Mientras Tamaulipas  sufre, Glafiro hace poesí­as

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Mientras  Tamaulipas sigue ocupando los primeros lugares  en el medallero de la inseguridad nacional e internacional, con dos de las ciudades  más  peligrosas  del mundo, ¿en qué creen que emplea su tiempo legislativo, el actual lí­der del Congreso panista en nuestro estado? Pues  se dedica  a divagar y  a inventar  poesí­as  cursis, inspirado en su “musa secreta”.

En la deplorable situación en que vive nuestra entidad,  la población civil requiere  de respuestas  contundentes  y comprometidas con los temas torales que más agobian a los ciudadanos.

Pero  el Partido  Acción nacional  y su mayorí­a en el  Congreso local,  se dedica a la dolce vita y  a devorar el presupuesto, contando con la complicidad de los diputados locales del PRI. Lo anterior,  refleja  la decadencia  polí­tica, en la que ha caí­do el partido gobernante  y  sus principales figuras públicas.

Hasta nuestro  despacho editorial, ha llegado un video, donde el actual pastor azul  del Congreso tamaulipeco, parece solazarse  en su inspiración ramplona y  de galancete otoñal, (chavo ruco), dedicado a las mujeres:

“Hola, como están, hoy, este dí­a, hicimos un video que está basado en aquel poema inspirado en ustedes. Esperamos que les guste, porque nuestro corazón,  va en él”, anuncia Glafiro, vestido con traje azul, camisa  blanca y corbata amarilla mostaza.

“Han  pasado los años, el tiempo y el espacio, y no he podido encontrar todaví­a, la diferencia entre la belleza  de una flor y la belleza de una mujer. Es imposible distinguir el delicado aroma de una rosa, y el aroma natural de una mujer. La mujer  es la inspiración de un poeta, el amanecer y el atardecer, esa belleza, esa hermosura, solamente la comparo con el rostro enamorado de una mujer que se sabe amada”.

Y  he aquí­  otra parte más  de  las divagaciones  de una bancada panista, que al parecer carece del mayor compromiso, con la problemática  social que se vive a diario  en nuestro estado.

“Que hermosa  es la mujer, que camina con su amado, si bien es cierto, en una senda llena de rosas, también de espinas. Conoce lo malo y lo bueno; la alegrí­a y la tristeza conoce las lágrimas y la  risa, la noche y el dí­a, pero al final, ella la mujer, escribirá una hermosa y bella historia, al lado de su familia”.

“Que hermosa  es la mujer, porque es una rosa, porque es una flor, porque es una inspiración, porque es un poema, un atardecer. Tiene el poder del acero y la valentí­a del mejor   de los guerreros. Que hermosa  es la mujer. Hablar de una mujer, es hablar del amor, es hablar de la paz, es hablar de  la tranquilidad, de su razón de ser, de darle gracias a Dios, de darnos como compañera a una mujer, a quien entregarle el corazón”.

Al  final, el “vate  azul”, se despide con las siguientes  palabras, igual de ridí­culas  y simplonas, que  solo reflejan el pobre nivel cultural y la banalidad, en la cual yace empantanada, la actual  mayorí­a panista del  Congreso tamaulipeco.

“Espero que les  haya gustado, este intento de poema muy mí­o. ¿Mi musa?, un secreto. Mi inspiración, ustedes, la razón, mi Dios, Gracias”.

Al respecto, le podemos decir a Glafiro, que es muy comodino y fácil, aludir demagógicamente a  la figura de Dios, desde un trono de abundancia presupuestal, influencia y poder. La realidad  entre las miles y miles de familias tamaulipecas es otra  muy diferente con la galopante inseguridad, donde  las madres  de familia,  batallan  cada vez más para enviar a sus hijos a la escuela. Sus esposos  carecen de un empleo digno y bien pagado. Y  en la mayorí­a de las ocasiones, ni siquiera  eso tiene.

En nuestro  estado, el pequeño y el mediano comercio, casi han desaparecido, como consecuencia de  las condiciones  de zozobra social, en la que se vive. Producto de esta realidad lacerante, muy distante  de la edulcorada, bonachona  y pésima prosa  de Glafiro, padecemos la realidad  más  dura que se haya visto, en la historia  de la entidad.

De tal manera que, desde este espacio editorial, invitamos al buen Glafiro, para que se ponga a chambear, en lo  que le corresponde, que es el  de legislar, para que  las familias  de Tamaulipas, cuenten con el anhelado bienestar social que se les prometió, en la campaña a la gubernatura  del 2016. Un bienestar que hasta ahora,  ha sido postergado, en aras de casi tres años de opacidad y de corrupción.

Los ciudadanos reclaman respuestas concretas, y no  poesí­as dulzonas, impregnadas  de una  doble moral y  una mojigaterí­a, propia  de final de  los años  cincuenta, cuando Carlos Fuentes, escribió  â€œLas  Buenas Conciencias”.

Antes este  tipo de  actitudes por parte de la actual bancada  panista  del Congreso tamaulipeco, uno llega a la conclusión de que, por más que pretendan  dividir  a los morenistas, la mayorí­a de los ciudadanos,  ya decidió su voto  a favor  de  la llamada cuarta transformación.

Y no es que MORENA  sea la quinta  esencia, sino que, el hartazgo  y la desilusión entre  la población de Tamaulipas,  ha llegado a un punto, en que,  los votantes  coinciden  en una idea generalizada: Ya no más  PRIAN.

Sin mucho  protagonismo, MORENA  podrí­a  llevarse la  próxima mayorí­a del Congreso, en la elección del dos de junio  próximo.

Y es que, con poesí­as  como la del diputado Glafiro, el PAN en Tamaulipas, no necesita  de más  adversarios.

ENCABEZA MARIO Lí“PEZ, INTENSA CRUZADA DE TRABAJO, EN PLAYA BAGDAD, SIN DESCUIDAR EL  ENTORNO URBANO

Este  fin de semana, el alcalde  matamorense, Mario  López,  realizó un recorrido de supervisión   a lo largo del litoral turí­stico  de Playa Bagdad. Durante  esta jornada de intenso trabajo,  el jefe polí­tico  del municipio, exhortó a los integrantes de su gabinete, a poner énfasis en cada una de sus responsabilidades, para garantizar  la feliz estancia del turismo nacional y extranjero  que  visitará  las costas matamorenese, en esta Semana  Mayor.

Zonas  de estacionamiento, palapas, y diversas áreas recreativas,  nada quedó al margen del chequeo, entre ellas,  el remozamiento de las escaleras  de acceso al estacionamiento de la Playa.

Todo lo anterior, obviamente, sin descuidar  los programas  regulares de obras  y de servicios, en beneficio  de la ciudadaní­a.

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