Si las ciudades se escogieran por su nombre, la más poética sería Río de Janeiro, que traducida del portugues al español es río de enero. Al parecer un expedicionario la descubrió justo al iniciar el año de 1502.
Pero la metáfora sirve ahora para describir las arterias llenas de ausencia, en que se vieron convertidas las primeras horas del 2020. Se vaciaron las calles. Y hasta los celulares descargados y en rojo, se sumieron en un letargo de lactantes ávidos de energía, agotados en el climax de las llamadas y la mensajería decembrina.
Iniciamos un año donde la base del sistema vigesimal , tiene una alma gemela, una duplicidad que pareciera volverla más poderosa. Pero semejante fuerza..para que? y hacia donde?
En países como el nuestro, el 20-20 o 2020, más que para definir un combate político, será de preparativos para ganarlo. Pero, lo extraño de todo esto, es que, la sociedad pareciera no participar de esta víspera, sumida como está, en sus propios problemas existenciales.
Todo más caro, desde los huevos, las verduras, pasando por la ropas, el calzado y todos los servicios.
Los señores que nos llevan el gas a nuestra casa, atraviesan el pasillo doméstico, arrastrando estrepitosamente el cilindro que ya no baja de precio. De vez en cuando me dicen que el costo neto de prender la estufa, apenas disminuyó unos cuantos centavos. Y eso quiere decir, en palabras llanas que, la república, más allá de que el poder federal haya cambiado de color, sigue siendo la misma versión del desfiladero, (despeñadero decían antes).
En el 2018, los mexicanos renovamos el Contrato electoral, y cambiamos de patrón político, al menos eso pensábamos. Pero la hipoteca de nuestras voluntades ciudadanas, hasta ahora no parecen ser tan rentables como esperábamos, al menos en temas cruciales como la inseguridad, y la incapacidad del Estado para generar riqueza social y productiva.
Desde mi punto de vista, la salida colectiva al tema de la penuria presupuestal, es el turismo comunitario, al estilo de los pequeños pueblos españoles, o de otros países de la Europa mediterránea.
Lamentablemente, aquí en México, mega proyectos como el tren maya, amenazan con convertir a los habitantes de los pueblos autóctonos de la patria peninsular, en extranjeros de su propia tierra, al estilo de otros emporios naturales del gran turismo como es el caso de Cancún.
Ya desde ahorita, las empresas fraccionadoras de esta región , han aumentado salvajemente los precios de los terrenos. Si usted lo duda, haga una llamadita de carácter informativo a cualquiera de de esas empresas, que ya se encuentran depredando la selva, y le dirán que, el valor de los futuros asentamientos, en la zona, aumentan a razón de mil pesos diarios. Ya desde ahora podremos darnos cuenta, quienes serán los ganones. Le aseguro que el pueblo, ese personaje que retoza en los discursos presidenciales, no lo será.
Pero concediendo que, la gente del sureste en algo se beneficiará con el nuevo transporte turístico, que tendrá la ventaja de unir a una región, tradicionalmente azotada por siglos de explotación laboral, y marginación de todo tipo.
Aún y con eso, la primera idea que nos surge, como habitantes norteños, es que, con una décima parte de ese diez por ciento de inversión pública, (suponiendo que el 90 por ciento será dinero de particulares), tendríamos para darle un mayor atractivo a regiones turísticas como la Huasteca en Tamaulipas
O sea, gobernar con un sentido regionalista, tampoco es aceptable. Tan mexicanos son los respetables tabasqueños, a los cuales por el solo hecho de ser la tierra del paisano AMLO, la CFE, les acaba de condonar 11 mil millones de pesos, en sus deudas por robarse la energía eléctrica, (otorgándoles la tarifa más barata y ni así pagan), que nosotros los tamaulipecos, a los que nos someten al más infame de los terrorismos en materia de revisiones de instalaciones de energía eléctrica. Y familias tamaulipecas, a las que les aplican cobarde y arbitrariamente multas impagables de 400 mil y hasta un millón de pesos.
Estamos hablando del mismo país…? La verdad no creo, pues nos aplican criterios distintos. El primero, hijo de la adulación hacia el patriarca político, con el obvio deseo de quedar bien con el “Tata†tabasqueño. El segundo, una política donde se trata a la gente de bien como los peores delincuentes, con todo y la amenaza de la Guardia Nacional. Una política sin miramientos, para quienes se atreven a conectar al margen de la ley un aire acondicionado.
La máxima juarista convertida en instrumento de la desigualdad y los privilegios: a los tabasqueños, la luz regalada y gracia para sus “diablitos†tropicales, para los tamaulipecos, en cambio, la ley a secas, traducida en una normatividad que merece los peores calificativos, y que se ceba en el sufrimiento de los infractores, cortándoles el servicio por más de cuatro meses. ¡Para que aprendan!, dirían ellos.
No. Definitivamente, de la hermana y respetable república de las bananas, hacia el norte, se nos está midiendo con diferente rasero.
——MARCELO EBRARD HABLA YA COMO PRESIDENTE—
Marcelo Ebard le acaba de organizar un evento estelar, junto con su equipo de diplomáticos al Presidente
Andrés Manuel López Obrador, en Palacio Nacional. Fue un espacio en el cual, Ebrard brilló más que el mismo AMLO, y emitió un discurso sobre el tema de la seguridad, en el ámbito global, y se refirió también a los sectores del Ejército y la Marina, en suma habló ya con un acento y un aroma político, propio de quien ya se siente como el sucesor de López Obrador, aun y cuando para el 2024, aun falta un buen tramo de tiempo.
Marcelo concluyó con un “aquí está su equipo, señor Presidenteâ€. Durante su mensaje, el Presidente AMLO le dio una mención especial al diplomático Bernardo Sepulveda Amor, Secretario de Relaciones Exteriores, durante el sexenio de Miguel de la Madrid.
El grupo Ebrard, es hoy por hoy, indiscutible puntero, rumbo a la todavía prematura, sucesión Presidencial. Por lo pronto, habrá que ver, si AMLO les entrega la dirigencia nacional de MORENA.









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