Disonancia congnitiva gubernamental.

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Tengo más de 30 años escribiendo y, si la memoria no me falla, no se ha dado el caso del algún servidor público, sea gobernador o alcalde, o alguien de nivel superior, que acepte que ha cometido un error. Siempre buscan, a como de lugar, justificar o negar la existencia de algo que, vaya pues, medio mundo ve o vive. Tal es el caso de Carlos Garcí­a González, titular de la Secretaria de Desarrollo Económico.

Sucede que Carlos, ante lo que ha sucedido en Matamoros –que se ha extendido a otros lugares-, no tiene empacho en afirmar que no hay crisis laboral. Y eso que, una y otra empresa, han tenido que aceptar las nuevas reglas del juego, otras aún resisten, pero también hay que contar que más de una ha tomado sus medidas preventivas… como cancelar inversiones o reducir sus lí­neas de producción.

MENTIRA PIADOSA.

León Festinger, psicólogo, es quien desarrollo la teorí­a de la disonancia cognitiva. Explica que, en algunos casos, las personas tienen en conocimiento de algo, conocen el contexto o el hecho en particular, sin embargo conscientes de eso, dicen otra cosa: niegan una realidad que, para otros, es tan tangible, que se nota hasta ridí­culo negarlo. Y eso es, de hecho, en prácticamente todas las acciones y escenarios gubernamentales.

Hagan de cuenta es la siguiente escena. Dos amigos, o amigos pues, se encuentran en la calle. Se detienen, se saludan e intercambian y uno comenta que ha estado un poco enfermo, que estuvo hospitalizado, pero que gracias a Dios, ya está bien. “Pero si te ves muy bien, ni parece que hayas estado enfermo”, pero luego, ya cuando se despiden, para sus adentros piensa: ¡Que cara tiene!, se nota que estuvo a punto de irse al panteón.

SE HAN PERDIDO 100 EMPLEOS.

Carlos Garcí­a no vacila en hacer puntualizaciones. No hay crisis laboral, haciendo notar que solo se han perdido 100 empleos y que para este año la meta es crear más de 36 mil empleos formales. Se nota, a leguas, que a como dé lugar quiere hacer notar que no pasa nada en Matamoros; que las huelgas no han tenido el impacto negativo que se difunde. No ve, pues la realidad… habrá que preguntarle sobre su fuente informativa para eso de los 100 empleos perdidos.

Muy diferente es, por ejemplo, la visión de la actual diputada local Mónica González Garcí­a. Es priista, eso pudiera cegar su visión, con tal de echarlo tierra al actual gobierno, pero es una experta en el tema, puesto que ocupo también la misma Secretaria y llego a ocupar un puesto directivo empresarial. Para ella, la crisis está presente, en la medida de que algunas empresas ya cancelaron inversiones y otras redujeron sus lí­neas de producción.

ECHAR CULPAS.

La realidad es palpable: los obreros, hoy en dí­a y en casi todo México, viven una situación increí­ble: reciben salarios de hambre por culpa de una polí­tica laboral de garantizar, vaya pues, a los inversionistas –principalmente extranjeros-, mano de obra barata. Y eso sucede, principalmente, en la frontera y ahí­ en donde se han construido parques industriales con ánimo de generar más y más empleos.

Así­, con bajos sueldos y una explotación sindical, los obreros son caldo de cultivo para generar conflictos. Solo se necesita que alguien prenda la mecha. Y en este caso, aunque quien dio la cara fue Susana Prieto, para el gobernador Francisco Javier Cabeza de Vaca, el responsable de todo el desaguisado es Napoleón Gómez, el senador y heredero del sindicato de mineros, que ya anda haciendo una nueva organización sindical.

DESEMPLEADOS: EJERCITO DE RESERVA.

Los empresarios están acostumbrados, con la complicidad del gobierno, a dar salarios bajos, esa es la función del salario mí­nimo que establece el gobierno federal. Y lo hacen porque si hay obreros que no estén de acuerdo con su salario, siempre hay otros que –ante la pobreza-, están dispuestos a aceptar ese salario o incluso menos, con tal de llevar algo a la casa. Es el cí­rculo del salario-empleo-desempleo. Y en estos contextos, el gobierno, sus funcionarios, nunca aceptan errores, fallas o deficiencias, aunque sea tan evidente todo.

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