Leal Doria merece la diputación

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Ya los partidos polí­ticos registraron a sus candidatos a diputado local, por la ví­a mayoritaria y la plurinominal. Y el órgano electoral tiene hasta el dí­a 10 para definir si son correctas o se rechazan; en tanto que, a los interesados al interior del partido, se les concedió 4 dí­as para hacer los reclamos pertinentes ante las autoridades correspondientes. Y lo que son las cosas, solo en MORENA, se dieron caros de reclamos y, muy mí­nimos, en el PRI.

En MORENA le reclaman a Antonio Leal Doria que de pronto abandone la candidatura de mayorí­a y aparezca en la lista plurinominal; en tanto que en el PRI el reclamo, leve, es que Yahleel Abdala también aparezca en apuntada para una diputación de representación proporcional. En la práctica, tanto el como ella, se entiende que por el trabajo que realizan merecen tal prerrogativa o prebenda. Todo hace indicar que no hay reversa.

EGOISMO O MERITOS PARTIDISTAS.

La cuestión es muy simple: ¿debe un lí­der partidista ser beneficiario con una candidatura plurinominal? Una visión es considerar que concederse esa posición es absolutamente un egoí­smo partidista en virtud de que, por la posición, tiene ventajas sobre otros. En el caso de Antonio Leal Doria, nadie le discutió que fuera el candidato de mayorí­a; el problema aparece cuando brinca  la lista plurinominal y, el reclamo, es que ni siquiera se habí­a anotado para esa modalidad.

Un lí­der partidista, sea del partido que sea, de manera cotidiana realiza un trabajo que tiene, a la postre, la oportunidad de obtener el poder polí­tico. Así­, visto de esta manera, es normal que un lí­der partidista pueda –ví­a ese partido-, ser candidato a un puesto de elección polí­tica: la merece por sus méritos y el trabajo. En este caso, quizá el problema de Antonio Leal Doria fue no haber buscado de manera clara una posición plurinominal.

LA VISIí“N PRIISTA.

Todos los partidos polí­ticos buscaron registrar a sus candidatos plurinominales al cuarto para las doce, es decir, casi al momento de que concluí­a el plazo para hacerlo. Y es que, por ejemplo, con anticipación se habí­a filtrado una lista del PRI y, luego luego, la lideresa Yahleel Abdala la desmintió, porque ella aparecí­a en primer lugar. Al final, los hechos confirmaron que la filtración era correcta.

Ante las crí­ticas salió a dar la cara Rafael González Benavides, uno de los pocos diputados que le quedan al PRI en Tamaulipas. Advierte que Yahleel por su calidad de lí­der partidistas merece ser candidata. Y es que, recuérdese, fue exactamente lo mismo que sucedió con Rafael: de ser el lí­der partidista, de haber orquestado el trabajo partidista, de ahí­ brinco a la Cámara como diputado plurinominal: será, pues, el mismo caso de Yahleel Abdala.

NO PEDI LA CANDIDATURA.

No hay explicaciones del cambio de candidaturas. Se entiende que el movimiento de Antonio Leal Doria, para él, es muy positivo: no tiene que hacer campaña y, como quien dice, ya tiene segura la diputación y, sin querer queriendo, puede convertirse en el lí­der de la fracción parlamentaria y, si ganan la mayorí­a, hasta en el lí­der congresal. Tiene, pues, una atractiva expectativa de poder polí­tico. Hay, sin embargo, una duda: ¿Por qué en la candidatura de mayorí­a no lo sustituye un hombre?

Pudo ser que los cambios se originaran por la equidad de género. El problema, de ahí­ los reclamos de unos, cuentan que hasta del lí­der del partido Enrique Torres Mendoza se enojó y es que él, el lí­der estatal, no es ni suplente. Causo escozor que en lugar de Leal Doria se registrara a Nora de los Reyes y a Lupita Perea; cuyos pecados todo mundo los conoce: la primera fue, en una elección local anterior candidata del PRI a la alcaldí­a de Casas; en tanto que la segunda, también por el PRI, fue candidata suplente.

Nora da explicaciones: ella no pidió la candidatura, se la ofreció el CEN de MORENA y, se entiende, lo mismo debió suceder con Guadalupe Perea; por eso, Nora pide a sus amigos que no reclamen, no hagan acusaciones, porque eso es hacerle el juego a los enemigos de MORENA. Y lo importante, se entiende, es que MORENA este unido, fortalecido ante la proximidad de la elección constitucional.

ESCENARIO DE LAS REDES SOCIALES.

¿Qué se necesita para ganar la elección? El escenario es que, por ser una elección intermedia, la participación electoral disminuye: y en ese escenario, la coyuntura es que gana el partido que tiene más recursos y mejor y mayor capacidad de movilización. Así­, luego entonces, debe ganar el PAN. Sin embargo, en los ejercicios de votar y opinar en las redes sociales, se observa que el coraje, el enojo o desencanto sobre el gobierno actual, puede convertirse en votos para MORENA, sea quien sea, pues, el o la candidata.

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