¿Pinocho?

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Muchos sabemos la historia del títere de madera a quien le crece la nariz cada que dice una mentira, lo que quizá no es popular es que la historia se contó en ‘Le avventure di Pinocchio’, cuento original del italiano Carlo Collodi y catalogada como una obra literaria del periodista y escritor nacido en Florencia en 1826. Se sabe que las aventuras fueron publicadas semanalmente en Giornale per i bambini, primer periódico italiano editado para niños.

Desde luego que el monstruo de la industria cinematográfica en Norteamérica, Walt Disney cambio el idioma, modificó características de los personajes y lo registró como lo conocemos, simplemente: ‘Pinocho’, pero en esencia la idea original es de Collodi.

En algunos casos Pinocho se usa entre la población de tal suerte que se le llama así a quien constantemente dice mentiras, fantasiosamente se asegura que le pasa como al muñeco de madera.

El tema de este clásico mundial de la literatura infantil, viene a colación cuando nos enteramos de las declaraciones del titular de la Secretaría de Educación de Tamaulipas, Mario Gómez Monroy, relacionadas a la verdadera razón por la que en el estado se regresó a clases presenciales.

“Suicidios en menores de edad y aumento de más del cien por ciento en las llamadas telefónicas de auxilio, hizo necesario que regresáramos a las aulas…” dijo el funcionario, aunque no declaró del número de uno y otro dato para que ‘sonara’ más convincente.

El titular de educación de Tamaulipas, en su intento por ser más persuasivo ante los medios de comunicación, dijo que era muy necesario el retorno a las aulas y “…no por la cuestión económica del estado…” intentando fundamentar el tema socioemocional de los escolares.

El decir del funcionario fue quizá buscar credibilidad entre la familia periodística: “…estábamos teniendo demasiadas llamadas a las líneas de apoyo de los niños que ya querían regresar a las escuelas, pero también muchos padres de familia, maestros y maestros provocaron que ‘se doblaran’ las llamadas del año pasado en relación con este año, y conste que este año todavía no termina”, dijo Gómez Monroy.

Con el respeto que me merece el señor secretario, es insistente en el suicidio de los infantes, incluso involucra a la Secretaría de Salud del Estado, citándola, aunque nunca aclaró las estadísticas que ésta, o su dependencia manejan.

En las llamadas telefónicas de auxilio, citó los números de Salud, y como él mismo citó en el ‘redondeo’ señaló son ‘casi’ 40 mil de este año, contra 20 mil del año pasado, aunque en ningún caso aclaró si se refería al año escolar o al civil.

Creo en la información de la SET cuando dice que en el regreso a clases presenciales fueron 21 municipios y ‘cerca de 482’ escuelas, aunque se desconoce del porqué no precisó el número de planteles y ‘redondeo’ en 482.

En su percepción de alto funcionario estatal, Gómez Monroy asegura que la apertura de los primeros planteles, sirven de motivación para que el número se incremente con el interés de los estudiantes en volver a las aulas.

Los datos estadísticos que maneja la SET, a la fecha, son de mil 575 escuelas laborando con las estrategias en los protocolos de salud, como los tres filtros sanitarios; se cuentan casi 140 mil alumnos incorporados a las clases presenciales y son cerca de 7 mil 600 maestros que ya están trabajando”.

Dice el secretario de educación que el gobierno del Estado desembolsó 150 millones de pesos para rehabilitar las escuelas y la dotación de insumos para hacer frente a la Pandemia en este retorno a las aulas.

Infiero que todo se conjuga. La línea nacional demandó la aplicación del programa educativo presidencial “Llueve, Truene o Relampagueé”, además, se ordenó que los empleados de todas las dependencias, oficiales, organismos centralizados y descentralizados, sin importar el estatus de salud, regresaran a laborar.

Por consecuencia lógica muchos padres de familia, cuyos cónyuges trabajan fuera del hogar, se vieron precisados a ‘abandonar a sus hijos, solos en casa, sin la vigilancia necesaria’.

Finalmente le comento que, en eso de las clases, no existe una homologación para volver a las aulas, porque pareciera que cada escuela se rige por sí misma y mientras unos niños van solo un día a la semana por 2, 3 o 4 horas; en otros planteles les indican dos y tres días con una variación de horario.

Algunos padres de familia están tan desconcertados que no saben ni qué hacer, puesto que pueden ir a la escuela presencial dos horas y otras dos o tres tienen que conectarse para continuar la jornada.

¿Pinocho Tamaulipeco?

 

 

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