Olga Sánchez Cordero, cuestionada   

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La periodista Lydia Cacho lo platica: “Para mí era casi de madrugada cuando me llamó el fiscal (Alejandro Gertz) para decirme que estaban haciendo la detención en ese momento, que acababan de tirar la puerta en la casa donde se ocultaba Mario Marín, en una zona muy aislada de Acapulco y que estaba verdaderamente escondido, en condiciones precarias”.

Y añade: “Sólo sonreí, me pareció que ya era momento, llevamos poco más de 14 años dando esta batalla. Es su trabajo, les toca hacerlo, les toca a las autoridades, algunas lo han hecho, sigue la batalla, esto no me pone en menos peligro, al contrario, están más enojados que nunca, tienen a sus sicarios ahí afuera, sigue libre también Adolfo Karam Beltrán, que tiene hombres armados a su servicio”.

Así se lo confesó este jueves a Carmen Aristegui en una larga entrevista en la que también recordó cómo la entonces ministra de justicia  y actual secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, la “traicionó” en 2007, cuando, en la Suprema Corte, votó por no sancionar a Mario Marín, al determinar que no había evidencia suficiente que demostrara que las autoridades estatales, incluido el gobernador, violaron los derechos humanos de la periodista que denunció redes de pedofilia y prostitución.

A Lydia Cacho no se le olvida aquel episodio con Olga Sánchez Cordero: “Cada vez que veo a Olga Sánchez Cordero, que fue la ministra que nos traicionó, no solamente a mí, en no reconocer que fui torturada, como ahora ha tenido que reconocer esta mañana en su conferencia matutina, ella fue parte de una complicidad desde la Suprema Corte que impidió que casos similares… fueran llevados ante la justicia y se convirtieran en precedentes jurídicos para México”.

Prosiguió: “Yo creo que ella es la responsable de haber detenido la justicia durante 15 años para miles y miles de víctimas en México y que tiene una deuda con el país, una deuda moral y jurídica”.

Ahora Marín está en la misma cárcel que Succar Kuri en Cancún.

La ahora secretaria de Gobernación argumentó en aquella ocasión que Lydia Cacho fue objeto de tortura sicológica durante el trayecto de Cancún a Puebla, pero eso no implicaba violación grave de sus garantías individuales. En el trayecto—Cancún- Puebla—Lydia Cacho fue llevada esposada, cual si fuera peligrosísimo criminal. Y llevada a prisión donde al llegar una mujer celadora le ordenó desvestirse completamente delante de otros celadores hombres.

Ya desnuda, Lydia se echó a llorar. La celadora le dijo: “Para que escribiste sobre Kamel Nacif”. Osea Lydia Cacho bien merecido se lo tenía

Del asunto, en una conversación telefónica privada que entonces tuvo difusión nacional, el Gobernador de Puebla, Mario Marín, expresó: “Le pusimos un coscorrón a esa pinche vieja cabrona”.

En una inusitada coincidencia, Sánchez Cordero, quien era integrante de la Sala Superior de la SCJN cuando se analizó el caso de la aprehensión ilegal y tortura de la autora de “Los Demonios del Edén” se vio obligada a encabezar esta parte de la reparación del daño a Cacho, tras la resolución emitida el 31 de julio de 2018 por la Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas.

Ya presa Lydia. A cambio de esta ayuda por parte del gobernador, Nacif Borge, también conocido como «El Johnny», ofrece dos botellas de coñac, que se especula tiene un significado diferente al que aparenta y que bien pudiera tratarse de menores de edad. ​ Nacif, al inicio de la conversación, llama a Mario Marín «héroe» y «mi góber precioso»7.

De hecho fue por el voto de la entonces ministro Sánchez Cordero, junto con el de su entonces compañera ministra, Margarita Beatriz Luna Ramos, fue  definitivo para que el 29 de noviembre de 2007 la SCJN determinara que no hubo violación grave a las garantías individuales de la periodista Cacho Ribeiro y así exoneró al entonces gobernador de Puebla, el priísta Mario  Marín Torres, de toda acusación en este caso y evitó que fuera desaforado para ser luego juzgado por tortura y detención arbitraria.

Los ministros que votaron en favor del dictamen en el que se sostenía que sí hubo violaciones graves a las garantías individuales de Cacho Ribeiro fueron el ponente Juan N. Silva Meza, Genaro Góngora Pimentel, José de Jesús Gudiño Pelayo y José Ramón Cossío. Se pronunciaron en contra el presidente de la Corte, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, Sergio Valls, Sergio Salvador Aguirre Anguiano y Mariano Azuela, así como las dos mujeres que forman parte de ese órgano: Olga Sánchez Cordero y Margarita Luna Ramos.

La ahora secretaria de Gobernación argumentó en esa ocasión que Lydia Cacho fue objeto de tortura sicológica durante el trayecto de Cancún a Puebla, pero eso no implicaba violación grave de sus garantías individuales.

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