Los líderes priistas fueron acostumbrados a operar con dinero. Así fue como, en otros tiempos, ganaron elecciones y hasta carro completo. No se acostumbraron a luchar, a pelear, solo a dominar, a imponer con los recursos del poder. Así, cuando no los tienen, tan simples que sentirse desposeídos, sin nada. Tuvieron identidad, si, con el poder, por eso, cuando ya no lo tienen, lo buscan en otros lados… traicionan, dirá Guajardo Maldonado.

¿Está el PRI aniquilado? La respuesta, en la práctica, esta todos los días en las mentes de los priistas. Al menos en los de Tamaulipas: solos, sin apoyo o atención del centro, sienten que a partir de septiembre le estarán echando una paleta más de tierra a su tumba. Y todo, si, todo, porque están sin dirigente, lo piden a gritos y el CEN da la impresión que no los escucha. Están los priistas a solo días de saber si continuara su penitencia con Sergio Guajardo Maldonado.

“Creatividad y coraje” exclama el delegado del CEN Erubiel Lorenzo Alonso cuando se le interroga sobre quien, según él, debe ser el próximo líder partidista. Da un retrato hablado como si, los priistas tamaulipecos, no tuvieran conciencia de lo que les hace falta: un líder que sea líder, no un remedo de líder, que hace todo lo posible por llevar agua a su molino, sin importarle el partido.

SUMISIÓN PARTIDISTA.

De pronto, ante las quejas de los priistas, no puede uno más que recordar la expresión de: “nunca aprendieron”. Y eso es lo que mantiene a los priistas inmóviles: nunca aprendieron a ser partido, a tener líderes. El PRI, años y años, elección tras elección, fungió como una mera caja de resonancia del poder público estatal. Por algo, en el lenguaje partidista, se etiquetaba al gobernador el mote de “primer priista”. Era el que ordenaba, decidía nombramientos como candidaturas, hasta de síndicos y regidores.

El PRI nació del poder y solo funciono, eso sí, gracias al poder; poder que le inyectaba hasta la dirección, los lineamientos para el trabajo. Por eso, el Presidente de la Republica acudía a sus asambleas nacionales y en su discurso dejaba, en sus líneas, las instrucciones de que había que hacer, incluso, hasta como se tenía que hacer. La mejor prueba es que EPN eligió candidato presidencial, le impuso colaboradores y hasta se puede decir, que la estrategia… y perdieron.

NO SABEN PELEAR.

En el dibujo que el delegado partidista hace del próximo líder se observa otros requisitos: que manifieste oposición y no sumisión. Y es que, en el caso concreto de Sergio Guajardo Maldonado, fue notorio que buena parte de sus decisiones y acciones partidistas fueron más para favorecer a la oposición y no consolidar su posición como líder partidista. Efectivamente, como el mismo Sergio lo dice: el partido está endeudado y ha sufrido, en masa, la traición, pues a lo largo y ancho de la entidad se pasaron tanto al PAN como a MORENA.

Los líderes priistas fueron acostumbrados a operar con dinero. Así fue como, en otros tiempos, ganaron elecciones y hasta carro completo. No se acostumbraron a luchar, a pelear, solo a dominar, a imponer con los recursos del poder. Así, cuando no los tienen, tan simples que sentirse desposeídos, sin nada. Tuvieron identidad, si, con el poder, por eso, cuando ya no lo tienen, lo buscan en otros lados… traicionan, dirá Guajardo Maldonado.

EL VALIENTE.

Alejandro Etienne fue uno de los primeros en levantar la mano. Otros dicen que también Yahleel Abdala Carmona y hasta Enrique Cárdenas; pero lo cierto, sin la menor duda, es que Cesar García se está moviendo, que va de un lugar a otro, la frontera, el sur, el centro, recorre y hace tanteos. Quiere ser el próximo líder que, ya sabemos hasta la saciedad, lo va a nombrar el CEN y tiene que hacerlo antes de que inicie el próximo proceso electoral… y el IETAM amenaza con que sea el 3 de septiembre, es decir, el próximo lunes.

Según el retrato que hizo el delegado, el próximo líder tiene que ser creativo y tener coraje, tiene que saber ser oposición y no sumiso. De los mencionados, al menos por la percepción que se tiene, la imagen que han brindado, solo Enrique Cárdenas y Yahleel Abdala cumplen con los requisitos. Los otros están acostumbrados a obedecer… incluso Cesar García no tiene, en su currículo, elementos que indiquen creatividad y coraje. Ha sido burócrata con poder y, se entiende, ahora dinero.

PROTAGONISTAS.

JULIO CESAR MARTINEZ INFANTE. Tiene militancia en el PRD, ha sido su dirigente a nivel estatal, y cada vez que tiene oportunidad alza la voz para hacer sentir su inconformidad hacia quienes gobiernan su partido. Hoy alza la voz para pedir que el INE organice las elecciones internas, para que haya líderes y dirigentes en la entidad, afirma, para que haya “voces que puedan señalar lo que no está bien hecho”. Y es que, en la práctica, no hay oposición en Tamaulipas: el PRD, como el PRI, en el escenario político estatal no tienen presencia.