Reducción de Riesgos de Desastre basada en Ecosistemas

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Redacción: agua.org.mx

En los últimos veinte años se registraron 7,348 desastres en todo el mundo, cobrando aproximadamente 1.23 millones de vidas, un promedio de 60,000 por año, y afectaron a más de 4,000 millones de personas. En promedio, se produjeron 367 desastres cada año, la mayoría de los cuales fueron inundaciones y tormentas (44 % y 28 % respectivamente)[1]. (Más información: Inundaciones, un problema creciente a nivel mundial)

En América Latina y el Caribe fenómenos naturales relacionados al agua, como las inundaciones, producen anualmente cuantiosos daños, agudizando las diferencias sociales y limitando o impidiendo el desarrollo social y económico de las naciones, situación que se hace cada vez más compleja por el impacto del cambio climático[2].

La reducción del riesgo de desastre es un enfoque orientado a la prevención de nuevos riesgos, a la reducción de los riesgos actuales y a la gestión del riesgo residual (antes, durante y después del desastre), con la finalidad de contribuir a fortalecer la resilienciade las comunidades[3].

De manera convencional, la mayor parte de los países en el mundo han optado por grandes obras de infraestructura para prevenir riesgos, por ejemplo, la mayoría de las ciudades desarrolladas y en vías de desarrollo disponen de tuberías y sistemas de bombeo para evacuar las aguas de lluvia y residuales de las urbes o la construcción de miles de kilómetros de diques de protección (en ríos, estuarios y costas) para la reducción de inundaciones[2].

Sin embargo, en los últimos años se ha reconocido en gran medida la importancia de los ecosistemas y sus servicios en las estrategias para reducir los riesgos derivados de fenómenos naturales, particularmente en contextos urbanos.  A este enfoque se le conoce como reducción de riesgos de desastre basada en ecosistemas (Eco-DRR por sus siglas en inglés), el cual se puede definir como:

“La gestión, conservación y restauración sostenibles de los ecosistemas para reducir el riesgo de desastres, con el objetivo de lograr un desarrollo sostenible y robusto”[4].

Los ecosistemas contribuyen a reducir el desastre de múltiples formas, por ejemplo, sistemas como los manglares actúan como una barrera natural de protección costera ante inundaciones, huracanes, erosión y cambios en el nivel del mar. Asimismo, estos ecosistemas han sido reconocidos por su capacidad de secuestrar y almacenar carbono, ayudando a la mitigación del cambio climático[5].

Los servicios que proveen los ecosistemas también contribuyen a aumentar la resiliencia de las comunidades, ayudando a impulsar la recuperación posterior a un desastre, mediante elementos como la provisión de alimento y agua limpia durante las emergencias[4].

En la búsqueda de reducir los riesgos es indispensable la combinación de las obras de ingeniería convencional con estrategias para conservar e imitar los procesos naturales o Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN), ya que entre los aspectos que pueden gestionarse mediante SbN se encuentra la disponibilidad de agua, su calidad y los riesgos asociados a la misma. Por ejemplo, son numerosas las soluciones de infraestructura verde para la gestión del agua, como la construcción de humedales e instalación de pavimentos permeables para la moderación de fenómenos meteorológicos extremos (Ver Tabla 1).

Tabla 1. Soluciones de Infraestructura verde para la gestión del agua. Elaboración propia con información de WWAP (2018).

*Resiliencia: Capacidad de un sistema, comunidad o sociedad potencialmente expuesta a un peligro para resistir, asimilar, adaptarse y recuperarse de sus efectos en un corto plazo y de manera eficiente, a través de la preservación y restauración de sus estructuras básicas y funcionales, logrando una mejor protección futura y mejorando las medidas de reducción de riesgos.

Fuentes:

[1] CRED (Centro de Investigaciones sobre Epidemiología de los Desastres). (2020). El costo humano de los desastres. Una mirada a los últimos 20 años. 2000-2019. Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de desastres.

[2] García, E., Suárez, G., Esquivel, M., Ruíz, A., Zuloaga, D y Chevalier, O. (2019). Bases generales para el desarrollo de estudios de reducción de riesgos hidroclimáticos en ciudades: lecciones aprendidas de la iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles ante el reto del cambio climático en Latinoamérica y el Caribe. Banco Interamericano de Desarrollo.

[3] Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. (2021). Ecosistemas naturales para la reducción de riesgos de desastres. Gobierno de México.

[4] Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. (2017). Transformando la reducción de riesgos de desastres a través de la gestión de ecosistemas en Sudamérica. Documento de orientación.

[5] Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental, A. C./ Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit. (2017). Agua en México. Un prontuario para la correcta toma de decisiones. México. 47 p.

WWAP (Programa Mundial de las Naciones Unidas de Evaluación de los Recursos Hídricos)/ONU-Agua. 2018. Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2018: Soluciones basadas en la naturaleza para la gestión del agua. París, UNESCO.

 

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