En medio de mensajes de precandidatos a los cargos de elección popular que van desde la presidencia de la república, hasta los que quieren llegar al poder legislativo federal o local o por lo menos a un ayuntamiento, surge un tema de mayor importancia social, por el momento.
Es cierto que uno de los inventos de finales del siglo pasado sin duda ha sido Internet, que en su momento se conoció como la autopista de la información, por la velocidad extraordinaria de acceder a cualquier averiguación.
Precisamente Internet es la generadora de tantos espacios informativos, comerciales, financieros, educativos, médicos, etc. Hasta la comunicación interpersonal y de grupos tiene que ver con esta aportación tecnológica de esta época.
Las redes sociales sin duda han sido excelentes auxiliares para la comunicación en todo sentido, desde la oportunidad de expresar un punto de vista, un criterio, una verdad, hasta una mentira, una falsedad, una calumnia.
De ahí la importancia del criterio personal para seleccionar con lo que pudiéramos consumir como usuarios de ellas. Lamentablemente muchas veces compartimos sin percatarnos de la veracidad de lo que nosotros mismos difundimos.
El micrófono que nos permiten las redes sociales es tan peligroso como la lengua viperina más afilada para hacer daño, para señalar, para dudar y hasta para difamar a cualquier persona.
Desde hace unos años las redes sociales han difundido retos, sobre todo para los adolescentes. Retos que no tienen otro estímulo más que el ganar, participar en lo que parece interviene una muy amplia comunidad, como los estudiantes de cierto nivel escolar.
Los retos que se han popularizado han tenido diferentes finales, hasta de muerte. Aquél de las selfis o fotos peligrosas, o la de cargar a una persona por la espalda atravesando el brazo hasta hacerle perder el conocimiento.
La televisión mexicana está advirtiendo a los padres de familia sobre el Reto 48 Horas, practicado entre jóvenes adolescentes, principalmente de secundaria y bachillerato.
Los especialistas aseguran que el Reto 48 horas” apareció en España en el 2021 llegando a América el año pasado con el riesgo de expandirse más, aunque es peligroso para quienes lo están practicando.
El ¿juego? es aparentemente simple, consiste en que los chicos deben desaparecer de casa durante dos días continuos, sin dejar rastro alguno. Esto contagia a los jóvenes, pero ha despertado alarmas de los hogares, centros educativos y autoridades mexicanas.
Los participantes se deben ocultar de todos sus seres queridos por un par de días, y ganará quien consiga mayor número de alertas de búsqueda para encontrarle. El triunfador de este reto no gana ningún premio en especie, ganaría en todo caso, popularidad.
Hace algunos años se viralizó en TikTok tomar clonazepam que, en dosis muy altas o altas con poca tolerancia, causó amnesia y desinhibición conductual. Una sobredosis puede causar amnesia por días, opinaron los especialistas.
En México se han reportado varias decenas de desaparecidos por el Reto 48 Horas, en municipios como Los Reyes La Paz, Ecatepec, Nezahualcóyotl y Chicoloapan del EEDOMEX, se registraron por lo menos seis casos de este tipo en los últimos 30 días.
Un problema adicional de los chicos participantes es cuando han cumplido su meta y aparecen, porque las autoridades revelaron que han tenido que auxiliar a menores en parques públicos que están desesperados por volver a casa, pero al mismo tiempo entran en contradicción porque temen las reacciones de sus papás.
¿A quién culpar? ¿A los papás… a otros chicos… a la escuela… a los medios de comunicación… a quién?
La Policía Cibernética emitió las siguientes recomendaciones para alejar a los menores de este tipo de retos que les ponen en riesgo: 1. Fomente la comunicación familiar; 2. Supervise uso de internet, incluyendo redes sociales; 3. Advertencias de riesgos.
Finalmente, el mayor reto es supervisar más el reto de nuestros hijos, pero vemos con tristeza que pequeños, aún sin saber hablar, están ‘metidos’ en la Tablet o el celular, que los papás les compraron.
















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