La cercanía y el gran contacto con la gente logrado por el doctor Rodolfo Torre Cantú desde su incursión en la política fue, sin duda, su gran pecado. Había logrado emprender un vuelo de tal manera que solo la muerte podría detenerlo y, por desgracia, eso sucedió hace 16 años.
Un hombre carismático, afable, con una gran capacidad para escuchar, analizar y tomar decisiones acertadas lo convirtió en uno de los mejores candidatos a la gubernatura del estado, a la cual estuvo a punto de llegar porque, tras ganar la elección el primer domingo de ese 2010, unas semanas después lo hubiesen colocado en la oficina principal del Palacio de Gobierno.
Como en el caso del también asesinado candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta, las balas de sus detractores segaron su vida y, al mismo tiempo, quitaron la posibilidad al pueblo de Tamaulipas de contar con un gobernador, en aquella época, perfectamente identificado con los ideales ciudadanos y, algo todavía mejor, que estaría con ellos un hombre que sabría usar el poder en beneficio de las y los tamaulipecos y de la entidad misma.
Dos sexenios y casi cuatro años han pasado desde aquella emboscada, sin que todavía los responsables, en la que también asesinaron al diputado Enrique Blackmore Smer, respondan por la atrocidad cometida. Aunque pasarán 16 años más, las cosas seguirán igual, dado que en el 2010 la determinación del pueblo de tener un gobernador surgido de entre ellos mismos incomodaba a grupos delincuenciales.
Vivieron para contarlo algunos colaboradores del doctor Torre Cantú, quienes, con el paso de los años, lograron superar el efecto psicológico de esa tragedia y, por respeto, nadie ha solicitado alguna versión respecto a los hechos. Quizá por la idea de que, al menos en el sexenio para el que iba a ser electo el candidato priista, se esperaba de las investigaciones algún resultado positivo; sin embargo, no ocurrió así.
Escuchar y resolver de manera práctica, inmediata, sin rodeos y con la determinación de dar su esfuerzo y más: así es recordado por la sociedad tamaulipeca el hombre que, tras desempeñarse como médico del extinto BANRURAL, directivo en el DIF municipal de Victoria, presidente del comité priista, diputado local, secretario de Salud de la entidad y diputado federal, casi fue gobernador.
Una estatua en su honor, ubicada en la sede estatal del PRI, ha sido el punto de encuentro de muchas personas para recordar al galeno egresado de la Facultad de Medicina de Matamoros. Algunos inmuebles icónicos de la capital de Tamaulipas también llevan su nombre, como el Campus de la Salud de la Universidad La Salle Victoria y el Polyforum del Parque Bicentenario, en el suroriente de la ciudad.
Por cierto, a nadie le sonó extraño que los pasos por la política del doctor Torre pudieran ser seguidos por Rodolfo Torre de la Garza, su hijo. De ahí que la candidatura a un cargo de elección popular que pudiera buscar en el proceso 2026-2027 contaría, en automático, con el apoyo de los ciudadanos locales y de la entidad.
De los cincuenta para acá, Tamaulipas hubiese tenido cuatro gobernadores médicos: Norberto Treviño Zapata, Emilio Martínez Manautou, Rodolfo Torre Cantú y Américo Villarreal Anaya.
Los otros
Ya comenzaron a publicarse los resultados de los exámenes de admisión que fueron aplicados en todas las unidades académicas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Se estima que más de cinco mil aspirantes acudieron la semana pasada a plasmar sus conocimientos, a partir de los cuales se definirán los listados de quienes aprobaron, bajo los criterios establecidos en la normatividad.
La Dirección de Servicios Escolares hizo ver que el examen CENEVAL fue supervisado por personal de ese consejo, la Comisión Estatal de Derechos Humanos y la Defensoría de los Derechos Universitarios, para dar fe y transparencia al proceso mediante el cual ingresan estudiantes a los 89 programas de educación media superior, superior y posgrado, en un escenario en el cual la UAT cuenta por semestre con una matrícula superior a los 42 mil alumnas y alumnos.
El rector de la universidad pública del estado, el médico Dámaso Anaya Alvarado, estuvo pendiente de la evolución del proceso, que solo en la Unidad Académica de Mante reunió a más de 500 aspirantes a ingresar a las carreras que se imparten en ese campus del sur de Tamaulipas, en tanto que más de un millar acudieron al Campus Sur, con sede en Tampico.
Por estas semanas, en todas las unidades académicas se llevan a cabo los cursos de verano, cuya fecha de culminación será a mediados de julio y tienen como fin que los estudiantes puedan llevar materias por adelantado para aligerar la carga durante los semestres normales o bien son la alternativa para la nivelación académica en aquellos casos en los cuales se llevaron materias a repetición.
En asuntos de política, todo hace indicar que la secretaria de Economía del Gobierno de la entidad, Ninfa Cantú Deándar, sí quiere competir por la postulación de candidata a la presidencia municipal de Nuevo Laredo, algo que truncaría la desesperada aspiración que tiene el diputado Sergio Ojeda Castillo, actual presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, cargo en el cual ha dado lo mejor de sí para que sus paisanos lo vean y los que toman decisiones también, porque considera que merece ser alcalde de allá.
















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