“De pobre, tenía que trabajar pa’ comer, y ahora dejo de comer pa’ trabajar”    

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Ahora que murió Vicente Fernández, de mis tiempos de la prepa recuerdo haber leído y guardado una Revista de revistas de Excelsior donde él en entrevista donde dijo una frase que se me quedó grabada: “Prefiero ser un cantante con suerte que un ídolo muerto”.

Por suerte ayer encontré la revista. Es de julio de 1976, hace 45 años. Chente tenia 35 años. Para entonces ya hacía películas, y acababa de regresar de gira por España. Ya era popular. Le pregunta Isabel Quiñones:

–¿Qué piensa sobre los cantantes charros?

–Yo pienso que el día que me muera nadie va a ocupar mi lugar. Es un halago, pero ni Javier Solís ocupó el lugar de Pedro, ni yo estoy ocupando el lugar de Javier.

— ¿Usted cree que ya es un ídolo del pueblo mexicano?

–El único ídolo popular de México ha sido Pedro Infante. En canto a mí, aunque veces me anuncian así, yo prefiero ser un cantante con suerte que un ídolo muerto

   Y agregó: “En México pasa una cosa con los charros cantantes, el delito es volverse viejos. En cambio si se muere ¡zas! La gente los convierte en ídolos. Se hace un mito de los que se mueren.

–¿Qué lo impulsó a ser cantante?

–Fue la necesidad, fueron mis hijos (Vicente, Alejandro y Gerardo). Estaba yo muy pobre, había muerto mi madre y parecía que todas las puertas se me cerraban para cantar. Yo no quería que mis hijos sufrieran lo que yo había sufrido. Dios me ayudó y aquí estoy.

Cuenta que en su pueblo Huentitán, Jalisco (17-Feb-1940) fue ordeñador, lavaplatos, anduvo después por Tijuana, en el hipódromo, de feria en feria, “con el pico y la pala, también di grasa, fui bolero”. En su carrera cinematográfica ha sido de todo: charro, taxista, taquero y otros.

–¿Está contento con su vida”, pregunta la reportera Quiñones. Y responde: “Mire lo que es la vida: cuando no tenia para comer tenía que trabajar mucho para ello, y ahora para cantar y filmar… ¡tengo que hacer dieta y dejar de comer!

“La felicidad es relativa. Yo soy feliz cuando veo que mi familia lo es. Creo, a fin de cuentas, que eso es lo que vale”.

En el Libro “El Tigre”, Claudia Fernández/Andrew Paxman, Editorial Grijalbo, página 28 se cuenta que Emilio Azcárraga, dueño de Televisa, lo llamó para hacer una telenovela: Vicente le respondió : “Mira Emilio, en todas las películas que he actuado, he sido socio. Sí me interesa la telenovela, pero al 50%”. Azcárraga respondió: “¡No Chente, Televisa no tiene socios!”. El cantante reviró: “Chente tampoco tiene patrones”. Y la tvnovela no se hizo.  Vicente Fernández. En paz descanse. NOS VEMOS.

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