¡Pésimo servicio!

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Ya tenía rato de no realizar un trámite gubernamental.

Tuve que hacerlo para corregir un acta de nacimiento de un familiar, lo cual requirió una serie de llamadas telefónicas, ir a las cajas expendedoras de las actas y dar varias vueltas a las oficinas del Registro Civil.

Alrededor de una semana le tuve que dedicar a este trámite, lo cual permitió valorar el servicio que ofrece esta oficina gubernamental.

Va el recuento de lo que observé, esperando le sirva a MARICELA PATIÑO LOYA, en su calidad de coordinadora de esta dependencia, que estuvo bajo la batuta de, la ahora diputada federal, MARIELA LÓPEZ SOSA.

Mi periplo inició acudiendo a la caja expendedora de actas de nacimiento, ubicada en el Edificio Miguel Alemán, a un costado de Palacio de Gobierno.

Hice el intento para ingresar los datos, pero resultó en vano pues la máquina no estaba funcionando (tenía la imagen patas para arriba).

En el 18 Ocampo hay una oficina del Registro Civil, me dijo amablemente una persona, que hacía fila enseguida de mí.

Pago el estacionamiento y allá voy al 18 Ocampo, en donde tuve que tolerar el maltrato de la persona servidora pública, a quien le urgía no atenderme.

Es que tengo personas esperando, me dice molesta cuando le pido que por favor me tenga paciencia, recordándole que es servidora pública.

Tiene personas esperando: ¿y yo que soy?

No tuve más remedio que acortar mi trámite, dejando pendientes una serie de interrogantes sobre la corrección del acta de nacimiento.

Un día antes, fui a la caja expendedora ubicada en la entrada de la oficina del Registro Civil, en el complejo gubernamental Bicentenario.

Listo para pagar los $90 que cuesta la impresión de este documento, localicé todas las actas familiares, menos la que buscaba corregir.

Simple y sencillamente, esta acta de nacimiento no estaba en el sistema que alimenta a la máquina expendedora.

Como estaba a unos metros, entré a la oficina del Registro Civil, junto con el familiar interesado en el trámite.

Ahí nos comentaron que, para realizarlo, se tenía que sacar una cita a través de una llamada telefónica al 8343187240.

En eso estaba, cuando vi pasar a MARICELA PATIÑO LOYA, ocupada en alguna situación de la institución que comanda.

Regresé sin éxito a la casa, desde donde realicé la llamada telefónica, que no fue contestada.

Total, al siguiente día hice la llamada y me contesto una persona, haga de cuenta una calca en el trato de la que me atendió en el 18 Ocampo.

Pues no que ya le habían dicho cuáles documentos tiene que traer, me dijo con sarcasmo la servidora pública que atendió mi llamada, cuando intenté confirmar los papeles que tenía que llevar el día de la cita.

¡Válgame la tiznada! Me vi en la necesidad de pedirle que no me tratara así, recordándole que ella estaba en ese lugar, para atender de buena manera a las personas que realizamos un trámite.

Dicho lo anterior, le bajó dos rayas a su tono prepotente y por fin pude platicar con ella hasta despejar mis dudas.

A juntar los documentos se ha dicho: Copia del INE, un acta de nacimiento, otra del CURP y varias más que me pidieron.

Por motivos personales, tuve que cambiar la fecha original de la cita, a lo cual accedieron no sin antes advertirme que no la volviera a cambiar, porque de lo contrario tendría problemas con el trámite.

¡Ah! También me pidieron que llegara 30 minutos antes de la hora marcada.

De nada sirvió llegar media hora antes, porque el desorden bien organizado que tiene el Registro Civil, hizo que el trámite iniciara una hora después de la acordada para la cita.

Para qué nos piden llegar media hora antes, escuché decir molesta, a una persona que estaba haciendo fila.

El colmo de los colmos: hasta el policía estatal que cuida y ordena el acceso, también maltrató con una broma machista de muy mal gusto, a una joven mujer que esperaba su turno, cargando un niño en sus brazos.

Vino entonces la cereza del pastel: mi familia pudo realizar la corrección del acta de nacimiento, pero con la novedad de que, no pudo pagar el trámite porque el sistema estaba fallando, y tenían que regresar a finiquitar el costo una hora más tarde.

No tenía en mente utilizar este espacio, para poner al tanto a mi estimada MARICELA PATIÑO LOYA, de lo que sucede en su terreno (seguramente lo sabe), pero no tuve más remedio que hacerlo, sorprendido por el servicio que recibimos durante este periplo administrativo.

Así que ya sabe: si va al Registro Civil a realizar un trámite, ármese de mucha paciencia y suficiente tolerancia, porque de lo contrario, terminará haciendo corajes y con la bilis afectada.

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