PAN-MORENA, a dos años del nocaut

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El pasado  martes  dos de junio, se cumplieron  dos años exactos, de la golpiza polí­tica que le acomodó el PAN  a  MORENA, en  las elecciones  donde ganaron la mayorí­a  de los ayuntamientos y el Congreso local.

     Es por eso que, resulta  interesante, hacer un balance  del contexto en que se dio este resultado, que paradójicamente podrí­a ser engañoso. Para muchos  fue un fenómeno electoral atí­pico, dado que, MORENA  le acababa de ganar un año antes,  al  PAN  cabecista,  la elección federal, incluyendo los senadores.

  Primero vayamos a las posibles causas: 1).—Se habla de una bají­sima votación, no solo  en Tamaulipas, sino en todo el paí­s, o sea  que las urnas fueron azotadas por una  pandemia  de abstencionismo, superior  al Coronavirus. Por lo tanto, la democracia  electoral, para efectos locales  en nuestro estado, presentó   sí­ntomas  preocupantes en el 2019. Ese fue un factor.

Causa número 2.— La marcada apatí­a ciudadana, en las urnas  tamaulipecas,  le permitió  al PAN, que para esas fechas ya contaba con una estructura clientelista, electoralmente  hablando,  hacer uso de ese voto  que vení­a  desde el 2016, plasmado en  una cooptación de votantes, por la ví­a del trabajito en gobierno, o  los cí­rculos  de las  amas de casa en las colonias, agrupadas en torno a la entrega de despensas. La estructura panista, en los escenarios urbanos, les funcionó. Con eso les bastó para fulminar a los de MORENA.

Causa número 3.—En la ví­spera  de  las elecciones  2019, en Tamaulipas,  una voluntad polí­tica  invisible, que no se pude saber  de donde provino, pero que  indudablemente fue factor de mucho  peso,  soltó las amarras del control institucional. La  fiscalización que  meses antes habí­a anunciado el gobierno federal, fue letra muerta, y  los comicios  2019, se convirtieron en una fiesta  donde la norma se vio más que relajada. En sí­ntesis, desde  la capital del paí­s, el grupo obradorista, dejó hacer y dejó pasar. Para muchos dio la impresión  de que le estaban cediendo el balón  al cabecismo, para que se fuera a gol. Y  ni tardos, ni perezosos, los azules tamaulipecos efectivamente, lo hicieron.

 Causa número 4.— La dirigente  morenista que habí­a heredado el partido de su jefe Andrés  Manuel, la señora  Yeidckol  Polenvsky  cerró con llave, las puertas  de la democracia interna. El resultado es que, el partido perdió vuelo, se desdibujó por completo, y  llegado el momento de las candidaturas, participó con puros bultos, que  fueron  vapuleados  fácilmente por los candidatos y candidatas  del gobernador  Cabeza  de Vaca.

   Y  aquí­, hay que hacer un paréntesis aclaratorio: no es que  los  y las candidaturas panistas  fuesen  cosa del otro mundo, sino que simplemente, no tuvieron oponente. Para decirlo más claro: el 2019 en la entidad, los panistas  en lugar de salir a una guerra por el poder, salieron de  vacaciones electorales, con un viaje todo pagado. Fue una verdadera fiesta para ellos.

 Sin embargo, para  aquellos  panistas, que después  de dos años, creen que, si noquearon  a MORENA  en el 2019, van a poder hacerlo también, en el 2021,  les recomendamos prudencia,  y mucha cautela, porque, es cuestión de analizar el tamaño de su triunfo, para darnos cuenta que, un 70 por ciento del electorado, se  ausentó  de las urnas.

 Bajo semejante escenario,  tenemos que la victoria  del PAN se dio con menos del 30  por ciento  del padrón. Un setenta  por ciento  de los ciudadanos, que traducido en números podrí­an ser hasta 2 millones de personas,  se abstuvieron de dar su veredicto, electoralmente hablando.

  El PAN  ganó, sí­, pero con  una minorí­a. Fue un triunfo que dejó en el aire polí­tico , más preguntas que  respuestas. Las primeras cuatro de ellas, ya las acabamos  de enumerar. Pero, hay una quinta  pregunta, relacionada  directamente  con Acción  Nacional: ¿porque obtuvieron tan baja votación? ¿Pensaron que con eso  tení­an para ganar, o hasta ahí­ llegó su nivel de aceptación ante los electores?

 Después de analizar estos elementos de la elección 2019, lo que sigue es ver las posibilidades  reales  del panismo y del morenismo, para 2021. Para empezar la elección  en Tamaulipas será federal y local. ¿A quien favorece este escenario? Si pensamos en lo que ocurrió  en el 2018, podrí­amos decir que a MORENA, pero  tenemos que ver,  que tanto peso polí­tico tendrí­a AMLO en Tamaulipas, para esa fecha. ¿Serí­a el Presidente de nuevo, un factor  determinante? ¿Cuál será el nivel de desgaste,  de los dos liderazgos, el federal y el estatal? Justamente, este será el sello del año próximo: la erosión de la popularidad, el desgaste del poder.

  Las posibilidades de que la gente salga a votar en masa, en 2021, son muy elevadas. Y si me preguntan, que podrí­a pasar, les dirí­a que, los partidos en el poder, podrí­an recibir  voto de castigo. Esto nos llevarí­a a que, el PAN en Tamaulipas podrí­a ganar  más diputaciones  federales, pero también el electorado le podrí­a dar la  espalda, y cobrarle facturas, en el tema de los  ayuntamientos. Empezando por el de la capital.

 Lo que sí­ podemos adelantar, ya desde ahora, sin que suene a perogrullada, es que la principal  caracterí­stica  del 2021, será una cruenta guerra sucia, que tendrá  como  objetivos a las principales figuras que, al  año siguiente, pelearán por la gubernatura. Será como une pelí­cula  de ficción, donde el futuro ya estará  presente, con toda su carga de golpes bajos.

  A manera  de conclusión, diremos que la elección solitaria, de la gubernatura en el 2022,  no será favorable al PAN, porque  es el partido en el poder,  y podrí­a  polarizar  las fuerzas polí­ticas  antagónicas en su contra. Aunque la guerra  por el power estatal , podrí­a definirse un año antes.

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