Ciudad Victoria, Tam.– Mientras miles de tamaulipecos se levantan cada día para cumplir con largas jornadas laborales a cambio de un sueldo modesto, el diputado local del PAN, Ismael Cabeza de Vaca, justifica sus constantes inasistencias al Congreso del Estado con el argumento de que padece “vértigo y presión alta”.
El legislador panista reconoció que desde que tomó protesta como diputado ha enfrentado problemas de salud, pero también admitió que los medicamentos que le receta el médico “no le hacen efecto”, motivo por el cual se ausenta de sus responsabilidades legislativas.
Pese a esta situación, no ha dejado de cobrar su dieta mensual, que equivale al salario de al menos diez trabajadores administrativos del Gobierno del Estado. En entrevista, Cabeza de Vaca aseguró que ha enviado justificantes médicos, aunque –según él– no se los han validado. Aun así, el Congreso no le ha descontado ni un solo peso de su jugoso sueldo.
La justificación del diputado contrasta con la realidad de miles de ciudadanos que, aun enfermos, acuden a trabajar porque de ello depende el sustento de sus familias. La pregunta obligada es: ¿debe un legislador que no cumple con su labor seguir recibiendo recursos públicos?
Críticas no se han hecho esperar, pues mientras Ismael Cabeza de Vaca cobra como representante popular, sus ausencias dejan sin voz a los tamaulipecos que confiaron en él en las urnas.
















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