¿Donde están las Despensas para los simpatizantes y militantes del Partido morena?
Lo que ocurre en Tamaulipas ya no es un simple ruido interno. Es una fractura que amenaza con convertirse en crisis política.
Y en el centro de esa tensión aparece, una y otra vez, el mismo nombre: Samuel Badillo Amaro.
El subsecretario de Bienestar no solo concentra poder operativo en los programas sociales, sino que —según múltiples señalamientos de militantes y actores territoriales— estaría operando una lógica que contradice de fondo los principios de Morena: el uso de la estructura social con tintes políticos y selectivos.
La inconformidad crece. Y crece rápido.
En municipios clave como Reynosa y Soto la Marina, las denuncias son reiteradas: desplazamiento de cuadros morenistas, cancelación de funciones a operadores de territorio y, en paralelo, incorporación de perfiles vinculados al Partido Verde.
No es casualidad. Es patrón.
El caso de Soto la Marina es particularmente grave. Ahí, bajo un gobierno municipal emanado del Partido Verde, se reporta el despido de decenas de gestores de programas del Bienestar. Personas que, además de quedar fuera de la estructura, habrían sido privadas de apoyos básicos.

Mientras tanto, la pregunta se multiplica entre la población:
¿Dónde están las despensas?
Testimonios locales apuntan a una presunta depuración política: todo lo que huela a Morena es desplazado, mientras los apoyos comienzan a fluir hacia quienes se identifican con el Verde.
Si esto se confirma, el mensaje es brutal: los programas sociales estarían siendo utilizados como herramienta de control político.
Y eso, en cualquier escenario, es inaceptable.
Pero el punto más delicado es otro: diversas voces aseguran que Samuel Badillo Amaro no solo conoce esta dinámica, sino que habría participado en su construcción o, al menos, en su tolerancia.
De ser así, no estamos ante un error administrativo. Estamos frente a una operación política con posibles implicaciones legales.
A esto se suman señalamientos persistentes sobre prácticas internas cuestionables, incluyendo presunto maltrato laboral y decisiones discrecionales en la estructura de Bienestar. Elementos que, aunque deben investigarse formalmente, refuerzan una percepción: el poder se está ejerciendo sin contrapesos.
Y cuando eso ocurre, el desgaste es inevitable.
Morena no solo enfrenta a la oposición. Hoy, enfrenta tensiones internas que pueden ser más peligrosas, porque nacen desde dentro del propio aparato.
La militancia está molesta. Se siente relegada. Se siente utilizada. Y ahora, también, sustituida.
Por eso la pregunta que ya circula con fuerza es directa y sin rodeos:
¿Hasta dónde llega la protección política de Samuel Badillo Amaro?
Porque alguien lo sostiene.
Y esa protección tiene un costo.
Un costo que podría pagarse en las urnas, en la estructura territorial… o en la credibilidad de un movimiento que prometió no repetir las prácticas del pasado.
Finalmente, la interrogante mayor:
¿Está enterado el gobernador de lo que está ocurriendo?
Porque si lo está y no actúa, el mensaje es claro.
Y si no lo está, entonces el control político tiene grietas profundas.
Lo que está en juego no es un cargo.
Es la cohesión de Morena en Tamaulipas.
Y hoy, esa cohesión… se está debilitando.
¿Qué opinas de este problema que estalló por la falta de despensas?
¿Por qué ya no se entregan a la militancia morenista?
El gobernador debe poner orden y encabezar una investigación a fondo sobre las miles de despensas que no están llegando a los pobladores.
✍️ Reportero | Bernardo De la Rosa Cast
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