El 2021 para el PAN es una elección clave.
Será en ese año, donde los de partido blanco y azul, demostrarán que tienen consistencia política e ideológica, al retener las gubernaturas en juego, en ganar otras para su causa, pero sobre todo, el gran reto, será arrebatarle una buena porción del mando legislativo en la cámara baja, al Presidente AMLO.
Sin embargo, con Marko Cortés al frente de Acción Nacional, dichas metas se observan inalcanzables, de ahí que ya desde este año, (2020), algunos gobernadores tengan en la mira política, la dirigencia nacional de su partido. ¿Será este el caso del tamaulipeco Cabeza de Vaca?
En las estadísticas nacionales, divulgados por importantes y reconocidas empresas encuestadoras, como Mitofsky, el político panista de origen reynosense, luce en el top ten del posicionamiento nacional, codeándose entre los mejores diez mandatarios estatales del país. En materia de imagen, la influencia y el peso de Cabeza, es mucho más fuerte.
Es tan fuerte su control político, que el representante del gobierno obradorista en el estado, es de su familia. Por si esto fuera poco, CV mantiene a la oposición morenista dividida, y a solo dos años de que, se realice la elección por la gubernatura en Tamaulipas, el cabecismo ha logrado crear una estructura política y social, que ha demostrado su eficacia y su solidez, en términos de operatividad electoral, como ocurrió en la pasada elección por las diputaciones locales.
Actualmente, Cabeza, se dice que ha logrado establecer alianzas con el grupo Ebrard, quien lidera las tendencias sucesorias, en el gabinete del Presidente Andrés Manuel López Obrador. De igual manera, CV mantiene una excelente relación con la actual titular de Gobernación Olga Sánchez Cordero.
Bajo semejante panorama, el único obstáculo que CV podría tener, sería hacia el interior de su propio partido , en el contexto de sus homólogos, los gobernadores panistas que actualmente imponen su ley, en diversas regiones de la geografía nacional.
Por ahora, el gran dilema para los gobernadores de Acción Nacional, es el de dejar que un grisaseo Marko Cortés, siga al frente del PAN, o bien que alguno de ellos se haga cargo del partido, aunque estos significaría, entregarle al elegido, un poderoso boleto para la candidatura presidencial en el 2024.
¿Lograrán ponerse de acuerdo los gobernadores panistas, en su ruta hacia el 2024, pasando antes por la aduana del 2021..? Lograrán enfrentar exitosamente a AMLO, en un tiempo en que el Presidente les ha retirado prerrogativas de carácter presupuestal?
O finalmente sucumbirán a la estrategia del divide y vencerás, instrumentada desde el gabinete obradorista? Por lo pronto, se ve que Cabeza de Vaca, sigue con su baraja intacta. Y se declara listo, para echar a andar su proyecto de orden nacional.
CANACAR: TAMAULIPAS PRIMER LUGAR EN CARRETERAS SEGURAS, EN EL SUR
El 29 de diciembre pasado, dos días antes de que concluyera el 2019, la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga, CANACAR, le colgó una excelente medalla al gobierno tamaulipeco de Francisco Cabeza de Vaca.
El dirigente de este organismo empresarial, en el sur tamaulipeco, Leobardo Saldivar Caballero reveló que del agobiante promedio de ocho robos diarios a trailers existente hace años, (unos 250 al mes), hoy esa preocupante cifra, se ha reducido a cero.
De barba blanca, calvicie evidente y cara redonda, vistiendo una camisa azul oscuro, el señor Saldívar Caballero apareció en el portal de la Silla Rota, el siete de julio del año pasado, en una nota, cuyo título fue: “Reconocen a Tamaulipas, por eliminar asaltos a Transportes de Cargaâ€.
La CANACAR nació en septiembre de 1989, en los inicios del gobierno salinista. Su primer dirigente lo fue el cacique transportista Isidoro Rodriguez Ruiz, posteriormente fue dirigida por Rogelio Francisco Montemayor Morineau, hijo del ex gobernador de Coahuila Rogelio Montemayor Seguy, y en el 2018, asumió el cargo Enrique Armando González Muñoz.
Uno de los principales problemas que la CANACAR siempre ha denunciado, es justamente el tema de los robos a los autotransportistas, en las diversas carreteras del país.
Como suele suceder con otras organizaciones gremiales tanto del sector social como de la IP, la CANACAR, no está exenta de las tentaciones de eternizarse en el poder.
En el caso del dirigente de la CANACAR en el sur de Tamaulipas, Saldivar Caballero, es obvio que es un poderoso aliado de la política estatal. Sus declaraciones en el sentido de que, se han logrado reducir a cero robos, en el ámbito del autotransporte de carga, representan un activo mediático de primer orden que, valida en parte la estrategia de seguridad, implementada por el gobierno cabecista en el sur tamaulipeco.









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