Redacción: agua.org.mx/Karina Bautista-Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental, A.C. y Diego Prida-Estudiante de Sustentabilidad Ambiental de la Universidad Iberoamericana
Desde el 13 de abril de 2023, la plataforma del Sistema Nacional de Información del Agua (SINA) ha presentado problemas debido a tres incidentes de hackeo dirigidos a los sistemas informáticos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). En la actualidad, se nota una disminución en la velocidad de la plataforma y en numerosos casos se ha vuelto imposible su acceso. No obstante, te compartimos una alternativa viable. Explora la versión BETA de este portal, denominada SINA 3.0. A través de esta versión, tendrás la oportunidad de consultar diversos datos concernientes al estado del agua, sus usos, la infraestructura relacionada y otros detalles de utilidad. Todo esto estará disponible mientras aguardamos la completa recuperación del funcionamiento habitual del SINA.
Contar con información precisa y actualizada acerca de la condición de los recursos hídricos resulta indispensable para llevar a cabo una gestión adecuada de dichos recursos. En el presente texto, abordaremos específicamente la situación de los acuíferos, los cuales desempeñan un papel fundamental al proveer agua subterránea. Para lograrlo, comenzaremos por una descripción introductoria de los acuíferos en términos generales, para luego adentrarnos en el contexto particular de México.
Un acuífero se configura como una reserva de agua conformada de manera natural por estratos de roca, con la capacidad intrínseca de almacenar y suministrar agua. Está compuesto por tres componentes esenciales: el nivel freático, la zona de saturación y la capa impermeable.[1] Cuando el agua penetra en el suelo hasta cierta profundidad, alcanza la capa impermeable, que actúa como barrera para su flujo continuo. El agua retenida se sitúa en la zona de saturación, mientras que el nivel freático representa el punto más alto del acuífero, marcando la distancia entre el agua subterránea y la superficie terrestre.
El agua subterránea desempeña un papel crucial al sustentar la existencia de manantiales, cenotes, géiseres, humedales y pantanos. Estos elementos naturales dependen en gran medida de esta fuente subterránea. En consecuencia, los acuíferos se vuelven elementos indispensables para mantener el equilibrio de los ecosistemas, el ciclo del agua y los procesos biogeoquímicos.[2] Sin embargo, sus funciones subterráneas también tienen un valor significativo, ya que actúan al humedecer el suelo y garantizar el suministro de agua esencial para la vegetación.[3]
Por otra parte, los acuíferos desempeñan un papel fundamental al proporcionar agua a aquellas regiones que carecen de fuentes superficiales. Se consideran auténticos depósitos hídricos que pueden contribuir a enfrentar crisis tales como sequías y otros eventos derivados del cambio climático.[4] No obstante, la situación actual de los acuíferos cuestiona su utilidad a largo plazo, dado que nos encontramos en una situación de creciente sobreexplotación de las aguas subterráneas.
En México, con fines administrativos, se han delimitado 13 regiones hidrológicas (RHA), dentro de las cuales se encuentran un total de 653 acuíferos. Estos acuíferos desempeñan un papel vital al proporcionar el 40.3% del suministro de agua en el país, y su extracción es realizada mediante pozos y norias.[5]
Aunque los acuíferos tienen la capacidad intrínseca de recargarse de manera natural, este proceso ocurre de manera pausada debido a las condiciones climáticas específicas y su adaptación a los contextos locales. De la precipitación total de 1,449,471 hm3 (donde 1 hm3 equivale a 1 millón de m3 de agua), un 71.41% retorna a la atmósfera mediante la evapotranspiración. Por lo tanto, la recarga anual promedio de los acuíferos se encuentra en 90,404 hm3.
Resulta relevante señalar que dentro de este panorama, las RHA de XII Península de Yucatán y XI Frontera Sur encabezan la lista en cuanto a la recarga de acuíferos a nivel nacional, contribuyendo con 25,316 y 22,718 hm3/año, respectivamente. En contraposición, las RHA de VI Pacífico Sur y I Península de Yucatán presentan cifras inferiores, con aportes de 1,936 hm3/año y 1,648 hm3/año, respectivamente. [6]
Para brindar un panorama visual más claro, la siguiente representación gráfica de burbujas ilustra en forma porcentual las contribuciones de cada RHA en la recarga de acuíferos a nivel nacional.
















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