos), y eso si las estrellas se alinean, si la oposición se fragmenta y si algún candidato logra despertar a un electorado que hace mucho dejó de ver al PRI como una opción viable.
Porque las revoluciones electorales no se hacen con recuerdos, fotografías amarillentas y discursos sobre glorias pasadas.
Se hacen con estructura, liderazgos frescos, cuadros jóvenes, recursos y una causa que entusiasme.
Y de eso, en Nuevo Laredo, el PRI todavía anda muy escaso.
Por lo pronto, “La Gallina” ya tiene su nuevo comité, ya tiene oficina y ya tiene a sus primeros doscientos soldados.
El detalle es que enfrente tendrá ejércitos completos, artillados hasta los dientes y comandados, irónicamente, por muchos de los generales que un día ganaron elecciones precisamente bajo las siglas del PRI.
EL FIN DE SEMANA DE CARMEN LILIA
Como ya es costumbre, este fin de semana en Nuevo Laredo la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas, decidió salir a dar soluciones a los neolaredenses.
Porque guste o no, hay que reconocer que Carmen Lilia, entiende perfectamente que gobernar también significa mandar mensajes políticos.
Primero, la juventud.
La alcaldesa anunció que la beca “Juntos por el Talento Deportivo 2026” alcanzó cifras históricas, pasando de 300 a 427 apoyos para deportistas y entrenadores, con una inversión que brincó de cinco a ocho millones de pesos.
Y ahí está la primera lectura política.
Mientras muchos gobiernos consideran al deporte como un gasto ornamental, en Nuevo Laredo lo están utilizando como una herramienta de cohesión social. Son cientos de familias beneficiadas, cientos de jóvenes alejados de tentaciones callejeras y cientos de historias que inevitablemente terminan vinculando el esfuerzo personal con el respaldo institucional.
Pero Carmen Lilia no se quedó en el discurso de las estadísticas.
Pisó terreno más sensible.
Entregó sillas de ruedas deportivas especializadas a los integrantes del equipo de basquetbol adaptado Los Fundadores, campeones nacionales y ejemplo de perseverancia.
Y aquí es donde la política deja de ser fría aritmética electoral para convertirse en algo más humano.
Porque hablar de inclusión es sencillo.
Lo complicado es sacar la chequera, gestionar recursos y entregar equipos cuyo costo para muchos atletas sería prácticamente imposible cubrir por cuenta propia.
Las palabras de los beneficiarios lo dijeron todo.
No recibieron solamente una herramienta para competir.
Recibieron una señal de que no están condenados a permanecer en la banca de la sociedad.
Y por si faltaba algo para completar la agenda, llegó el domingo y el escenario cambió por completo.
Del gimnasio se pasó al Parque Viveros.
De las canchas a las parrillas.
De las becas a la carnita asada.
Cientos de familias celebraron el Día del Padre entre concursos, playeras mundialistas, música y baile al ritmo de La Ronda Machetera y Tropicalísimo Apache.
Algunos dirán que son eventos populares.
Otros que son actos de cercanía.
Y los más colmilludos entenderán que también forman parte de una estrategia política bastante aceitada.
Porque mientras algunos adversarios apenas comienzan a buscar liderazgos, otros a reconstruir partidos medio desfondados y unos más a tratar de entender qué pasó en las elecciones pasadas, Carmen Lilia sigue haciendo lo que mejor le funciona, mantenerse presente.
En la cancha.
En la inclusión.
En la fiesta popular.
Y sobre todo, en la conversación cotidiana de los neolaredenses.
A casi un año de las elecciones del 2027 todavía falta mucha agua por correr bajo el puente internacional.
Pero si algo dejó claro este fin de semana es que la alcaldesa no piensa convertirse en espectadora.
Sigue jugando, tiene el balón y el marcador a favor… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.
Comentarios: [email protected]
















La RegiónTamaulipas, fundada desde 2004 con sede en Ciudad Victoria, Tamps.