Hasta saber de ti: Realidad cuenta hasta 15 mil desaparecidos en Veracruz

0
2279

Por Ashlei Espinoza Rodrí­guez. Enviada

(Segunda de cinco partes)

Veracruz, 26 Mar (Agencias).- Su rostro de pronto envejece cuando habla de ti. Trata de arreglarse, de mostrarseerguida, pero su piel y su postura conversan en el lenguaje del miedo. Aun así­, ella no parará hasta hallarte.

Ellas son muchas. A falta de apoyos y resultados del Estado, ellas se han unido. Han creado colectivos, han escarbado fosas, han exigido a las autoridades esclarecer sus casos. Ellas, nosotros, han formado una hermandad en torno a un mismo dolor. Tu ausencia.

La fuerza y el optimismo que ella irradia en momentos tan oscuros, son únicos. Ella, fue la que empezó todo. De cabello corto y color café, Lucí­a Dí­az, es la fundadora del Colectivo Solecito de Veracruz, grupo que nació en 2014 para unir fuerzas y exigir a las autoridades su atención a un hecho que ya no podí­a seguir ignorándose.

Solecito, es un nombre pintoresco. Su origen, resguarda un simbolismo casi sagrado para las más de 200 madres, esposas e hijas, que actualmente integran el colectivo.

Este grupo recibió en octubre de 2018 el Premio Notre Dame, de la Universidad de Notre Dame en Indiana, Estados Unidos, por su labor en beneficio de ví­ctimas de la violencia ocasionada por las drogas y por su labor por conocer la verdad. El reconocimiento ha sido otorgado anteriormente únicamente a 10 personas, incluso a la Madre Teresa de Calcuta.

“Yo estaba en una oscuridad terrible, y a la hora de ponerle un perfil al grupo, dije, qué es lo que identifica a este grupo, qué es lo que nosotros quisiéramos desde el fondo del alma, pues queremos encontrar a nuestros hijos», expuso.

Agregó «pero me decí­a que qué nos podí­a identificar y en mi oscuridad decí­a ‘yo quiero que entre la luz’ porque yo pensaba ‘ya entrando la luz ya puedo ver y encontrar».

Es así­, que Lucí­a determinó que el Sol, el astro que da luz y calor, serí­a el distintivo del colectivo que cariñosamente serí­a nombrado como “Solecito”. En la inmensa oscuridad en que se encuentran miles de ellas, ustedes, nosotros, el solecito es el encargado de dar esperanza.

Al comenzar esta travesí­a de lágrimas, esfuerzo y unión, Lucí­a jamás se imaginó que poco a poco el número de casos que se unirí­an a su causa, irí­an en aumento. Esposas, hijas y madres, que al igual que ella, (su hijo desapareció en 2013), alzarí­an su voz y su fortaleza para hacer todo lo posible por tenerlos a ustedes de vuelta.

Han pasado los años y para ellas, ustedes no son tres mil 600 ni 731. Para ellas, ustedes son más de 15 mil. Veracruz, es la tierra de la desaparición de personas.

“La cifra negra es mucho mayor. En Veracruz se calcula que de uno que pone una denuncia, hay cinco que no la ponen por temor, porque no saben, porque no se las aceptan, porque los engañan y les dicen que no se preocupen que luego les avisan y los sacan de quicio, porque les piden dinero para aceptar las denuncias, por miles de razones», dijo.

Refirió, “hablo de 15 mil desaparecidos en cifras negras”, expresa tajante Lucí­a.

Para ella, la desaparición de personas en el estado tiene su raí­z en la guerra contra y por el narcotráfico, así­ como por la corrupción de las autoridades.

“Las desapariciones son producto del narcotráfico, se descontroló la guerra del narco, el asunto en México se destapó por todos lados. Además, se metieron muchas armas que han matado a mucha gente y a esa gente luego la desaparecen.

“Las policí­as son cómplices, son la policí­a delincuencial que ha estado involucrada en muchí­simas desapariciones y lo sigue haciendo. La guerra al narco es el origen de todo esto”, dice.

Detalló que entre estos 15 mil casos, hay reportes de mujeres, de adultos mayores y de infantes, aunque el grueso de la cifra la conforman los varones, quienes posiblemente, explica, están más expuestos por las actividades que realizan fuera de casa.

No obstante, confirma que podrí­a existir un perfil de los hombres desaparecidos, “muchas veces son guapos, son fuertes, correosos como dicen en Veracruz”, comenta.

