Encuentran cientos de delfines mutilados «por accidente»

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FRANCIA.-Colas rotas, aletas fracturadas, heridas profundas en la carne provocadas por las redes de pesca… Cada delfí­n tení­a uno o varios de estos problemas y todos han terminado de la misma manera: muertos “por accidente” en redes de pesca y apilados en una playa francesa. Son ví­ctimas colaterales de la pesca legal, pero cada vez su número es mayor.

El último descubrimiento lo ha hecho la ONG ‘Sea Shepherd France’ y ha tenido lugar en la playa de Les Sables d’Olonne, cerca de La Rochelle, en la costa atlántica del este de Francia. Aseguran que sólo entre diciembre de 2018 y marzo de 2019 han aparecido más de 700 cuerpos mutilados de delfines en las playas, pero creen que son sólo el 20 por ciento del total de estos mamí­feros que mueren accidentalmente ví­ctimas de las redes de pesca.

Según esta ONG, los pesqueros lanzan a los delfines por la borda con la esperanza de que se hundan y desaparezcan, antes de regresar a puerto con sus capturas, aunque una parte de ellos (creen que uno de cada cinco) llega hasta las playas.

Y el problema no es pequeño: denuncian que los barcos especializados en la pesca de lubinas con la técnica del arrastre matarí­an unos 10.000 delfines cada año sólo en Francia, una cifra que supera las capturas anuales de las Islas Feroe y Japón, ante las que la opinión pública siempre muestra su indignación.

Urge tomar medidas

En declaraciones a The Independent, un portavoz de Sea Shepherd asegura que “los delfines son una especie sensible que se reproducen lentamentecon pocas crí­as. Y cuando la disminución de su población queda visible, generalmente es demasiado tarde. Si queremos ver delfines en Francia en el futuro, es urgente tomar medidas inmediatas para protegerlos”.

La ONG denuncia que “el estado francés está haciendo oí­dos sordos a todas las advertencias de los cientí­ficos y los pescadores involucrados están aprovechando la ignorancia del público en general”. Por eso piden que se prohí­ba la pesca en los lugares en los que desova la lubina, además de la venta de pescados que aún no son adultos.

Los armadores franceses explican en su defensa que sus barcos disponen de un sistema que emite sonidos para alejar a los delfines, pero sólo en las naves monitorizadas en el mes de febrero descubrieron dos barcos que no tení­an ese sistema.

Con información con elconfidencial.com

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