Escándalo pandémico

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Como si no tuviéramos con las inconsistencias de la expresión presidencial en el tema de la pandemia del COVID-19, cuando incluso en plena Lagañera contestó a una periodista que no usaría cubre boca porque ya superó la enfermedad… además de los comentarios -dejo a usted el calificativo- sobre el ‘agandaye’ de otros mandatarios al haberse vacunado, mientras él todavía no.

Desconozco de cuestiones diplomáticas, pero en normas sociales me parece de muy mal gusto, no es ‘sano’, cuando una persona se refiera a otras denotando preferencias por el cargo que ocupan, como en el caso del mismo recién investido de tierras gringas, Joe Biden que públicamente ya se vacunó contra el COVID-19.

En un libro cuyo título no recuerdo, el autor narra que el Estado Mayor Presidencial (EMP) en Los Pinos, exigió al presidente José López Portillo (1976-1982) el despido inmediato de su chofer personal porque en la Ceremonia del 15 de mayo, Día del Maestro, en el Palacio de Bellas Artes, al inocente manejador del auto presidencial, se le ocurrió ir a almorzar a Garibaldi y cerrar el auto presidencial, solo que cuando regresó la ceremonia había concluido y el presidente ya se había ido.

El Ejecutivo federal escuchó hasta con gracia la anécdota del chofer, pero los militares del EMP, exigió el despido inmediato porque “a José López Portillo podrá dejarlo plantado, pero no al presidente de México.”

Luego entonces el presidente no es cualquier ciudadano, no va al último… es el representante de una nación, es la autoridad. Por lo que resulta hasta insultante que nuestro presidente ‘desconozca’ los protocolos esenciales del cargo que ocupa.

También escándalo pandémico, como el título de hoy, es que se publica en redes sociales y los periódicos del estado de Tamaulipas, por el pleito sin cubre bocas que se dio en un antro ubicado en el 16 Conrado Castillo en la capital cueruda, Cd. Victoria.

El pequeño gran detalle es que no es un ‘romperse las medias’ cualquiera, porque tampoco es un lugar cualquiera, se trata del Hangar Bar and Grill, un negocio no esencial, pero infiero con muchas ínfulas en el gobierno local.

El tema adquiere relevancia no porque se adjudica su propiedad a un legislador panista que insiste en ser Alcalde de Victoria, aunque lo han entretenido con varios cargos, incluso en la elección que viene está postulado con la reelección legislativa local.

El Hangar Bar and Grill es señalado por autoridades del comercio organizado en cámaras, como privilegiado pues se argumenta incumple con los protocolos de salud establecidos por las autoridades sanitarias del estado.

La Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (CANIRAC), en voz de su presidente, Jorge Bello, señaló “sea quien sea el propietario, la autoridad tiene que poner el ejemplo y aplicar mano dura en ese tipo de situaciones”.

La postura de los comerciantes organizados pone de manifiesto la solidaridad con las autoridades de salud y exigen que no puede haber ningún tipo de distinciones o privilegios, y actuar con rigor a las normas existentes “…y con quien hacerse de la vista gorda”.

El Bar en cuestión no es propiamente la venta de alimentos, no es un restaurante, “…tengo entendido que está en otra categoría que no tengo conocimiento y no está afiliado a la cámara… creo que si rompe con todas las reglas y los protocolos de los cuales hemos estado siendo participes todos los restaurantes y a las cámaras, toca darles un jalón de orejas cuando se requiere, hablar con ellos y pedir que se sumen a los protocolos”, declaró el titular de la Vicepresidencia de Seguridad Pública de la Federación de Cámaras de Comercio en Tamaulipas (FECANACO)

En plena contingencia sanitaria, aderezada con crema de elección popular, el entremés del Hangar Bar and Grill, provoca una fuerte indigestión a los pitufos del edificio del 22 Felipe Berriozabal, pues el nombre de uno de los fuertes que busca la reelección, puede restarle votos, todo por el escándalo de coscorrones, arañazos, rasguños y cachetadas que dieron a unos ‘insolentes parroquianos’.

‘Son sinvergüenzadas’, opinó muy molesto el político y empresario Gustavo Cárdenas Gutiérrez, que además se refirió a la violación a ley y acusó al candidato del PAN a la diputación local por el XV Electoral, al utilizar el poder público para operar con toda impunidad en un negocio de su propiedad que este fin de semana fue el escenario de un escándalo y riña en horas de la madrugada.

¡“O todos coludos o todos rabones”!

Pidiera ser la consigna de los comerciantes organizados de Tamaulipas, sobre todo que se escuchan voces de empresarios de todos tamaños, cuando saben del escándalo de Hangar Bar and Grill.

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