El préstamo

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Los préstamos  que  algunos gobernadores  del paí­s, intentan contraer con los  bancos, previa autorización de sus Congresos locales,  (Tamaulipas es el más  aventajado),  es uno de los temas que siguen  siendo muy monitoreados  por el gobierno de la república.

Tan es así­, que el que es considerado actualmente como uno de los más acreditados columnistas  polí­ticos del paí­s, Salvador Garcí­a  Soto, ya lo ha abordado  en varias ocasiones, durante las últimas cuatro semanas.

 La columna de Garcí­a Soto, de este martes, no tiene desperdicio, porque, enví­a un mensaje bastante fuerte. Se llama: “El Sí­ndrome Moreira, aflora en los estados”.

 Pero también al mismo tiempo, parece proponerles a los mandatarios estatales, una opción negociadora, relacionada con acceder a la revisión del  Pacto Fiscal, que parece ser el origen de todo esto.

 Esto último, puede ser una salida polí­tica para el gobernador tamaulipeco, pues de aceptarla, y desistirse del préstamo, podrá presumir que gracias a su liderazgo, AMLO accedió a  revisar el Pacto Fiscal y sentarse a  la mesa, con ellos. En caso de que el mandatario tamaulipeco, siga de frente, entonces la actual guerra polí­tica no tendrá salida, y AMLO  va a seguir atorando el préstamo,  armado con la maquinaria  de la Suprema  Corte.

  Y es que a estas alturas, para efectos de percepción ciudadana, los tamaulipecos  lo que  quieren saber, es quien va a salir como ganador y quien como perdedor polí­tico, en esta  lucha de un poder estatal, contra  el gobierno federal.

 O sea, el tema, en el fondo no es de carácter financiero propiamente dicho, sino  que forma parte de un capí­tulo muy importante, en la lucha por el poder.

   En el caso tamaulipeco, el  famoso  empréstito  de 4 mil 600 millones  de pesos, es parte de  un juego de vencidas  entre el gobierno del Presidente AMLO  y el Gobernador  Cabeza  de Vaca. Lo delicado de esto, es que, se le ha dado tanta difusión que  cientos de miles  de  tamaulipecos,  han parado la oreja, y  suelen estar muy pendientes de los resultados.

   Tanto los que  creen que el préstamo es  necesario, como los que opinan que, no tiene razón  de ser, y que definitivamente no debe de darse, todos ellos buscan asientos  como espectadores  de primera fila, para ver el epí­logo  de este agarrón cuyo motivo central , no es cualquier morralla, sino una jugosa bolsa de 4 mil 600 millones.

          El caso tamaulipeco,  resulta de medular importancia, porque si  Cabeza  logra derrotar a la federación, y termina por obtener el préstamo, entonces les estará abriendo  la puerta a  gobiernos como el de Jalisco y Yucatán, para que ellos  también sigan el ejemplo.

 Lo anterior explica el porqué el gobierno obradorista,  le está poniendo una marcación  especial  al sexenio panista  de nuestro estado,   al grado de que , desde Palacio Nacional, ordenaron  mover ciertas piezas tamaulipecas, a fin de  crear  las  condiciones legales  necesarias, y  promover una controversia  constitucional  ante la  Suprema Corte de Justicia  de la  Nación.

 AMLO no suele mover esta  pieza  grande de  su ajedrez polí­tico, si no es por un motivo de carácter  estratégico. Para decirlo más claramente, el gobierno de la 4T, está decidido a frenar  el préstamo  de los 4 mil 600 millones  de pesos, porque  sabe que si lo frena, estarí­a escarmentando a los demás.

    El gobierno cabecista ya lo sabe, pero tampoco se puede echar para atrás, pues  ya está  comprometido en una guerra contra el poder central, una guerra de la cual puede salir fortalecido, pero también seriamente desgastado.

     Sin embargo, en la más reciente columna  del analista Garcí­a Soto, parece haber una luz en el túnel  en el mensaje  que el gobierno del Presidente AMLO, parece estarle enviando al inquieto  gobernador  norteño que lidera  la lucha por adquirir  préstamos  financieros, pero también  el origen de toda esta guerra económica y polí­tica, un nuevo federalismo, o  la creación de un nuevo pacto fiscal en el paí­s.

  AMLO  promete, según el autor de Serpientes  y Escaleras, que, si los gobernadores desisten en los préstamos, les promete  revisar  el nuevo Pacto Fiscal que ellos , (los gobernadores), han venido planteando.

  Aceptarán en Tamaulipas, está  propuesta  del Presidente, filtrada  a través de un comentarista polí­tico,  o  por el contrario,  le apostarán al todo o nada?

Habrá que verlo, porque ya no se trata   solamente  del préstamo propiamente dicho, sino de una victoria o de una derrota  polí­tica, en la antesala del 2021.

 Más de  tres millones  de tamaulipecos, están pendientes de ver que ocurre  con el préstamo. Y en función  de ello podrí­a crecer su confianza  o su alejamiento del PAN o del morenismo.

 

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