Tampico,Tamaulipas.-La presentación del grupo Bronco en las Fiestas de Abril 2026 en Tampico no solo dejó música y espectáculo, sino una fuerte polémica que exhibe el actuar cuestionable de su equipo de seguridad.
Durante la cobertura del evento, el periodista Vladimir Meza fue confrontado, presionado y prácticamente intimidado por personal de seguridad privada, quienes no solo le exigieron bajar su dron, sino también eliminar material periodístico ya captado.
Este hecho no puede minimizarse. No se trata de un “malentendido”, sino de una conducta que roza la censura directa y el abuso de autoridad por parte de un equipo que, en teoría, debería garantizar seguridad, no imponer control sobre la información.

El problema es de fondo:
👉 Un equipo de seguridad que actúa con criterios discrecionales
👉 Un evento público operado como si fuera privado
👉 Y un espectáculo que, lejos de promover apertura, termina envuelto en opacidad
Aunque el grupo Bronco no ha emitido postura clara, resulta inevitable cuestionar su responsabilidad. Porque ningún artista puede deslindarse completamente de lo que hace su equipo en su entorno inmediato, especialmente cuando se vulneran derechos fundamentales.
Más grave aún, este tipo de acciones alimenta una percepción preocupante: que detrás del espectáculo hay interés en controlar qué se muestra y qué no.
En un país donde el periodismo enfrenta constantes riesgos, lo ocurrido en Tampico no es un hecho menor. Es una alerta.
La pregunta es directa:
👉 ¿Seguridad… o censura disfrazada?
















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