Trump ordena cortar la ayuda exterior a Centroamérica como protesta por la migración de familias

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Los demócratas consideran «temeraria» y «contraproducente» la decisión, que dependerá en última instancia del Congreso

Por Pablo Ximénex de Sandoval

Los Ángeles.- En respuesta a la inmigración, más pobreza. Estados Unidos ha iniciado el proceso para cortar la ayuda exterior a Guatemala, Honduras y El Salvador, como represalia por lo que el presidente Donald Trump considera falta de interés de esos países por controlar la salida de migrantes hacia el norte. Trump cargó contra estos países y México el viernes, y el sábado el Departamento de Estado inició los trámites para cumplir sus deseos. Mientras, miles de personas que huyen de Centroamérica están desbordando la capacidad de la policía fronteriza.

El Departamento de Estado envió una carta al Congreso este sábado en la que informaba de su intención de “ejecutar la directriz del presidente” y “finalizar los programas de ayuda exterior para el Triángulo Norte correspondiente a los ejercicios fiscales de 2017 y 2018”. Es decir, se trataría de las ayudas ya aprobadas. El Gobierno de Estados Unidos dice que quiere «trabajar con el Congreso» en este asunto, lo cual indica que al menos parte de sus planes dependen del Legislativo, donde encontrará oposición de los demócratas.

Durante el fin de semana la Casa Blanca no aclaró si se refiere a dejar sin ejecutar planes ya aprobados o a modificar los presupuestos. El domingo, el jefe de Gabinete interino de la Presidencia, Mick Mulvaney, argumentó en televisión que las amenazas de Trump de cerrar la frontera con México o de cortar la ayuda se debían a que la oposición demócrata no le había dejado otra opción. Mulvaney no concretó de qué manera se van a ejecutar esas amenazas.

El pasado viernes, durante un viaje a su club de campo de Florida, Trump clamó contra México, amenazó con cerrar la frontera sur de Estados Unidos y de paso dijo que los países centroamericanos habían “organizado” las llamadas caravanas migrantes. Desde hace dos años, ante la masiva emigración de personas de estos países que huyen de la violencia y la pobreza, grupos de migrantes se han agrupado en caravanas organizadas que garantizan su seguridad y cierto orden al llegar a la frontera. Trump puso estas caravanas en el ojo público el año pasado y las califica como una invasión de criminales.

“Le estamos dando 500 millones, les pagamos una cantidad tremenda de dinero y no les vamos a pagar más porque no están haciendo nada por nosotros”, dijo Trump.

Según datos recopilados por Efe, en 2018 la política exterior destinó 120 millones a proyectos en Guatemala, 80 para Honduras y 58 para El Salvador; en 2017, fueron 140 millones para Guatemala, 95 para Honduras y 73 para El Salvador. Algunos de esos fondos para el desarrollo aún no se han gastado y serían los afectados por la decisión, aunque el Departamento de Estado no ha publicado detalles al respecto.

La decisión de Trump parece estar destinada a una nueva batalla en el Congreso, cuya Cámara de Representantes tiene mayoría demócrata. El senador Bob Menendez, que es el demócrata de mayor rango en la Comisión de Exteriores del Senado, dijo que se trata de una decisión “temeraria”. “La ayuda exterior de Estados Unidos no es caridad; impulsa nuestros intereses estratégicos y financia iniciativas que protegen a ciudadanos americanos”, dijo Menendez en un comunicado.

Un grupo de legisladores demócratas se encuentra de visita en El Salvador y reaccionó con un comunicado diciendo que la decisión es “totalmente contraproducente” y “hará que más niños y familias se vean obligados a emprender el peligroso viaje al norte”.

Ese viaje suele acabar en Tijuana, una de las ciudades más grandes de la frontera, donde los migrantes esperan meses hasta poder presentar su caso de asilo a los agentes fronterizos. El jueves, el gobernador de California, Gavin Newsom, anunció que su primer viaje al extranjero sería a El Salvador para ver “de primera mano” las causas de la inmigración. California tiene la mayor comunidad de salvadoreños fuera de su país. El sábado, tras el anuncio del Gobierno, Newsom reaccionó en un comunicado: “El nativismo y la xenofobia de este Gobierno motiva de nuevo su política exterior (…) El presidente demoniza a solicitantes de asilo legales que huyen de la violencia y al mismo tiempo ejecuta políticas que van a hacer peor la situación para esas familias en sus países”.

La llegada de inmigrantes centroamericanos está desbordando la capacidad del sistema de inmigración de Estados Unidos para asimilarlos. A pesar de que las cifras de llegadas son bajas en comparación con los máximos de hace dos décadas, se trata de familias con niños que necesitan asistencia. La policía de fronteras recordó este sábado que sus recursos están desbordados porque fueron construidos para detener a hombres solos mexicanos en los años 80 y 90, no a familias con niños de países a los que no se les puede deportar instantáneamente. El viernes, el jefe de la Patrulla Fronteriza, Kevin McAleenan, dio una rueda de prensa improvisada en El Paso para decir que “el sistema ha llegado a su punto de quiebre esta semana”.

Todos los puestos fronterizos están desbordados, según dijo McAleenan. Durante esta semana, las cifra de personas detenida ha superado las 13.000, más del 65% de ellos familias con niños. La policía de fronteras afirma que tiene recursos para lidiar con 6.000 a la vez como mucho.

Información de El País

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