Los ataques aéreos atribuidos a fuerzas paquistaníes causaron al menos 36 fallecidos y más de 160 heridos en territorio afgano.
El gobierno talibán calificó la ofensiva como una agresión y advirtió que habrá una respuesta, mientras Islamabad asegura que actuó contra grupos armados.
La tensión entre Pakistán y Afganistán volvió a escalar luego de una serie de bombardeos que dejaron decenas de víctimas civiles en varias provincias afganas, en medio de una nueva disputa por la presencia y operación de grupos milicianos en la zona fronteriza.
Autoridades de Afganistán informaron que al menos 36 civiles murieron y más de 160 resultaron heridos tras los ataques registrados en las regiones de Paktia, Paktika y Kunar.
El gobierno talibán condenó la ofensiva y la calificó como una acción contra la población civil, mientras funcionarios afganos señalaron que el país responderá en el momento que considere adecuado.
El gobierno paquistaní aseguró que las operaciones fueron una respuesta a recientes ataques armados ocurridos dentro de su territorio y señaló que sus fuerzas realizaron acciones contra refugios utilizados por grupos considerados responsables de actos violentos.
De acuerdo con autoridades de Islamabad, los bombardeos estuvieron dirigidos contra instalaciones vinculadas a organizaciones armadas y provocaron la muerte de combatientes, además de la destrucción de depósitos de armas y municiones.
La operación ocurrió después de un ataque en Karachi contra una fuerza paramilitar, hecho que dejó varios elementos de seguridad muertos y que fue atribuido por un grupo escindido del Talibán paquistaní.
La crisis generó una nueva confrontación diplomática. Afganistán y Pakistán convocaron a representantes del otro país para presentar protestas oficiales.
Desde Kabul acusaron a Islamabad de responsabilizar constantemente a Afganistán por ataques internos sin pruebas suficientes, mientras Pakistán insistió en que grupos armados utilizan territorio afgano para planear acciones contra sus fuerzas de seguridad.
El conflicto involucra principalmente al Tehrik-e-Talibán-Pakistán (TTP), un grupo distinto al Talibán afgano pero con vínculos históricos, al que las autoridades paquistaníes responsabilizan de gran parte de la violencia reciente.
La nueva escalada ocurre después de meses de enfrentamientos y operaciones militares entre ambos países, pese a los intentos de mediación para alcanzar un acuerdo de estabilidad en la frontera.
Organismos y gobiernos de la región han llamado a reducir las tensiones ante el riesgo de que nuevos ataques provoquen una crisis mayor entre dos países vecinos que comparten una frontera marcada por conflictos de seguridad.
Mientras continúan las acusaciones, la población civil permanece como la principal afectada por una disputa que sigue sin alcanzar una solución definitiva.
Redacción 🌐 Portal: La Región Tamaulipas
















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