Hasta la… ¡Coronilla!

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Este muy viejo y muy popular dicho, ha sido usado por incontables generaciones -desconozco si solo es de los mexicanos- pero que da la idea de agotamiento, hartazgo, cansancio o fastidio; casi siempre se refiere a la primera persona.

En las últimas semanas, infiero que mucho se ha repetido la expresión del título, por las indicaciones de confinamiento, uso de cubre boca, cierre mayoritario de comercios y limitación para transitar (en auto o a pie) por la vía pública.

Sobre todo en las redes sociales se facilita la manifestación de expresiones contra las autoridades de hoy que han ordenado conductas que, inicialmente fueron consideradas muy light (suaves, ligeras, imperceptibles) pero que después de varias semanas, se convierten en ahogo para muchas personas.

Llama la atención que una persona del grupo de la tercera edad, escribió en su cuenta de Facebook “¿Cómo es que ahora el coronavirus ha sacado a la calle a la policía y tránsitos que en medio de las balaceras, los asaltos en la vía pública o domiciliarios, levantones y secuestros, ni se asomaban?

En esta Pandemia la policía de todas las corporaciones, ahora invitan a la ciudadanía para usar tapabocas, no salir de casa y en caso de ingresar a un comercio u oficina, guardar su Sana Distancia.

Una maestra jubilada que radica en la ciudad de Querétaro, compartió la imagen de una clínica del ISSSTE en aquella ciudad, donde se aprecia la entrada vacía y no solo de aquellos que se dicen vendedores ambulantes y en realidad están bien establecidos ocupando el paso peatonal, sino que no hay pacientes esperando, no hay filas para entrar a consulta o a la farmacia.

Caso contrario en la Clínica de Medicina Familiar del ISSSTE en la capital tamaulipeca, que desde las 5 am y quizá hasta después de las tres de la tarde, la fila de “derechohabientes” -más parecen más bien damnificados- esperan ingresar para mendingar algún medicamento.

Hasta ahí no habría problema si finalmente el paciente llegara a su casa con los medicamentos recomendados por los doctores para el tratamiento de sus males, pero… ¿Qué cree? Exacto… las farmacias de esta importante dependencia médica, carece de la misma medicina que los doctores del ISSSTE recetaron.

Pudiéramos decir que existe un desfase en la comunicación entre los médicos de y los responsables de las farmacias, que desde luego involucran al miso delegado del ISSSTE Tamaulipas, a los directores de la Clínica Hospital y de la Clínica de Medicina Familiar Victoria.

El lector pudiera pensar que la falta de medicamentos es un tema por el COVID-19, o del gobierno del Estado o Federal. Lamentable pero no, porque hay registros periodísticos donde se ha hablado de corrupción en esta área desde el 2015.

Desde luego que más lamentable es el número de fallecimientos de los derechohabientes que nunca pudieron surtir las recetas de sus médicos porque la respuesta de los encargados de la farmacia es la misma: “no llegó… ya se acabó…”

Dicen que los únicos profesionales que entierran sus errores son los doctores, aunque para el caso que hoy nos ocupa, los responsables de la salud pública en el país son quienes asignan presupuestos y aquellos que determinan acciones.

Por desgracia la Ley de Responsabilidades de Funcionario Públicos está en el limbo, porque no se aplica a los funcionarios y empleados de todos los rangos, que según denuncias, existe la comisión de delitos, desde la venta de medicamentos en mercados rodantes, hasta los sobre precios en las adquisiciones gubernamentales.

En el IMSS Tamaulipas, acatan la determinación federal en cuanto a expedir “Recetas Resurtibles», es decir, al paciente le entregan recetas hasta para tres meses, con dotación de las medicinas necesarias.

Muchos derechohabientes del ISSSTE “Están… hasta la coronilla” No por el coronavirus. Pero ¡De no encontrar en la farmacia del ISSSTE la medicina que su médico les recetó!

 

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