PRI, los noventa y sin esperanza.

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Después de un largo perí­odo como partido dominante en México, el Revolucionario Institucional llega a sus 90 años como el tercero en la intención de voto en el paí­s y en entidades como Tamaulipas.

Que habrá festejo, claro que lo habrá, según anuncio de la dirigencia estatal que tienen a su cargo Yahleel Abdalá Carmona y José Bení­tez Rodrí­guez.

Un evento para reconocer a las personas que durante muchos años estuvieron al pie del cañón por años y quienes, jamás pensaron que llegarí­a al festejo 90 en condiciones de derrota y con posibilidades serias de mantenerse en esa lí­nea para las elecciones locales legislativas de este dos de junio.

Serán para renovar las 36 diputaciones del Congreso del Estado, en dónde el PRI es minorí­a y tuvo que ajustarse a ser oposición, frente a un panismo que ganó de calle las elecciones de hace casi tres años.

De acuerdo a datos de la historia, fue un dí­a cómo hay, pero de 1929, cuándo se buscó poner fin a la etapa del caudillismo que se dio luego del movimiento revolucionario del 1910 y cuyo objetivo era reunir a las fuerzas polí­ticas en un partido que les diera forma para intervenir en las elecciones que resultaron de la instauración de un régimen democrático.

El primer comité nacional del partido que duró en el poder nacional hasta el año dos mil, lo conformaron Plutarco Elí­as Calles como presidente, Luis L. León secretario y Manuel Pérez Treviño como tesorero.

Hace 19 años el PRI perdió la presidencia de la República, cuando se dio la primera transición polí­tica y su candidato Francisco Labastida Ochoa fue derrotado el panista Vicente Fox Quezada.

En Tamaulipas 16 años después aconteció lo mismo, es decir, el PAN le ganó al PRI con una gran diferencia de votos, porque la gente creyó en otro tipo de proyecto y, contra lo esperado, el candidato Baltazar Hinojosa Ochoa, fue derrotado en las elecciones de julio del 2016.

Muy poco es aquello que pueden ofrecer los dirigentes nacionales y estales del PRI para las elecciones que vienen, sin embargo, a pesar de que tienen en marcha una estrategia con la cual buscan mejorar su representación en los cargos de elección.

Según los datos de las empresas que se dedican a estudiar la percepción de los ciudadanos sobre los partidos polí­ticos, el mejor posicionado ahora, es el Partido Regeneración Nacional que anda con un 40 por ciento de posibilidades d que la gente vote por ellos, en tanto que el PAN tiene casi el 10 por ciento y el PRI, con sus 90 años de vida este dí­a, no llega a los mismos 10 puntos.

La dirigencia nacional del PRI, tiene en marcha una campaña con la que busca reposicionar al partido en la sociedad y en ella hacen ver que ese partido nunca se raja y que, quienes creen que están fuera de jugada, es porque no conocen la verdadera lucha que los del partido que lleva los colores nacionales dieron.

Abdalá Carmona anunció que los festejos por el aniversario de su partido, comenzarán a las dos de la tarde en la explanada del comité estatal y serán simultáneos en los 43 comités municipales de la entidad, mientras que el secretario general, Bení­tez Rodrí­guez, señaló que será un momento adecuado para destacar que su partido creo las grandes instituciones que tiene la nación y que le dan fortaleza.

También consideró que Tamaulipas tuvo buenos gobiernos emanados de su partido, que llevaron bienestar y mejor calidad de vida a los habitantes de todas las regiones, de ahí­ que se mantendrán en la lucha para recuperar en forma paulatina los espacios que se perdieron.

Desde luego, el PAN les lleva una gran delantera, respecto a las elecciones del próximo dos de junio, porque, instalado en el Gobierno de la entidad como se encuentra, trabaja a favor de los grupos sociales que, en su momento definirán si el alcance de las acciones es suficiente para mantener el control polí­tico del Congreso del Estado.

Obvio, la disputa ahora no está con el PRI, sino con el partido Regeneración Nacional, al que sirve uno de los reynosenses que fue panista, José Ramón Gómez Leal y que tiene apostado al os resultados de la elección presidencial del año pasado, el triunfo en la local legislativa del próximo dos de junio.

Respecto al PRI, hay quienes creen que debe de desaparecer con dignidad y dar paso a una nueva organización polí­tica que pueda identificarse con las generaciones de ahora, sin embargo, no se ve el momento en que eso pueda suceder, porque los grupos polí­ticos prefieren la continuidad, aunque se batalle para reposicionamiento social.

Es por ello que hay proyectos que cobran notoriedad en las últimas semanas, como el que trae un grupo de prií­stas a favor de Miguel Osorio Chong, el senador hidalguense que podrí­a convertirse en dirigente nacional, con la idea de mejorar el paso rumbo a la elección presidencial del 2024.

DE la misma forma, surge la intención del exsecretario de Salud y ex Rector de la UNAM, doctor Antonio Narro Robles, para impulsar a su partido a pesar de que le escenario sea adverso y é, la antí­tesis de la modernidad de esa organización que maneja ahora Claudia Ruiz Salinas, la hija del asesinado lí­der prií­sta José Francisco Ruiz Massieu, aquel que, junto con otro victimado polí­tico, Luis Donaldo Colosio Murrieta, dieron forma a una estrategia que buscaba poner a su partido frente a una realidad cruda que no le era favorable.

Quizá a ello se debió la debacle que tuvo este partido de 90 años en el año dos mil, porque las propuestas desgastadas y poco creí­bles del candidato presidencial Francisco Labastida Ochoa, se quedaron cortas ante aquellas que manejó el entonces Gobernador de Guanajuato, Vicente Fox Quesada.

Después de las elecciones del dos mil, el PRI volvió a perder en el 2006, cuando ganó Felipe Calderón Hinojosa del PAN y recuperó la presidencia de la República en el 2012, con la candidatura de Enrique Peña Nieto, pero, está en el hoyo, porque en las votaciones presidenciales del año pasado, ganó la nueva izquierda y el PRI quedó en tercer sitio con la candidatura de José Antonio Meade Kuribreña, dado que el PAN obtuvo la segunda mejor votación con Ricardo Anaya Cortés.

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