Anécdota: Héctor Bonilla, vivo de milagro

2000

Mí‰XICO.— El actor y director mexicano Héctor Bonilla pudo haber muerto durante la masacre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, del Movimiento Estudiantil de 1968, pero la pelí­cula “Narda o el verano”, del director Juan Guerrero, le salvó la vida.

“El 68 lo viví­ de a de veras. Por una casualidad no estuve en Tlatelolco ese dí­a. íbamos a poner “Fuenteovejuna” (Lope de Vega), una obra muy contestataria, pero cuando el director José Luis Ibáñez vio lo que se podí­a desatar con Dí­az Ordaz (expresidente de México), canceló la puesta en escena”, recordó.

“Me contactaron para hacer una pelí­cula bastante mala de Juan Guerrero. Se llamaba… ay, ¿cómo rayos se llamaba? Bueno, equis, pero la hací­amos Enrique ílvarez Félix, Amadee Chabot y yo.

“Esa producción me salvó la vida, porque el 2 de octubre no estuve en Tlatelolco como debí­ haber estado, y se los digo por lo involucrado que estaba en el Movimiento”, compartió Bonilla al concluir la representación del musical “Para la libertad: México 68”.

La obra escrita y dirigida por Omar Olvera tiene como tema central el Movimiento Estudiantil de 1968 en México, con una historia de amor aderezada con algunos temas del cantautor español Joan Manuel Serrat.

Con las actuaciones estelares de la soprano Irasema Terrazas, Lorena Vignau y Roberto Salguero, se presenta en el Foro Cultural de Coyoacan “Hugo Argí¼elles”, para también referirse a temas como el racismo, la discriminación, la homofobia, la violencia y la represión.

La noche del domingo, Héctor Bonilla fungió como padrino del reestreno de “Para la libertad: México 68”. Ahí­ dijo que Serrat es fundamental para él.

“Mediterráneo es considerada, hoy por hoy, como la mejor canción de la historia de la República Española y todo lo que nos ha dado Joan Manuel. Incluso, con los problemas de los secesionistas que él abiertamente dijo que no estaba de acuerdo, siendo como ha sido siempre, un patriota y un hombre comprometido, pero que es, a ojos vistas, un enorme error”.

Señaló que mucha gente en Cataluña “odia a Joan Manuel y es literalmente absurdo. Siempre fue un patriota, lo obligaron a cantar en español, pero él sólo querí­a más que hacerlo en catalán. Sin embargo, el español le abrió el mundo y por eso lo admiramos y tanta gente lo queremos”.

El Movimiento Estudiantil de 1968, dijo, “fue un parteaguas en la historia del paí­s, con un antes y después, en el que cobramos conciencia de muchas cosas que no nos dábamos cuenta”.

Recordó que en aquel tiempo, la represión del entonces presidente Gustavo Dí­az Ordaz, estaba en el punto más álgido y ese era el camino del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

“Se empezó a concientizar a la gente. Hubo quienes optaron por tomar ese camino y escalar a través de la ley; también hubo quien votó por pasar a la guerrilla, la Liga Comunista 23 de Septiembre. Desgraciadamente, fue con un destino siniestro, pero se fue permeando a la Cámara de Diputados, a la de Senadores y se democratizó.

“El 68 empezó a dar un impulso polí­tico de izquierda muy importante, fundamental. Hoy lo hemos visto glosado por una energí­a descomunal en esta obra. Felicidades a todos, se ve que hay un enorme trabajo en lo musical y con mucho cuidado”, subrayó.

“Para la libertad: México 68” levantó su telón por primera vez en 2012 bajo el tí­tulo “Barquito de papel” en la Facultad de Arquitectura con el apoyo de la UNAM. Más tarde se presentó en el Teatro Libanés, Teatro del Parque Interlomas y el Teatro Milán.

También con las actuaciones de Jorge Mejí­a, Rodolfo Zarco, Jonathan Laredo, Juan Pablo Ruiz, Marí­a José Bernal, Lucí­a Huacuja, Brenda Santabalbina, Daniel Páez y Ricardo Cortés, el musical es una producción de David Cuevas, Diego Careaga y David Dohi.

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