Tuxpan, playa e historia 

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¿Cómo están? Bueno cada quien pasa el inédito Covid-19 cómo puede. Un buen en #Quédate en casa y hace con gran responsabilidad. Otro buen, al querer o no, tiene que salir de su casita a trabajar y a exponerse. Otro buen ha creí­do que estamos de vacaciones y en consecuencia actua con la fiesta casi eterna. Después que termine eso del Coronavirus.. y roguemos que sea este Verano… que literal inicia el sábado 20 de junio… En tal caso para irte a una playa una opción recomendable es el puerto de Tuxpan. A una hora y media de Tampico (chance menos) por carretera se ubica Tuxpan, un bonito puerto cuajado de palmeras, bordeado por el rio del mismo nombre y con algo como 143  mil habitantes.

Un plan viable es salir de Cd. Victoria y tomar carretera a eso de las 8:30, 9:00 de la mañana, almorzar en Tampico o Cd. Madero (y aquí­, le recomendarí­a los “Taquitos de la Sub-estación”) cruzar por el Puente Tampico y llegar a Tuxpan a media tarde.

Tiene un  extenso y bien cuidado malecón se ubican casas de ensueño. Aquí­ lo común entre las familias de clase media es tener un pequeño yate en la cochera. Hay muchas instalaciones de la Secretaria de Marina y de la Secretaria de la Defensa Nacional, tanta que hay hasta un edificio que alberga la “Asociación de ex militares y ex marinos”. En la playa, hay hoteles a cien metros del mar con habitaciones dotadas de aire acondicionado  a precios razonables. En la orilla del rio hay un hotel de cinco estrellas de siete pisos, que ronda los seis años.

Tiene un moderno parque acuático llamado “Playa Paraí­so”. Super recomendable.

Tuxpan tiene su historia. Fue la cuna de un par de personajes tan diferentes pero relevantes como son Don Jesús Reyes Heroles (ex secretario de gobernación y educación) , autor de la frase: “Hay que aprender a salir limpio de los asuntos sucios, y si es preciso, lavarse en agua sucia”. De hecho estudio su primeria tanto en Tampico como en Cd. Victoria… en la Esc. Lauro Aguirre. El otro personaje es el banquero Roberto Hernández, que aparece en el libro, imperdible, “Los amos de México”, editorial Temas de hoy, 432 páginas.

Claro  destaca el hecho que ahí­ se ubica la casa desde donde zarpó, desde donde salieron Fidel Castro Ruz y Ernesto “El Che” Guevara para encabezar la revolución cubana a bordo del mí­tico yate “Granma”.

La casa—hoy convertida en Museo de la Amistad México Cuba – se encuentra en el barrio de Santiago de la Peña, frente al rio Tuxpan y a donde se puede llegar bien en carro o bien en lancha que cobra cosa de diez pesos por persona, es una especie de transporte público local, nada que ver con “turismo”.

La entrada a dicho museo es gratis, pero firmar el Libro de visitas es obligatorio. La casa está ubicada en el centro de un amplio jardí­n. En el jardí­n se encuentran varios monumentos entre los que destacan una pequeña estatua de José Marti y un busto del guerrillero argentino Ernesto ´Che´ Guevara.

Un diligente guí­a explica los inicios de la Revolución cubana, precisando que la casa fue comprada por el comandante Fidel Castro a un norteamericano. Fidel no querí­a comprar la casa sino únicamente el yate “Granma” que vendí­a. El norteamericano le dijo que le vendí­a el yate pero con todo y casa.

El 25 de noviembre de 1956 el barco Granma salió de Tuxpan. Cuenta el guí­a del museo que Fidel Castro solamente en tres ocasiones estuvo en dicha casa, “el dí­a que decide comprar el yate y la casa, el dí­a que salió de aquí­ rumbo a Cuba y en el año 1992 cuando estuvo aquí­ con el presidente Carlos Salinas de Gortari”.

Otras informaciones refieren que “inspeccionando Fidel Castro y su amigo mexicano Antonio del Conde “El Cuate” la zona del rio Tuxpan vieron que el yate Granma se encontraba a la venta y decidieron comprarlo a su propietario el norteamericano Robert B. Erickson”. No obstante Wikipedia asegura que fue comprado a Schuylkill Products Company Inc por  Antonio del Conde por 50 mil pesos mexicanos.  La salida a Cuba es un tanto apresurada por la presión de la deserción de dos hombres del campamento de Abasolo, Tamaulipas. Y la detención de dos más debido a una traición. En el trayecto de Abasolo a Tuxpan un contingente de 32 combatientes llega a Ciudad Victoria el 22 de noviembre instalándose por dos dí­as en los hoteles Sierra Gorda, Los Monteros, El Peñón y San Antonio.

En los meses previos Fidel Castro, ´Che´ Guevara y un buen número de cubanos habí­an permanecido presos en México siendo liberados a petición del ex presidente Lázaro Cárdenas quien intercedió ante el Presidente Adolfo Ruiz Cortines. Recibieron también apoyo del entonces coronel Fernando Gutiérrez Barrios. “En Cuba siempre habrá un sitio para usted”, le dijo en una ocasión el comandante Castro.

Salieron con las luces apagadas. Durante la tarde del dí­a anterior no habí­a dejado de llover. El puerto se encontraba cerrado a todo tipo de navegación debido al mal tiempo. El Granma salió de Tuxpan en forma clandestina.

Faustino Pérez, uno de sus tripulantes escribió: “Partimos lentamente con un solo motor. A todos consumí­a una intensa y silenciosa emoción. Por un momento contuve la respiración pues temí­a que algún ruido pudiera abortar la empresa. Tardamos media hora en dejar el rio y poco después entramos al Golfo de México. Veí­a perderse con nostalgia a Tuxpan entre débiles luces, todos sentí­amos que el silencio de la partida no era necesario y como si estuviéramos convenido, se escuchó al uní­sono:

“¡Al combate corred bayameses, que la Patria os contempla orgullosos!”.

“El viento soplaba inclemente, las olas violentas estremecí­an el casco del Granma. Pero se disipó la alegrí­a en la niebla espesa, entre vómitos, fatigas y mareos”.

El ´Che´ Guevara por su parte cuenta que veí­a a los hombres con la angustia reflejada en el rostro.

Un detalle para las apasionadas feministas: Una combatiente, Melba Hernández despidió en      Tuxpan al contingente. Durante semanas, Fidel fue convenciéndola de que no debí­a acompañarlos como era su propósito, pues el barco no tiene condiciones para llevar una mujer, presiente lo duro de la travesí­a y los peligros que acechan. NOS VEMOS.

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