Tú, esposo, hijo, padre. El de complexión fornida, alto, en muchas ocasiones atractivo. Tú y ustedes, ¿Por qué pareciera que todos son muy similares fí­sicamente? Se preguntan ellas y nosotros.

“Luego veo a los muchachos de las mantas que se hacen en el Colectivo Solecito y son de 18 a 38 años, no los ves ancianos, hay alguno que otro perdido que creo se extravió, pero la mayorí­a son altos de 1.70 metros para arriba y son robustos”, afirma Leticia, mamá de Ricardo Delgado Valerio, quien desapareció el 3 de agosto de 2015 en el puerto.

Un rápido vistazo a la página de Facebook del colectivo, @colectivo.solecitodeveracruz, y lo que platica Leticia, no parece tan descabellado. La mayorí­a de los hombres que aparecen en las tarjetas informativas para su localización, no pasan de los 35 años y miden mí­nimo 1.70 metros.

“Yo soy de la idea de que los ponen a trabajar que los tienen encerrados, o también que los tienen prostituyéndose o para trabajos forzados, porque todos son grandes y fuertes, y si se les mueren, los botan y van por otros”, menciona la ama de casa.

A pesar de la tranquilidad que refleja esta mujer de ojos coquetos y cabello negro y rizado, ella no puede ocultar la pena que le ha dejado tu partida, el no saber que fue de ti, cómo y por qué te desaparecieron.

¿Fue tu 1.80 metros de estatura, tu piel blanca, tus ojos cafés? Ella, tú, nosotros, no lo sabremos.

Ella, sólo tiene testimonios de personas que dicen haber presenciado el momento en que te llevaron. Las autoridades nada han hecho para ayudarla a encontrarte. Este año cumplirí­as 36 años.

“Cuando desapareció yo lo busqué por todos los lugares que él frecuentaba, y junto con una mujer que viví­a en su casa, dimos con el último lugar donde él estuvo, un bar.

“Una de las meseras nos comentó que él estuvo ahí­, que ya se habí­a retirado en la zona centro del puerto, cuando regresó con dos personas que no eran las mismas con las que él habí­a estado y con las que se habí­a retirado».

“Hasta la fecha no sé si estaba tomando porque la muchacha ya no me dijo más, ya no quiso involucrarse. Yo creo que lo metieron a fuerzas al bar nuevamente porque él no tení­a por qué haber regresado. Salió con dos varones y ya no se supo nada de él y hasta la fecha no sé cómo pudo haber pasado”, describe Leticia, quien agrega que Ricardo era escolta de un diputado local.

Para ella la odisea y el calvario después de tú desaparición, son algo que jamás podrá superar. No solo es lidiar con el cumulo de emociones y desesperación por no saber que fue de ti, además, tiene que batallar con el desinterés y nulo trabajo de las autoridades para esclarecer tú caso, los miles de casos.

“Las autoridades no me han dicho absolutamente nada. Se abrió una carpeta de investigación pero no ha tenido seguimiento. Yo estuve preguntando pero ya después de un tiempo ya no lo hice porque eran las mismas respuestas, a mí­ ya me daba pena y pues la burocracia en México, ya saben cómo es, aquí­ si no tenemos dinero no encontramos a nuestros hijos”, dice.

Actualmente, Leticia a través de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención Integral a Ví­ctimas, se encuentra realizando los trámites para obtener la presunción de muerte, a fin de que la exesposa de su hijo y su nieto, quien sufre diversas discapacidades, puedan seguir conservando las prestaciones laborales que por derecho tení­a Ricardo.

El terror en Veracruz, no se queda sólo en la desaparición de personal, el terror en Veracruz cobra un nuevo aire cuando, ellas, nosotros, ustedes, recuerdan que el estado es conocido como “la fosa más grande México”, como dirí­a el padre y defensor de los derechos humanos, Alejandro Solalinde, en 2017. Ellas lo saben. Lucí­a, Leticia y todas lo saben de sobra.

“Sé que en algún momento iré a apoyar (en la búsqueda de cuerpos en terrenos) pero aun no tengo el valor, tengo mucho miedo, tristeza, porque si llego a encontrar algo, es un dolor para alguien más, para uno mismo, aunque no sea tu familiar, porque todas las madres que tenemos hijos desaparecidos nos volvemos una sola familia”, exclama Leticia.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here