Resuelve BDAN drenaje de Díaz Ordaz

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La voluntad de los directivos del Banco de Desarrollo de América del Norte, siempre que se trata de Tamaulipas es en positivo, por ello, en las ciudades de la frontera se invierten de manera cotidiana recursos provenientes de fondos internacionales para obras de agua y saneamiento, en el entendido de que eso da fortaleza a la región, porque los
ciudadanos mejoran su nivel de vida.

En un recuento sencillo realizado este inicio de septiembre por el Director General del BDAN, Calixto Mateos Hanel, dijo que los beneficios con recursos combinados entre la Institución que maneja y la Agencia Ambiental de los Estados Unidos, llegan a unos 10 millones de habitantes que radican en la región fronteriza.

Matamoros, Reynosa Valle Hermoso, Nuevo Lardo y ciudades como Díaz Ordaz lograron que recursos de las agencias gubernamentales del vecino país del norte pudieran destinarse a obras de saneamiento que mejoraron el tratamiento de las aguas residuales y su conducción para ser tratadas en plantas donde se les quitan los contaminantes y una parte de ellas se aprovecha y es usada para el mantenimiento de los jardines públicos.

De acuerdo con el programa del Banco y la comunidad de Díaz Ordaz, se invierten ocho millones y medio de dólares, de los cuales alrededor del 50 por ciento se financian con el respaldo de la Comisión Nacional del Agua, el Gobierno de Tamaulipas y las autoridades del municipio. Con estos recursos se ejecutan obras como la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales con capacidad de 26 litros por segundo y la
ampliación del sistema de alcantarillado para que en dos mil 644 viviendas se pueda contar con este servicio por primera vez.

Más de doce mil habitantes de esa zona de la frontera chica, tendrán una mejor forma de vida, ya que, las obras de saneamiento básico elevan el nivel de vida y, aunque al principio los organismos operadores de sistemas de agua potable y alcantarillado batallan mucho para que las personas se conecten, pues consideran que aumentarán sus gastos familiares, empero, una comunidad que tiene drenaje sanitario jamás será la misma que cuándo no la tenía.

El Banco de Desarrollo de América del Norte, debe convertirse en una institución de financiación para más municipios de la entidad, es decir, que salga e la zona fronteriza como ya se planteó alguna vez, para que, con una mezcla de recursos pueda lograrse que más ciudades de la entidad completen sus sistemas de tratamiento de aguas residuales, porque se trata de obras que cuestan mucho dinero, que por lo regular no se notan, porque se entierran o se quedan en una planta tratadora de aguas negras, por la que nadie da un cacahuate, cuando en realidad su aporte al bienestar y a la salud de la población no tiene igual.

El caso de la capital de Tamaulipas en materia de saneamiento de las llamadas aguas servidas, requiere de una gran inversión que el Ayuntamiento nunca llevará a cabo ni gestionará, por eso está convertido en uno de los grandes pendientes de las administraciones.

Resulta que más de la mitad de las aguas residuales de Victoria no se tratan de manera adecuada, son conducidas por drenes abiertos hasta las lagunas de oxidación que hay más adelante del Ejido Benito Juárez, con rumbo a Güemes y cuyos escurrimientos de las lagunas, generan una especie de contaminación de heces que con cualquier lluvia son arrastradas por el Río San Felipe a la población que fue tierra del Filósofo.

Ese personaje de las buenas frases llenas de lógica y que hicieron populares primero los Rodríguez Heverly en la palapa restaurante que tuvieron en ese lugar allá por los años 80 y después a través de los escritos, conferencias y charlas del profesor y abogado Ramón Durón Ruiz.

Sin el respaldo de la Comisión Nacional del Agua como debe de ser, con inversiones constantes y sonantes, que deben respaldarse por las autoridades locales, será muy difícil que en los años por venir, el déficit en el tratamiento de aguas residuales pueda resolverse, de manera tal que, al menos dos veces al año, estará en la agenda de los medios de comunicación y en los comentarios de la sociedad civil, el coraje que tienen los habitantes de Güemes a los victorenses, porque ante la falta de una planta tratadora de aguas residuales en el norte de Victoria, los deshechos seguirán por los ríos rumbo a la tierra del Filósofo.

Además, debe quedar bien claro que las obras costosas de agua y drenaje, no se pueden llevar a cabo con dinero que se obtenga de los ingresos por el pago del servicio que otorgan a los usuarios, ya que, nunca serán suficientes ni para el gasto corriente de las COMAPAS y mucho meno si se toma en cuenta del alto porcentaje de personas que
adeudan el pago del servicio, ya que, en las familias cambian las prioridades y pagar el agua no es una de ellas.

Para las grande sobras de agua para uso y consumo humano y su tratamiento luego de la utilización, es necesario un programa amplio de créditos que bien pueden incluirse en los programas del Banco de Desarrollo de América del Norte, de la Comisión Nacional del Agua, del Banco Nacional de Obras y Servicios o empréstitos con la Banca Comercial obtenidos por los Ayuntamientos, los cuales deben de empeñar una parte de los impuestos que obtienen, por decenas de años, a fuerza de contar con fondos que resuelvan tanto la escases de agua como el tratamiento de las aguas negras.

En su oportunidad el ingeniero Américo Villarreal Guerra, que fue el Gobernador que empujó a la consecución de un crédito y desde luego la aportación de recursos por el estado, que el Acueducto de la Presa Vicente Guerrero que se hizo en su sexenio, resolvería las necesidades de agua potable de los victorenses por más de 20 años y lo dijo bien, porque al pasar ese tiempo, las obras por él apadrinadas, se quedaron cortas para atender las nuevas necesidades de los habitantes de la capital.

El BDAN, es un buen aliado de las administraciones municipales de la frontera tamaulipeca y es Matamoros el municipio que más se ha beneficiado con recursos de esa institución y de las agencias ambientales de los Estados Unidos, como la EPA.

Aunque Reynosa tuvo también el respaldo de los gringos con créditos para pavimentar miles de metros cuadrados, como una necesidad para reducir la incidencia de enfermedades respiratorias agudas en la población, porque llegó a determinarse que las polvaredas de esa ciudad, eran la causa de miles de casos, por ello, la EPA decidió apoyar
con recursos, muchos de los cuales se entregaron a fondo perdido, es decir, que la participación de los gringo no fue con créditos pagaderos a mediano plazo, fueron entregados para mejorar el saneamiento del medio.

Ahora que vienen los tiempos de la política, quizá los ciudadanos deben de pedir compromisos puntuales a los candidatos, para que, aquellos que lleguen a las alcaldías, le entren sin miedo a resolver los grandes problemas urbanos que tienen las ciudades, al no existir obras de gran calado, solo aquellas de remiendo y que en un tiempo corto generan complicaciones que cuestan más.

Ejemplo de lo anterior, es el socavón, bache o humedad que brota en el Bulevar Tamaulipas a la altura del inmueble que alguna vez fue el Hotel San Antonio, porque lleva tres o cuatro remiendos, pero, no hacen la obra requerida, porque le tienen miedo a la inversión que deben llevar a cabo.

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