A revisar la historia;se exhibe a cárdenas

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A Ma. de Lourdes Lezama Aguilar,

compañera de trabajo sin par.

Moisés EDWIN BARREDA

Urge revisar la Historia de México, preñada de mentiras y engañifas convenientes a los vencedores, que, si hacemos caso a José Vasconcelos, por una u otra razón actuaron bajo la férula de Washington desde que se instauró la República Mexicana (1824). No vayamos lejos, ocupémonos sólo de los periodos prerrevolucionario, revolucionario y post revolucionario. Esta vez podría hacerse para que emerja la verdad histórica, pues el vencedor es el pueblo.

Hurgando en esos maravillosas fuentes que son Google y WikiLeaks, con fruición por los buenos  resultados, en busca de libros cuya existencia ignoramos porque así lo dispuso la oligarquía que pudo hacerse con el poder en 1916 y soportamos como pridictadura hasta diciembre de 2018 por voluntad popular manifiesta en julio del mismo año, hallé las ”Memorias del general Juan Andreu Almazán”, quien en 1940 sufrió el segundo de la serie de fraudes electorales.

A ese fraude –luego del hecho a José Vasconcelos en 1929– auspiciado por el presidente Lázaro Cárdenas y orquestado y perpetrado para servir a Washington imponiendo a Manuel Ávila Camacho en vez del general José Francisco Múgica Velázquez, que fuera eminencia gris del propio Cárdenas y tenía la simpatía popular, siguieron los cometidos en agravio de Cuauhtémoc  Cárdenas –¿sopa del propio chocolate?— en 1988 y Andrés Manuel López Obrador en 2006.

A la oligarquía priista no le preocupaba el resto de las jornadas cívicas intermedias y federales, pues las controlaban mediante la Secretaría de Gobernación.

Factor fundamental en las dos últimas burlas a la voluntad popular fue la corrupción sembrada en el Instituto Federal Electoral –hoy INE–, que resultó otra de las engañifas de carlos salinas de gortari. Nadie ignora que cada sexenio triunfaba el candidato de la dictadura de partido a la Presidencia porque el gobierno federal en turno –virreinato sexenal– manipulaba las elecciones desde la Secretaría de Gobernación, pero en 1988 y 2006 perdieron el control.

En sus memorias, Andreu Almazán narra que en los meses precedentes a las elecciones en 1940 Cárdenas impulsaba sus aspiraciones a sucederlo y le garantizaba imparcialidad en el proceso electoral, pero ya había optado por Ávila Camacho, quien desmantelaría todo lo construido por el gobierno del “ex tejedor de palma”, oficio que Cárdenas seguiría de no haberse colado a “la bola”,  dijo Múgica en plática con él, según cuenta la historiadora  Ana Carbó.

Esas memorias incluyen artículo del periodista Diego Arenas Guzmán, quien afirma “sin temor a ser desmentidos por la investigación histórica del futuro”, que “hubo dos grandes responsables de esta tragedia del civismo mexicano –el fraude electoral–,. que ha estrujado lo más lo m{as noble e íntimo de la entraña popular: el ex presidente Lázaro Cárdenas y el actual presidente de de los Estados Unidos del Norte, Mr. Franklin D. Roosevelt”.

El periodista subraya que “Cárdenas jugó despiadadamente con la fe del pueblo en la efectividad de los sistemas democráticos para darse el gobierno que mejor le pareciera, fe que el propio Cárdenas se encargó de robustecer y avivar con solemnes y reiteradas promesas de respeto al voto y de entrega del poder público a los hombres que resultaran designados por el propio pueblo para desempeñar los cargos de elección popular.”

Antes asienta que “En la crisis –post fraude—más que política, histórica, por la que acaba de pasar el pueblo mexicano, sería notoriamente injusto negar que la masa social dio manifestaciones impresionantes de su capacidad para salvar el abismo que la separa de una política orgánica y de una vida institucional.” Y en julio del 18 se dio una manifestación más impresionante que aquella, y se repite la historia: la oligarquía y las clases privilegiadas combaten inútilmente sus resultados.

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