Trump ingresa en un hospital militar para tratarse de coronavirus

La nota se ha leído 2291 veces

Donald Trump ha sido trasladado este viernes al hospital militar Walter Reed, en Bethesda (Maryland), para tratarse del coronavirus que le fue detectado el jueves por la noche. El médico que le atiende, Sean P. Conley, afirma que el presidente de Estados Unidos se encuentra “fatigado”, pero de buen ánimo, y ha sido medicado con un cóctel de anticuerpos de la farmacéutica Regeneron, un tratamiento experimental. La portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, señaló que los síntomas de Trump son leves, pero pasará “unos días” en el centro médico, ubicado a unos 30 minutos de Washington, como medida de precaución.

El presidente salió de la residencial oficial sobre las seis y veinte de la tarde (hora de Washington) por su propio pie, vestido con traje y corbata, saludó a la prensa con un pulgar hacia arriba y se subió al helicóptero Marine One, que le trasladó al centro médico. Con 74 años de edad, el magnate neoyorquino se encuentra en el grupo de riesgo por la covid-19, y su peso, 110 kilogramos, incrementa su vulnerabilidad al virus.

Al poco de llegar al hospital, la cuenta de Twitter del presidente publicó un breve mensaje suyo, grabado en vídeo desde la Casa Blanca, en el que tranquiliza sobre su estado. “Quiero dar a las gracias a todos el mundo por el increíble apoyo. Voy al hospital Walter Reed. Creo que voy muy bien, pero vamos a asegurarnos de que las cosas se solucionen. La primera dama va muy bien. Muchas gracias, nunca lo olvidaré”, afirma. Trump se ha instalado en un suite ejecutiva, que está dotada de oficina y residencia, y seguirá trabajando desde allí.

Según fuentes cercanas al presidente, citadas por The Washington Post, Trump tiene algo de fiebre, tos y congestión nasal, entre otros síntomas. Melania Trump también sufre algunos síntomas, como la tos y dolor de cabeza, pero de momento no ha requerido atención hospitalaria.

El contagio del republicano, a un mes de las elecciones, supone un vuelco mayúsculo en la campaña. Todos los actos previstos para los próximos días han quedado suspendidos, algunos se han aplazado y otros pasarán a formato virtual. También ha quedado en el aire la celebración del segundo debate con el candidato demócrata, Joe Biden, que estaba previsto para el 15 de octubre. El vicepresidente, Mike Pence, que se ha sometido una prueba con resultado negativo, sí seguirá adelante con la campaña republicana. La Casa Blanca ha recalcado que en absoluto es necesaria una “transmisión de poder” al número dos del Gobierno como establece la Constitución para los casos en que un mandatario queda incapacitado.

Trump está siendo tratado con “una dosis de ocho gramos del cóctel de anticuerpos policlonales Regeneron”, según el comunicado de su médico. Es un tratamiento experimental elaborado por la compañía farmacéutica Regeneron y, según algunos expertos, es el remedio más prometedor de los conseguidos hasta ahora para tratar este nuevo virus. Trump también está tomando zinc, vitamina D, famotidina, melatonina y aspirina. El cóctel que está tomando Trump no ha sido autorizado por la Agencia estadounidense del Medicamento (la FDA, en sus siglas en inglés), pero esta entidad puede permitir su uso puntual estudiando caso por caso.

No está claro cuándo y cómo se contagió Trump. Las alarmas sonaron el jueves por la tarde, cuando una de sus colaboradoras más estrechas, Hope Hicks, dio positivo. El presidente anunció que se ponía en cuarentena junto a la primera dama hasta obtener los resultados de una prueba y cerca de la una de la madrugada del viernes se confirmó el contagio. “Saldremos de esto JUNTOS”, escribió en su cuenta de Twitter. Todas las personas de su entorno se han sometido al test desde entonces. También su rival, el candidato demócrata Joe Biden, con resultado negativo.

El primer efecto de este contagio en la campaña se hizo evidente este viernes por la tarde: mientras el republicano se dirigía al hospital, el aspirante demócrata a la presidencia hacía declaraciones en un acto de campaña en Michigan, uno de los territorios más disputados y que fue clave en la victoria de Trump en 2016. Como acto de deportividad, Biden sí ha retirado los anuncios electorales negativos contra el presidente, si bien su equipo no ha hecho lo mismo.

También han surgido dudas sobre el calendario de confirmación de la nueva jueza nominada por el mandatario para el Tribunal Supremo, Amy Coney Barrett, ya que los senadores republicanos Mike Lee y Thom Tillis, miembros del Comité de Justicia de la Cámara alta, instancia que debe examinar la propuesta, han dado positivo.

Con información de elpais.com

 

Deja un comentario