Ramón Mendoza S.
CIUDAD VICTORIA, TAM.- La estructura territorial de Movimiento Ciudadano (MC) sigue en declive desde el arribo de Juan Carlos Zertuche Romero a la coordinación estatal, y a pesar de contar con las prerrogativas económicas suficientes, la “brecha” partidista se acorta mes tras mes y año con año.
Movimiento Ciudadano llegó a la campaña partidista en el 2022 con sólo 10 delegaciones: Laredo, Reynosa, Matamoros, Río Bravo, Valle Hermoso, Victoria, Tampico, Madero, Altamira y San Fernando, y aunque últimamente se han sumado Díaz Ordaz y Mante, siguen siendo sólo 12 de 43 municipios con presencia y activismo electoral.
Es decir, la “ola naranja” se detuvo con Zertuche Romero porque no sólo no designó candidato al senado en este 2023, sino que carece de “casa ciudadana” en aproximadamente el 65% del territorio tamaulipeco.
Al revisar el volumen de las percepciones partidistas destinadas por el INE y IETAM a MC que recibe su coordinador estatal, estas no se reflejan en trabajo y mucho menos avance partidista, sino un marcado retroceso social.
Y es que el coordinador de MC en la entidad sí contempla la partida para la apertura de casas ciudadanas, o sus arrendamientos, pero no existen, entonces hacia dónde se fueron estos recursos. Es la pregunta que se hace la militancia naranja.
Esto amén de que también han trascendido que en las pocas delegaciones con que cuenta MC, la coordinación estatal no distribuye en tiempo y forma los recursos que a dichas delegaciones corresponde.
Es tal la desconfianza política y administrativa que genera el aún coordinador de Movimiento Ciudadano en Tamaulipas que ninguno de los posibles aspirantes a la candidatura por el Senado quiso entrarle bajo esas siglas, hasta que no haya cambio en la dirigencia.
















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