Los tres poderes

Efectivamente era un hombre poderoso. En plan irónico, cuentan que, al preguntar la hora, todos sus subalternos exclamaban: la que Usted diga, Señor Presidente. Cosió Villegas disecciono al sistema político mexicano en la década de los setenta. Describió y explico porque el Presidente era poderoso: Ser el Primer Priista le daba el mando del PRI, designaba a candidatos de senadores, diputados federales y hasta a los gobernadores. Nada se movía, si no daba la orden.

Hace días una de mis amigas de Facebook, que fue mi alumna en la universidad, preguntaba el significado de adjudicarle a alguien el mote de dinosaurio. Le expliqué el que yo aprendí el conocer la vida política desde el siglo pasado, de cuando México era gobernado por un hombre que, se asumía por un Presidente todo poderoso, a cuyo gobierno Daniel Cosió Villegas calificaba como una monarquía sexenal hereditaria.

 

Efectivamente era un hombre poderoso. En plan irónico, cuentan que, al preguntar la hora, todos sus subalternos exclamaban: la que Usted diga, Señor Presidente. Cosió Villegas disecciono al sistema político mexicano en la década de los setenta. Describió y explico porque el Presidente era poderoso: Ser el Primer Priista le daba el mando del PRI, designaba a candidatos de senadores, diputados federales y hasta a los gobernadores. Nada se movía, si no daba la orden.

 

DICTADURA PERFECTA.

Ese gobierno sexenal, calificado por Daniel Cosió Villegas como una monarquía sexenal hereditaria, porque ponía a su sucesor, fue señalado por Mario Vargas Llosa como una dictadura perfecta: El Ejecutivo, el Presidente, tenía una obediencia ciega del Poder Legislativo, los senadores y diputados, decían que era una colaboración institucional; en tanto que, el Poder Judicial, sucedía igual: los proponía el Presidente (como aun sucede) y lo designaban los Senadores (que debían su cargo al Presidente).

 

Con la alternancia, con la llegada de Vicente Fox a la Presidencia, no pudo hacer mucho: pretendió gobernar igual, pero no tenía el control del legislativo; igual sucedió con Felipe Calderón. Y es que, para estas fechas, la oposición ya ganaba espacios. Enrique Peña Nieto logro establecer un Acuerdo por México, así logro la reforma constitucional en materia energética; pero hoy se sabe por Emilio Lozoya, que a los legisladores panistas los soborno, los compro. Y a AMLO, por lo que se ve, no le alcanzo el tiempo ni la mayoría constitucional.

 

AMLO ES UN DINOSAURIO.

Ateniéndolos a la connotación de la expresión “dinosaurio” en la política, tenemos que decir que AMLO es uno de ellos: recuerden que fue priista, trabajo con priistas, no pudo ser gobernador de su Estado, fue jefe de la CdMx y fue candidato presidencial en tres ocasiones: es un dinosaurio de la política mexicana, se formó y forjo en el régimen autoritario (o dictatorial) de los priistas, donde la premisa era la sumisión de todos, incluidos los otros dos poderes, pese a que la teoría y la Constitución Política establecen que deben estar separados.

 

La visión de cómo se debe ejercer el poder de AMLO es la de un solo hombre: así fue hace siglos después de la independencia. Antonio López de Santana fue Presidente varias veces; luego, recuérdese, Benito Juárez se reeligió y no se diga lo que sucedió a principios del siglo pasado, con Porfirio Díaz: que se reeligió una y otra vez, prohijando el movimiento revolucionario de 1910. Vendría después el Maximato de Plutarco Elías Calles, que ponía y mandaba a los Presidentes, hasta que nació el PRI: que institucionalizo la trasmisión del poder y el partido gobernó 70 años en el país.

 

SUPLICAR UN ACUERDO.

El talante, digamos dictatorial, del presente gobierno se puede identificar en la orden, o consejo, que Adán Augusto López, el Secretario de Gobernación da a los diputados de MORENA, ante la inminente designación de 4 nuevos consejeros del INE: “no vamos a suplicar la construcción de una artificial mayoría constitucional” y les recomendó que los elijan vía tómbola, para así no buscar acuerdos con el resto de las fuerzas políticas que integran la cámara de diputados.

 

La tómbola, efectivamente, es el último recurso para nombrarlos: el método se debe usar cuando no se lograr acuerdos parlamentarios. Y es que, como bien lo dice recuerda Adán Augusto, un acuerdo implica negociar, ponerse de acuerdo, donde unos y otros ceden… Dice que, así, sería un reparto del botín… quieren todo para ellos, precisamente para que haya consejeros subordinados a MORENA, que les deban el favor, solo a ellos.

 

AMLO Y LA POLITICA.

Hay dos visiones de la práctica política: una, la que explico Carlos Marx, que es una relación de fuerza, en donde se impone el más fuerte y es, sin la menor duda, la que prefiere AMLO, esta visto en los 4 años de gobierno que, para ellos, no es posible el dialogo ni la negociación; y la otra visión, es que la política mediante el dialogo se construye consensos y acuerdos, o como bien dice Adán Augusto, se reparten el botín, esta última ni por error la practican, puesto que los adversarios son conservadores y hay que destruirlos.

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