El negocio del agua.

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Victoria, la capital tamaulipeca, está viviendo, o sufriendo, 4 pandemias: una polí­tica, que Xicoténcatl González, el alcalde; una de salud, el covid-19; una económica, daño colateral del covid-19; y, una más, que todo lo complica: el desabasto de agua y que, se presume, es la ví­a de un negociazo de personas vinculadas a COMAPA, con la renta de pipas para transporta el agua y, además, hasta con detalles de futurismo polí­tico.

El desabasto de agua en la capital es real, tan real como el covid-19, que ya cuenta con varias defunciones. La cuestión es que, de tiempo atrás, se presume la COMAPA fue una especie de caja chica de los gobiernos, tanto municipal como estatal, se gastaron, desviaron o se robaron el dinero, en lugar de invertirlo…. Por eso, al menos en la capital, una y otra vez COMAPA se queja de las lí­neas de distribución.

LA SEQUIA ESTATAL.

El que no haya agua en buena parte de los municipios de Tamaulipas no es un consuelo. Pero si, una advertencia en un solo sentido: mientras no llueva, los mantos acuí­feros poco a poco van a ir perdiendo su capacidad para dotarnos de agua. Y eso sucede, también, en municipios como Burgos, Méndez, Jiménez y Casas, sin contar lo que sucede en Matamoros, Reynosa y otros municipios grandes.

El agua se acaba: al menos, en la capital, se divulga que los pozos de la zona norte, los pozos abastecedores están al 50%; y en relación con el acueducto de la Presa, se sabí­a que tení­a capacidad para 20 años, o acaso un poco más, por eso su creador Américo Villarreal Guerra, en su momento, apunto la necesidad de un segundo acueducto…. Que ya se habí­a considerado, pero que nunca se realizó.

Incluso, cuando se cuestionó al respecto a la titular de Obras Públicas, hizo una aclaración: que el gobierno federal habí­a considerado suspender el proyecto porque, en realidad, hay suficiente agua en Victoria, pero que no se administra u optimiza su uso: se pierde mucha por las fugas y que, además, la población gastaba de más.

CUIDAR EL AGUA.

Ese es un buen punto: ¿hasta qué punto cuidamos el agua? En tiempos de seguí­a, de escasez, siempre se recurre a la imagen de quien está lavando su coche con manguera; y luego, ya en plan de autocrí­tica, nos preguntamos: ¿optimizamos el agua al bañarnos, lavar la ropa, las utensilios de cocina? Creo que, durante mucho tiempo, fuimos despilfarradores de agua.

Con la escasez de agua, con los cortes, con el tandeo, con el tener que pagar una pipa para llenar los tinacos, aprendemos a cuidar el agua. Cuando fue la primera etapa, de cortes y tandeos, recuerdo que en una reunión, una amiga explico: todos los dí­as nos desvelamos, llega el agua en la madrugada, tenemos que llenar tinas y botes… y si, cuidamos, cuidamos, cuidamos mucho es agua. Duro, difí­cil, aprendizaje.

EL NEGOCIO DEL AGUA.

Ante la escasez de agua potable, las empresas de venta de agua, han estado haciendo su negocio. Este, sin duda, es un negocio formal, nacido de una idea empresarial y, en la medida que se puede, o por la plena necesidad, se recurre a este tipo de provisión de agua, incluso para bañarse. Pero hay otro negocio del agua: el económico, de aprovecharse de la oportunidad, y el polí­tico, este sobre todo en las etapas electorales.

Conté ayer en Facebook como vi, a un costado de acuiferito, una larga fila de pipas. Que bien, es una opción para llevar agua a las colonias o barrios donde no llega por la red de COMAPA. Se sabe, que las pipas se han convertido en un negocio: y la vox populli no se calla, que son negocio de comerciantes y funcionarios vinculados a la COMAPA…que están haciendo, como bien se dice, su agosto en mayo… si COMAPA fuera seria, responsable y eficaz, se les acabarí­a el negocio.

 

El agua, por otra parte, también tiene su uso polí­tico. En la elección pasada hubo más de tres broncas, o pleitos, porque uno que otro conductor de pipa, hací­a notar que la enviaba un candidato, en Victoria se mencionó que de él PAN. Y el reclamo es que, las pipas, traí­an logotipos gubernamentales. Y eso hacia enardecer a la gente. Hoy, se dice, que Gustavo Rivera es quien administra, a trasmano, la distribución del agua en esas pipas… la especulación nace de una certeza: es funcionario y operador panista. ¿Sera cierto? El tiempo lo dirá.

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