Ciudad de México.– Previo al debut de la Selección Mexicana en la Copa Oro 2025, el ánimo entre muchos aficionados mexicanos ha cambiado drásticamente. Más allá de la expectativa deportiva, prevalece la preocupación por la situación migratoria en Los Ángeles, ciudad donde el Tricolor iniciará su participación en el torneo continental.
Históricamente, miles de connacionales han acompañado al combinado nacional en cada edición de la Copa Oro. Sin embargo, este año diversos grupos de porristas organizados han decidido no asistir, en señal de protesta contra lo que consideran una selección “secuestrada por intereses corporativos”, particularmente los de Televisa.
“Esa Selección no nos representa, representa a un grupo de intereses encabezados por Televisa y por personajes que no ven por el fútbol mexicano, sino por sus bolsillos”, declaró un líder de una porra radicada en Texas, que ha acompañado al Tricolor durante más de 15 años.
Los inconformes señalan directamente a Emilio Azcárraga Jean, presidente de Grupo Televisa, como una figura clave en el distanciamiento entre el equipo nacional y su base real de aficionados.
Además de las diferencias ideológicas, los recientes operativos migratorios en zonas cercanas al estadio y en otras partes de Los Ángeles han generado temor entre los asistentes, especialmente para aquellos que viven en situación migratoria irregular. “No solo nos usan como clientela cautiva, ahora también nos ponen en riesgo”, apuntó un fanático de origen tamaulipeco en California.
Por el momento, la Federación Mexicana de Futbol no ha emitido postura oficial sobre la posible disminución de presencia tricolor en las tribunas.
















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