Navidad, Candelaria y Carnaval

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Este sábado dos de febrero, que fue Dí­a de la Candelaria, debió de ser más que comer tamales y atole, porque todaví­a las temperaturas en esta región hacen agradable su degustación.

Si hubiésemos querido que fuera más que tamales, tendrí­amos que hacer algunas consideraciones, como el hecho de que, el festejo sucede con exactitud 40 dí­as después de la Navidad, situación que supone la purificación de la Virgen Marí­a después del nacimiento de su hijo Jesús y llevó candelas a la Iglesia para que fueran purificadas.

Así­ era el festejo original que tení­a su valor en la salida de la Virgen a la calle y su presencia en la Iglesia para dar gracias a Dios por la llegada de Jesús a la tierra, por tanto, se quedó como costumbre acudir a misa para recordar el acontecimiento cada dos de febrero y recordar que el hijo de Dios trajo los a los corazones de la humanidad.

El punto es que, aquello relacionado a la religión se degrada año con año, de manera que, en este 2019, pocos consideran esa asociación, porque las fechas de esos 40 dí­as, las pasamos por la libre, es decir, de la cena de Navidad, llega la rosca de Reyes y después de ella los tamales porque a quienes compartieron el seis de enero, les tocó el niño Dios y por tanto, tienen que cooperarse entre todos los para la celebración del Dí­a de la Luz, nombrado así­, porque en la presentación del niño Jesús en el templo y la purificación de la Virgen, se hizo en presencia de la luz de muchas velas.

Ahora bien, porque este asunto de los tamales. Resulta que en la época del Virreinato comenzó a festejarse el inicio de la temporada de siembras, que, se celebraba con tamales como platillo principal y coincidí­a con el Dí­a de la Candelaria, así­ que, la costumbre llevó a que, en el Dí­a de la Luz, aparecieran los tamales como platillo obligado.

Además, vale decir que, se ha vuelto tradicional que el dos de febrero sea el último en el que, se piense comer con la misa intensidad que los últimos 40 dí­as, es decir, de Navidad al Dí­a de la Candelaria, perí­odo en el cual, las personas tienen la seguridad de que aumentaron varios kilogramos de peso, porque dieron rienda suelta la ingestión de los platillos caracterí­sticos de la época.

Traducido en buenos deseos personales, esto indica que, a partir del tres de febrero, que es un dí­a como hoy, al interior de las familias queda el compromiso de comeré menos y más saludable, para recuperar la figura que se tení­a hasta antes de las fiestas decembrinas, con la idea de que, en las Vacaciones de Semana Santa que implican acudir a las playas o visitar las albercas por la llegada de la primavera, la ropa usada para esos sitios les quede bien.

Como podemos darnos cuenta, esto de las temporadas del año y su relación con las comidas tí­picas, deja sus secuelas en la figura, por tanto, nada mejor que, tener en mente un cambio de hábito que beneficie a la salud y, a lo mejor hasta con apoyo profesional de especialistas en nutrición, preparadores fí­sicos y en casos extremos de psicólogos, para que ayuden a las personas a superar los traumas de pasarse la raya durante la celebración de las fiestas religiosas.

La candelaria en México, también es la fiesta que simboliza la unión del pueblo indí­gena con el pensamiento cristiano, fusiona los rituales religiosos y prehispánicos, algo que la hace única, original y de gran participación. En ningún otro paí­s se celebra como en México.

En el mundo indí­gena, el ciclo de la purificación y penitencia arranca con la fiesta de la Candelaria, continúa con el carnaval, la cuaresma y la Semana Santa, es decir en sentido contrario al calendario católico tradicional, que marca el inicio de dicho ciclo con el segundo. Como muchas tradiciones religiosas, se adaptó a la tradición gastronómica y otra de las variaciones a nivel nacional es la preparación de los tamales.

Los otros.

Francisco Chavira Martí­nez, el nuevoladerense y dueño de la Universidad del Norte de Tamaulipas que tiene escuelas en varios municipios de la entidad, tiene un gran despliegue de publicidad callejera y en medios electrónicos para captar alumnos en las carreras que ofrece, sin embargo, hay quienes consideran que detrás de cada espacio contratado subyace el interés de que los tamaulipecos lo vean todos los dí­as por aquello de volver a las andanzas como candidato.

Las probabilidades de que esto sea, son iguales para el cierto o falso, quien quite y, para la sucesión gubernamental tanto él como sus hermanas, la secretaria del Trabajo en Tamaulipas, Marí­a Estela Chavira y la exdiputada local Diana Elizabeth cuya última incursión partidista fue con Regeneración Nacional, podrí­an decir que están listos y que pasan cualquier prueba de ser reconocidos por los electores y, por tanto, considerarles como alternativas candidaturas.

Demasiado difí­cil debe ser para el nuevo responsable del organismo de cuenca de CONAGUA en Tamaulipas, Gustavo Hinojosa Cuéllar, prescindir de los servicios de muchos de sus compañeros, porque desde la Dirección Nacional, llegó el recorte de personal, en el cual se incluye a personas que tienen más de 20 años de servicio y con una liquidación ridí­cula, que va desde los 25 a los casi 40 mil pesos.

En casi la mitad de las entidades del paí­s, hay malestar contra la Dirección General de CONAGUA, en la que designaron como titular a Blanca Elena Jiménez Cisneros, por el despido masivo de personal, situación que ha creado un gran movimiento a favor del respeto a los derechos laborales y los derechos humanos.

Tanto en medios de comunicación como en redes sociales, puede observarse la solidaridad de los ciudadanos y de funcionarios de otras dependencias a la situación de los trabajadores de CONAGUA, que se parece mucho a la que vivieron empleados del SAT de La Secretaria de Hacienda y Crédito Público, de la ex SEDESOL y de muchas instituciones más.

Al parecer es en la Secretaria de Salud, donde las cosas podrí­an ser diferentes ya que, el presidente de la República Andrés López Obrador, habló de establecer un plan con el lí­der del Sindicato de Salud, Marco Antonio Garcí­a Ayala, por regiones, hasta llegar a la regularización de más de 80 mil trabajadores que podrán contar con base y de esa forma fortalecer el sector que se encarga de cuidar la salud de los mexicanos, conforme a lo establecido en la Constitución Polí­tica de los Estados Unidos Mexicanos.

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